Internacionales

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, llamó "Judas" a su ex ministro de Justicia y ex juez Sérgio Moro, quien declara ante la Policía Federal para explicar las acusaciones de obstrucción de investigaciones que le realizó públicamente al jefe del Estado.
El presidente afirmó que no permitirá que "nadie pase por arriba de la Constitución", al preguntarse si Moro, que renunció como ministro de Justicia el 24 de abril, interfirió para que no se esclarezca el atentado que Bolsonaro sufrió durante la campaña de 2018, en el cual recibió un cuchillazo en el estómago.
La declaración de Bolsonaro en las redes sociales se dio en el marco de una campaña -con algunas manifestaciones en Brasilia y San Pablo- que lanzaron sus seguidores para denunciar un "golpe de Estado" del Supremo Tribunal Federal (STF), por haber abierto una investigación contra el presidente por los dichos de Moro.
El STF, máxima instancia judicial de Brasil, impidió a Bolsonaro nombrar a un jefe de la Policía Federal nuevo por tratarse de un comisario amigo.
En ese marco, Moro fue citado este sábado a declarar ante la Policía Federal sobre las acusaciones contra el presidente, al que acusó de cambiar la cúpula de esa fuerza para poder acceder a informaciones secretas de investigaciones pedidas por el Poder Judicial.
Bolsonaro hoy volvió a agitar el fantasma de que Moro ocultó informaciones sobre la investigación del atentado en su contra.
"¿Los que ordenaron el atentado están en Brasilia? Judas, que hoy declara, interfirió para que no se investigara? No haré nada que no esté de acuerdo con la Constitución. Pero tampoco admitiré que haga algo en mi contra y en contra de Brasil pasando por arriba de la Constitución", afirmó Bolsonaro.

EE.UU. denuncia el desembarco de Irán en Venezuela para apoyar a Maduro, tras la revelación de ABC
David Alandete
Como destapó este diario, una aerolínea sancionada por terrorismo efectúa vuelos de Teherán al país caribeño.
El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, ha denunciado este miércoles «las conexiones entre el régimen de Nicolás Maduro y la República Islámica de Irán», tras la revelación reciente de ABC de la reanudación de una serie de vuelos entre Teherán y Venezuela que opera una aerolínea sancionada por actividades relacionadas con el terrorismo.
Según ha dicho Pompeo, «en las pasadas semanas, múltiples vuelos de la aerolínea Mahan han transportado una cantidad desconocida de material al régimen de Maduro». Según publicó ABC el domingo, en total se planean 16 vuelos de esa línea reanudada la semana pasada, que opera entre Teherán y Las Piedras, una localidad venezolana cercana a un gran complejo refinador de petróleo.
«Son tal para cual», ha dicho Pompeo, en referencia al régimen de Maduro y el de los ayatolás en Irán. «Esta es la misma aerolínea que Irán empleó para transportar milicianos y armas en Oriente Próximo», añadió el jefe diplomático de EE.UU.
De hecho, la empresa Mahan fue sancionada en 2011 por el Tesoro de EE.UU. por ser un brazo logístico de la Fuerza Quds, unidad de la Guardia Revolucionaria Islámica especializada en operaciones de injerencia internacional.
ABC reveló que el jueves, en uno de los vuelos de Mahan Air, llegó a Venezuela Mohsen Baharnavand, director de la cartera para América Latina del ministerio de Exteriores iraní, acompañado de 243 personas y abundante material. La comitiva fue escoltada por agentes del servicio de inteligencia civil, el Sebin, y militar, el Dgcim.
Esos iraníes se disponen a tomar el control del sector de hidrocarburos de Venezuela, que está completamente colapsado por las sanciones de EE.UU. El régimen necesita desesperadamente gasolina para el transporte, y gasóleo para los generadores de hospitales, negocios y domicilios. Además, su inventario de petróleo crudo está completamente saturado.
Llamamiento a los aliados
El secretario Pompeo pidió este miércoles a sus aliados, incluida España, que «pongan de su parte para denegar a Mahan que sobrevuele su espacio aéreo o posibilidad de aterrizaje, ya que la aerolínea está sancionada». De hecho, hace menos de tres semanas, el gobierno de España anuló la ruta que hacía Mahan entre Barcelona y Teherán.
