Economía

Si Argentina no resuelve rápido su restructuración de deuda, 2020 y 2021 serían ambos muy recesivos. Parecería que Wall Street espera una quita en valor presente no mayor de 40%.

 

La situación particular de la Economía Energética es de por sí muy delicada y a ello se suma el desequilibrio macroeconómico en el cual está inserta.

 

"El banquero es un hombre que te presta su paraguas cuando el sol está brillando y te lo pide de nuevo cuando está por comenzar a llover". La frase se la atribuye a Mark Twain, el escritor, humorista y emprendedor norteamericano y frecuentemente se la utiliza para criticar el accionar del sistema financiero.

 

El Gobierno necesita que crezca el sistema productivo, pero toma medidas que atentan contra el mismo.

 

La economía argentina está cerca de cumplir dos años en estado de excepción. Desde que en abril de 2018 los mercados dejaron de prestarle plata al país, sobrevivió un tiempo gracias a los desembolsos del FMI y otro período por la expectativa de la definición electoral y el cambio de administración.

 

Tres eventos el mismo día: el ministro de Economía va al Vaticano a hablar con la jefa del FMI; el Senado aprueba la ley de la deuda y vence el plazo para que la Provincia pague 250 millones.

 

Créase o no, hay algunos precios que bajaron -y bastante- a lo largo de enero con respecto a diciembre de 2019. Pero el rasgo distintivo del mes que acaba de concluir no es ese, sino la amplia disparidad entre productos similares de consumo masivo, sin considerar las habituales ofertas por cantidad que ofrecen las grandes cadenas de supermercados.

 

La negociación con el FMI es importante, pero el equipo de Martín Guzmán confía en la relación constructiva con el organismo y en que hay más tiempo: el calendario de pagos con la institución se intensifica a partir de septiembre de 2021

 

La provincia de Buenos Aires no consiguió el aval del 75% de los acreedores para aplazar el pago de U$S250 millones. Si no hay solución, el 5 de febrero podría caer en default.

 

Los plazos tan cortos para negociar podrían presagiar una postura dura por parte de la Argentina, tal como recomienda el mentor del ministro

 

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