James Neilson

Las razones por las que Cristina Kirchner critica la marcha de la economía como si no fuera parte del Gobierno. El factor judicial.

La UCR le apunta a Macri en la interna de Juntos Por el Cambio. ¿Se puede romper el espacio?

Puede entenderse el desconcierto que tantos sienten frente a “la banda de los copitos”. A muchos les cuesta calificar ideológicamente a los jóvenes que estuvieron a un tris de cambiar radicalmente el panorama político del país. Puesto que no saben en cuál categoría ubicarlos, ensayan definiciones que explican poco pero que les sirven para subrayar su propio desprecio por quienes procuraron asesinar a la vicepresidenta Cristina Kirchner y, mientras tanto, decirnos que no tienen nada en común con los habitantes de un submundo amenazador del que quieren distanciarse lo más posible.

El atentado a la vicepresidenta Cristina Kirchner reconfiguró el escenario político. Las dudas.

A los kirchneristas les molestan las alusiones constantes a las causas de corrupción en escala industrial que CFK protagoniza. Quisieran que los medios hablaran de otra cosa.

La vicepresidenta lanzó una demostración de fuerza para ponerle freno a la Justicia.

Lo que quieren los sindicalistas, militantes K e izquierdistas que rabian contra los “formadores de precios” es sacar provecho de la tragedia que ellos provocaron.

Massa se encontró con un escenario más complejo de lo esperado. Cómo hacer el ajuste sin enojar a Cristina Kirchner.

Para que su gestión resulte exitosa, Massa tendrá que hacer dos cosas: superar el escepticismo de los mercados y liquidar por completo la influencia de Cristina de Kirchner.

El plan del tigrense será puesto a prueba por los mercados y la inflación descontrolada. ¿Qué puede fallar o salir bien?

Estaremos pasando por el capítulo final de un largo relato de fracasos personales y colectivos o sólo se trata de una etapa más de un proceso que dista de haber culminado.

Los radicales han llegado a la conclusión de que el enemigo a batir ya no es el kirchnerismo, que creen moribundo, sino el PRO de Mauricio Macri.

Para poder triunfar electoralmente, la coalición opositora cae en la tentación de hacer promesas facilistas que no estarán en condiciones de cumplir.

Desgraciadamente para Cristina, cuánto más se esfuerce por frenar la Justicia, más peligrosa se hará la situación en que se encuentre.

Cristina Kirchner cree que oponerse al rumbo tomado por el gobierno que ella misma armó la ayudará a recuperar partes del poder político que se le ha escurrido entre los dedos.

 

El poder se ha hecho vidrioso, inasible. Si la Argentina fuera un país parlamentarista, buena parte ya estaría en manos opositoras, pero, por desgracia, sigue siendo presidencialista. 

 

Algunos opositores entienden que ganar elecciones es una cosa y gobernar con solvencia, un país tan complicado como este, es otra que suele requerir talentos muy diferentes.

 

Las razones por las que Alberto Fernández hasta hace poco se ufanaba de no tener un plan económico. Cómo puede terminar la dura negociación con el FMI. El rol de Cristina y de Guzmán.

 

Lejos de contribuir a apaciguar los mercados, el Presidente y el ministro los agitaron aún más al hacerles sospechar que la temida ruptura con el FMI podría ser inminente.

 

La según parece eterna crisis económica, que ya ha sumido a casi la mitad de la población en la pobreza extrema, ha entrado en una fase muy peligrosa.

 

En la Argentina es habitual que los políticos suelen asegurar que, si no fuera por la maldad de sus rivales, conseguirían todo lo que prometieron. 

 

Para la vicepresidenta, es cuestión de elegir entre su libertad y la democracia, de ahí la rebelión de sus adictos contra el presidente que ella misma depositó en la Casa Rosada.

 

 

El Presidente se las ingenió para dotarse de una imagen que, a ojos de quienes llevan la voz de los países occidentales, es racista.

 

 

Afirmar que “el capitalismo no dio buenos resultados” es francamente ridículo; hizo posible un grado de abundancia mayor al soñado por cualquier utopista.