Cedía así el Ejecutivo de Pedro Sánchez a las presiones de EE.UU., pero lo hacía tarde, ya que España era ya el último destino de esa aerolínea estatal iraní en la Unión Europea. De hecho, Mahan siguió operando esa ruta incluso después de que se declarara la pandemia de coronavirus, y cuando Irán se había convertido a su vez en uno de los grandes focos de contagio.
David Alandete

España: El Gobierno ha gastado 154 millones de euros en compras dudosas de material sanitario
Enrique Delgado Sanz
Las pruebas de anticuerpos rechazadas por la India se suman a los tres contratos que Sanidad suscribió con el proveedor de las mascarillas defectuosas.
El Gobierno ha firmado, desde que estalló la crisis del coronavirus, al menos cinco contratos por valor de 171 millones de euros de material sanitario cuya solvencia está en duda. No obstante, uno de estos acuerdos, el de los test fallidos, fue finalmente rescindido, lo que deja la factura de compras dudosas en alrededor de 154 millones de euros.
En primer lugar estalló el escándalo de los test de detección frustrada. En los compases iniciales de la pandemia, cuando el virus golpeaba más fuerte, saltó la noticia de que los exámenes efectuados por el Ministerio de Sanidad sobre estos test ponían en duda su sensibilidad para detectar el coronavirus.
Eran de la marca Shenzen Bioeasy Biotechonology y fueron adquiridos por Sanidad a través del proveedor Interpharma. El acuerdo firmado tenía un valor de 17 millones de euros y el Ministerio, después de comprobar que no eran efectivos, lo rompió.
Tres contratos, 116 millones
Después surgió un segundo escándalo con material defectuoso. Se trató de las mascarillas de la marca Garry Galaxy, que el Gobierno compró y distribuyó entre las distintas Comunidades Autónomas para proteger a los profesionales sanitarios, uno de los colectivos más afectados por los contagios. Sanidad, después de que Aragón y Cataluña le advirtieran de sus sospechas sobre algunas mascarillas de esta firma, analizó varias muestras.
Las Garry Galaxy se compraron como mascarillas de protección nivel FFP2, pero los análisis demostraron que varios lotes no cumplían con los parámetros mínimos exigidos. El Ministerio, entonces, ordenó la retirada inmediata de las mascarillas de dicha firma que venían envueltas en un sobre verde.
Andalucía, Murcia o Galicia fueron las Autonomías que antes actuaron y procedieron, en consecuencia, a aislar o practicar seguimiento al personal sanitario que hubiera usado las mascarillas de los lotes defectuosos.
Sanidad no ha aclarado cuál es el número total de mascarillas defectuosas, pero sí se ha podido saber, como adelantó este diario, que el Ministerio firmó hasta tres contratos por valor de 116 millones de euros con Hangzhou Ruining Trading, el proveedor de las Garry Galaxy defectuosas. Un contrato era por dichas mascarillas y, los otros dos, por trajes de protección para los sanitarios.
Los test que la India rechaza
El pago del pedido en el que estaban incluidas las Garry Galaxy se realizó por adelantado, práctica habitual entre los proveedores chinos. Lo mismo ocurrió con los cinco millones de test de anticuerpos que Sanidad compró por 38 millones de euros y que, posteriormente, la India ha rechazado tras comprar otra remesa y considerarlos poco precisos.
Se trata de la prueba denominada «Sars-Cov 2 Antibody Test (Lateral Flow Method)» del laboratorio Guangzhou Wondfo Biotech. España compró, como adelantó ABC, 5.030.000 test de este tipo, pero el Consejo de Investigación Médica de la India (ICMR en sus siglas en inglés) sembró las dudas sobre su eficacia después de ordenar a los profesionales del país que dejaran de usarlos y que se los remitieran para devolvérselos al fabricante.
«Los resultados han mostrado una amplia variación en su sensibilidad, a pesar de la promesa de un buen rendimiento para fines de vigilancia. Por ello, se aconseja a los estados que dejen de usarlos», suscribió la autoridad sanitaria de la India. Mientras tanto, estos test siguen utilizándose, pese a las críticas de los profesionales, en regiones españolas como Navarra.
Enrique Delgado Sanz

La mitad de los trabajadores del mundo podría perder su empleo por la pandemia, advirtió la OIT
La Prensa
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtió hoy que unas 1.500 millones de personas, casi la mitad de la fuerza laboral formal en el planeta, podrían perder sus trabajos debido a la crisis sanitaria y económica provocada por la pandemia de coronavirus.
La OIT elevó sus proyecciones de pérdida de puestos de trabajo hasta el equivalente a 305 millones de empleos solo en el segundo trimestre de 2020.
Además, el tercer informe del organismo, que reúne a gobiernos, empresas y sindicatos, calculó que unos 232 millones de empresas de comercio mayorista y minorista, 111 millones del sector turístico, 51 millones de la rama hotelera y 42 millones de otros sectores, como el inmobiliario, están en serio peligro de cierre.
"Millones de empresas en el mundo están al borde del colapso, carecen de ahorros y de acceso al crédito. Éstos son los verdaderos rostros del mundo del trabajo y, si no se los ayuda ahora, sencillamente perecerán", alertó en un comunicado el director general de la OIT, Guy Ryder.
En paralelo a esta demoledora advertencia, el gobierno alemán anunció una previsión de caída del Producto Bruto Interno (PBI) de 6,3%, que significará la mayor recesión de su historia.
Sin embargo, las autoridades alemanas estimaron un "efecto rebote" en 2021 con una reactivación del orden del 5,2%, según la agencia EFE.
"Las consecuencias de la pandemia del coronavirus llevan a nuestra economía, tras diez años de crecimiento, hacia la recesión", explicó el ministro de Economía, Peter Altmaier, y agregó que para contrarrestar sus efectos se dispone de un "paraguas sin precedentes de más de un billón de euros".
En similares términos, el Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció hoy que la economía del país se contrajo a un ritmo anual de 4,8% en el primer trimestre de 2020 por el impacto negativo de la pandemia.
La cifra resultó ser más negativa que la que preveían los analistas, quienes habían pronosticado que sería de 4,1%.
Para el segundo trimestre de 2020 se espera un descenso aún mayor ya que el gasto de los consumidores, que representa casi dos tercios de la actividad de la economía estadounidense, se redujo 7,6%, lo que representa el mayor descenso desde 1980.
Estados Unidos, en una recesión que anticipa alcanzar niveles no observados desde la Depresión de 1930, registra ya un millón de contagios de coronavirus, casi 60.000 muertos, y más de 26 millones nuevos desempleados.
Por otra parte, y respecto de otro sector poblacional vastamente golpeado por la pandemia, la Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet, señaló hoy como "una fuente de preocupación" la situación de los migrantes en América Latina.
"Algunos de los vulnerables a la hora de afrontar esta crisis son aquellos que ya estaban en riesgo. La protección de los migrantes en Latinoamérica, por ejemplo, es una fuente de preocupación, con reportes de deportaciones, cierres de fronteras y restricciones legislativas", dijo Bachelet en un coloquio virtual organizado por el centro de pensamiento estadounidense Inter-American Dialogue.
La ex presidenta de Chile puso como ejemplo Guatemala, a donde miles de migrantes son retornados desde Estados Unidos sin medidas de protección ni controles sanitarios, a pesar de que algunos habían dado positivo por coronavirus antes de su vuelta, según afirmó.
También lamentó que en México ha crecido la estigmatización hacia los retornados, hasta el punto de que algunas comunidades han construido barricadas para evitar su paso.
"La pandemia está generando una ola de estigma y discriminación en todo el mundo contra ciertos grupos nacionales y étnicos, los sospechosos de tener la Covid-19 y también los trabajadores sanitarios", lamentó.
Bachelet señaló que la crisis representa también un gran riesgo para las mujeres y las niñas, no debido a una vulnerabilidad inherente, sino a la discriminación y desigualad ya existentes en las sociedades.
En este sentido, lamentó que desde que se empezaron a aplicar las medidas de confinamiento en América Latina, se ha reportado un aumento generalizado de casos de violencia de género, aunque en algunos países, como Perú, los servicios de asistencia a las mujeres afectadas fueron modificados.