 

Muchos opositores al Gobierno están más interesados en el rol que debería desempeñar Macri en la interna que en formular propuestas para el país.

 


La grieta que tanta angustia está ocasionando aquí atraviesa el mundo. Mientras que Cristina Kirchner y sus soldados se sienten afines a los regímenes de Venezuela, Cuba, Rusia, China y, en algunos casos, a los teócratas furibundos de Irán y los yihadistas de Hamas que sueñan en voz alta con un segundo holocausto, los líderes de Juntos por el Cambio son defensores ardientes del capitalismo democrático occidental que privilegian las relaciones con Estados Unidos, los países europeos, el Japón e Israel.

 

 

Nunca existe lo suficiente de algo para satisfacer las necesidades de todos.

 

 

El verdadero virus que siembra calamidades a lo ancho y largo del planeta.

 

 

Después de meses de escaramuzas que cambiaron muy poco, Cristina Kirchner cree que ha llegado la hora de emprender una ofensiva general.

 

 

Cristina Kirchner habló por muchos políticos, comenzando por ella misma, cuando aprovechó la oportunidad que le brindó una de las causas más flojas que afronta.

 

 

Si bien ha resultado ser capaz de remodelar el gobierno formalmente encabezado por el hombre que eligió, a pesar de todos sus esfuerzos, aún no ha podido reformar la Justicia.

 

 

Aunque las vacunas consigan frenar la propagación del coronavirus, no podrán eliminarlo por completo. Lo más probable es que sea necesario modificarlas todos los años.

 

 

La omnipresencia de la vice complica al Presidente. El factor judicial que mantiene al país en vilo.

 

 

 

Las diferencias entre el Presidente y su vice ya e ventilan en público. Lo peor puede estar por venir.

 

 

El mensaje fue claro; aquí manda la política y sería mejor que buscaran otro oficio aquellos magistrados que fantasean con subordinarla a la Constitución.

 

 

 

La serie de cataclismos que debe enfrentar el Gobierno, del coronaviris al dólar y las tomas de tierras.

 

 

 

Las diferencias entre Alberto y CFK hacen que no haya un proyecto claro. La crisis el dólar en medio de la pandemia.

 

 

Muchos llegaron al poder proclamándose resueltos a poner fin a la decadencia nacional pero solo lograron prolongarla. ¿Será éste el destino del gobierno de Alberto?

 

 

Claves del enfrentamiento entre la Corte Suprema y el Gobierno. El avance del cristinismo.


 

Cristina y sus soldados están tan resueltos a ver el lado positivo de la revolución bolivariana del esperpéntico Maduro que pasan por alto las hambrunas y la violación de DD. HH.

 

 

 

La polémica por un sistema político que no premia a los más capaces. Crisis y darwinismo.

 

 

El avance del cristinismo durante la cuarentena y la crisis del dólar complican a Alberto Fernández.

 

Puede que en Argentina hoy, el imbécil de familia rica tenga más chances que un pobre genial, pero en países desarrollados un joven intelectualmente dotado lo superaría con rapidez.

 

 

El avance bonaerense sobre el resto del país. Pauperización y conflictos sociales.

 

Generaciones de dirigentes peronistas optaron por aprovechar las necesidades de los más pobres sin estimularlos a incorporarse a la sociedad formal.

 

La Vicepresidenta irá al extremo para mantenerse fuera del alcance de la ley y el país se precipita hacia un futuro oscuro bajo el mando de una señora obsesionada por sus problemas personales.

 

 

Alberto Fernández sabe que a la larga no habrá más alternativa a una mayor disciplina fiscal, pero también que serían excesivos los costos sociales y políticos de un “ajuste” feroz.

 

 

Fuera del “campo popular” que se supone ocupado por las huestes kirchneristas, el consenso es que Alberto ha lanzado la reforma con el propósito de frenar las causas que más incomodan a su benefactora.

 

 

Desde mediados del año pasado, la política nacional se mueve al compás del tango que está bailando la pareja presidencial.

 

 

El gobierno de Alberto Fernández y el estigma opositor de la pandemia como un modo de hacer política.

 

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