Además, apuntó que en la región latinoamericana esta situación de mayor riesgo para las mujeres es especialmente evidente entre las que trabajan en el sector informal, trabajadoras domésticas, indígenas, discapacitadas, inmigrantes, infectadas de HIV y aquellas de distinta orientación sexual e identificación de género.
Según la base de datos de la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos, el total de infectados en el planeta ya es de 3.143.555, mientras las muertes alcanzan las 218.727.
En tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS), que suele distribuir cifras algo menores debido al retraso en la recolección de datos de parte de los distintos gobiernos, presentaba hoy 2.995.758 casos confirmados, con 204.987 fallecidos.
El Comité de Emergencia de la OMS para la pandemia se reunirá mañana jueves para analizar la evolución de la situación y estudiar una posible actualización de las recomendaciones sanitarias.
El comité, formado por epidemiólogos y otros expertos, se reúne cuando se cumplen tres meses desde que ese mismo órgano declarara la emergencia internacional por el avance de la coronavirus, el 31 de enero.


Maduro también designa como presidente de la empresa estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) y de su junta directiva a Asdrúbal Chávez, primo del fallecido Hugo Chávez.
Nicolás Maduro, nombró como ministro del Petróleo a su vicepresidente económico, Tareck El Aissami, acusado por EE.UU de narcotráfico y por cuya captura ofrece 10 millones de dólares.
La inesperada decisión de Maduro se hizo pública a través de la Gaceta Oficial de Venezuela publicada este lunes y encomienda a El Aissami la reestructuración y reorganización del Ministerio del Petróleo para «adoptar las medidas necesarias para garantizar la seguridad energética» del país y «proteger la industria ante la agresión multiforme externa e interna».
El Gobierno de EE.UU. impuso en 2017 sanciones a El Aissami, al que acusó de «desempeñar un papel significativo en el tráfico internacional de narcóticos» y fue incluido el pasado 26 de marzo en la lista de los 15 dirigentes venezolanos, incluido Maduro, a los que EE.UU acusa de narcotráfico, lavado de dinero y terrorismo.
Nuevo Vicepresidente de PDVSA
En la gaceta y junto al nombramiento de El Aissami, Maduro también designa como presidente de la empresa estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) y de su junta directiva a Asdrúbal Chávez, primo del fallecido presidente Hugo Chávez y que ya fue responsable de Citgo, filial de la compañía en EE.UU. También fue ministro del Petróleo entre 2014 y 2016.
Hasta este lunes el responsable tanto del Ministerio como de la Presidencia de PDVSA era el mayor general Manuel Quevedo.
Finalmente, Maduro eliminó el Viceministerio de Refinación y Petroquímica, cuyas competencias quedaron transferidas a otras carteras.
Una renovación en marcha desde marzo
En marzo pasado, ya se había renovado la cúpula de la petrolera, que había sido declarada en emergencia a mediados de febrero pasado, al renovar a cuatro vicepresidentes, si bien entonces mantuvo a Quevedo como su presidente.
En aquella ocasión, se renovaron los vicepresidentes de Exploración y Producción, de Refinación, de Comercio y Suministro, así como de finanzas.
Asimismo, Germán Márquez Gil fue nombrado como presidente encargado de la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP), una de las filiales de Pdvsa.
PDVSA, en emergencia
Los cambios en la cúpula de la estatal petrolera se produjeron después de que el pasado 19 de febrero Maduro declarase la emergencia de Pdvsa y designara al vicepresidente económico, Tarek el Aissami, al frente de una comisión para reestructurar la industria.
La comisión, indicó Maduro, también estará integrada por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y su número dos, Remigio Ceballos, para que sumen «todo el poder» de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y «además garantizar la seguridad de todas las instalaciones con un plan nuevo».
La industria petrolera, principal fuente de divisas para la economía venezolana, está en el medio de la disputa política entre el chavismo gobernante y la oposición.
Oposición y gobierno se disputan la industria
Citgo está desde el año pasado bajo control de una junta directiva «ad hoc» designada por la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) y que responde al líder opositor, Juan Guaidó.
Todo ello tras las sanciones ordenadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Sin embargo, la Administración de Maduro ha denunciado la legalidad de esta medida que, esgrime, busca apropiarse de los activos del país caribeño.

Trump recibió varios informes en enero y febrero donde se decía que China mentía sobre el virus
David Alandete
En el momento en el que recibía esos datos, el presidente minimizaba el alcance de la Covid-19.
Cuando, a principios de año, el coronavirus comenzó a expandirse de forma descontrolada por China, Donald Trump estaba en su residencia de Florida, durante un receso de dos semanas por las festividades de Navidad y Año Nuevo.
En los informes de inteligencia que el presidente recibe cada dos o tres días, las agencias ya le informaban entonces de que la crisis sanitaria era mucho mayor de lo que Pekín admitía y de que había un alto riesgo de contagio masivo internacional. Pero la mente del presidente estaba en otro lado.
Trump se enfrentaba entonces al «impeachment», el juicio político del que fue exonerado de forma definitiva en el Senado el 5 de febrero de 2020. De hecho el presidente estuvo ausente de la primera rueda de prensa en la Casa Blanca sobre la crisis, mantenida el 31 de enero, en la que el secretario de Sanidad, Alex Azar, dijo que el riesgo para los estadounidenses era «más bien bajo». El mismo día, la presidencia anunció un veto de entrada a EE.UU. de ciudadanos extranjeros que hubieran estado en China antes.
China mentía
Una de las primeras ocasiones en que Trump se refirió al coronavirus en público fue en su discurso del Estado de la Unión, el 4 de febrero, cuando dijo, de forma más bien lacónica: «Proteger la salud de los estadounidenses también significa combatir las enfermedades infecciosas.
Estamos coordinándonos con el gobierno chino y trabajando con él en estrecha colaboración frente al brote de coronavirus en China. Mi administración tomará todas las medidas necesarias para proteger a nuestros ciudadanos de esta amenaza».
Entonces Trump ya sabía, porque así constaba en sus informes de inteligencia, que China en realidad estaba ocultando información. El régimen comunista chino, según las agencias norteamericanas, había mentido sobre el origen, la cantidad de infectados, la velocidad del contagio y, sobre todo, el número de muertos.
El presidente estadounidense, sin embargo, siguió defendiendo la «formidable» labor del presidente chino, Xi Jinping, con quien tiene una buena relación personal.
Acusaciones de ignorar información
Según publica este martes el diario The Washington Post, citando fuentes anónimas en la Casa Blanca, Trump no hizo caso a muchos de esos informes, que «ignora de forma rutinaria». La presidencia de EE.UU. desmiente esa información y defiende que Trump lee todos los informes y de hecho dictó el veto de entrada desde China en enero, seguido después de otros similares a Irán y toda Europa.
El primer caso de coronavirus, un hombre de 35 años, se dio en el estado de Washington, en la costa pacífica, el 19 de enero.
El paciente había visitado la ciudad china de Wuhan, foco del contagio, días antes. En más de tres meses hay ya más de un millón de casos y 56.000 muertos en este país.
No fue hasta marzo, cuando los contagios ya estaban fuera de control, cuando Trump y varios miembros de su gobierno comenzaron a acusar a China de ocultar y manipular datos. Fue entonces cuando el presidente usó por primera vez la polémica expresión «virus chino», que ha provocado airadas protestas de Pekín. Alternativamente, la Casa Blanca habla del «virus de Wuhan».
David Alandete


La pandemia de coronavirus y el confinamiento dejan al descubierto los esquemas de inmigración y trabajo irregular en los que son estafados cientos de ciudadanos de Cuba en Moscú.
Unas rústicas cortinas, hilvanadas de una colcha azul, dan algo de intimidad a Josué Pérez. Tras ese pedazo de tela se han ido disipando los sueños de este joven cubano de cuerpo nudoso: conseguir un trabajo en Moscú, vivir en un pisito compartido con un par de compañeros, mandar dinero a la familia en la Isla.
Cuando salió de La Habana en enero, con la promesa de un compatriota de que, previo pago, le ayudaría a establecerse en la capital rusa, no pensó que su futuro era esa litera en un apartamento que comparte con otros nueve cubanos, en una de las colmenas de los suburbios moscovitas.
Las esperanzas por las que desembolsó 2.000 dólares se han evaporado; igual que aquel compatriota. La obra en la que empezó a trabajar de manera informal y donde recibía unos cuantos rublos de pascuas a ramos se ha suspendido por el coronavirus. Sin trabajo no hay alojamiento gratis; y el día de pagar la litera se acerca. “Vine a Rusia a buscar una vida mejor y al final me van a tener que mandar dinero de Cuba”, dice, “¡de Cuba!”.
Cada año, unos 25.000 cubanos entran en Rusia como turistas, según datos de la Guardia Fronteriza rusa. Gracias al acuerdo entre Moscú y La Habana, aliados históricos, no necesitan visado y pueden permanecer en el país euroasiático hasta 90 días; solo visitando, sin trabajar. Muchos, como Josué Pérez, llegaron para quedarse.
Otros, pagaron entre 5.000 y 7.000 dólares por cabeza a las mafias de tráfico de personas por el billete hasta Moscú y los papeles que en teoría les permitirían seguir hasta España o Italia; documentos que nunca llegan porque Rusia no está en el espacio Schengen y no se puede cruzar de manera legal.
Ahora, con la ciudad confinada y en hibernación económica, la pandemia de coronavirus ha revelado las grietas de estos esquemas de inmigración y empleo irregular en los que muchos cubanos terminan explotados a manos de mafias cuyos tentáculos llegan de Moscú a La Habana; y vuelta.
Yunior Castro y Antonio pagaron 1.500 dólares a un intermediario al que ya conocían de oídas por otros cubanos. Ese dinero les daría derecho al billete de ida La Habana-Moscú, alojamiento el primer mes y empleo en la construcción. “Te dicen que las plazas de trabajo se compran y que luego ya vas cobrando mes a mes”, explica Castro, de la Isla de la Juventud, que aterrizó en la capital rusa en diciembre. Allá trabajaba en la lavandería de un resort.
En Moscú ha compartido obra con Antonio y sus otros cinco compañeros de piso. Doce horas al día levantando un edificio de oficinas. Sin librar, aseguran en una de las dos habitaciones, la más amplia, que pese a las camas usan también como sala de estar. “Escogemos Rusia por la facilidad para llegar, sin saber a qué nos exponemos aquí, la vulnerabilidad de no conocer el idioma, las costumbres, la explotación”, se lamenta con las manos en los bolsillos Antonio (que prefiere no detallar su apellido), hasta hace poco, informático en una fábrica de cerámica blanca de Holguín.
La pauta se repite una y otra vez. Comprar un vuelo a Moscú es más caro desde la isla, así que muchos recurren a algún intermediario que les envía el pasaje desde fuera, y que por algo más de dinero les promete alojamiento, trabajo y resolver los trámites burocráticos.
Ese intermediario, generalmente cubano, proporciona mano de obra barata a contratistas informales rusos, armenios, azerbaiyanos o serbios que nutren de personal a obras por toda la capital. Siempre sin contrato, sin seguridad y sin garantía de cobro. Si todo va según lo pactado, el trabajador recibe su salario —que suele rondar el equivalente a unos 300 euros mensuales— de manos del intermediario, que se queda una comisión de lo que ya probablemente es un sueldo mermado.
“Ese sistema se ha utilizado desde hace mucho con ciudadanos de Asia Central, como Kirguistán, Tayikistán o Uzbekistán; ahora enrolan a cubanos porque son más vulnerables, no saben ruso, no conocen el sistema y tienen menos redes de apoyo.
Muchos aspiran a quedarse con la esperanza o la promesa vacía de que tarde o temprano se podrán regularizar. Otros, tratan de recabar el dinero que les falta para pagar los supuestos documentos para viajar a Europa; algunos consiguen salir a Serbia y ahí se quedan, esperando”, explica Williams Herrera, abogado ya retirado que presta asistencia jurídica gratuita a algunos compatriotas.
Las autoridades cubanas conocen el problema. El cónsul de Cuba en Moscú, Eduardo Escandell, afirma que en ocasiones han asistido, tratando de localizar ayuda legal, a algunos que decidieron denunciar la explotación laboral. No es frecuente, reconoce Mario Carrazana, consultor jurídico cubano establecido en Rusia. La mayoría tiene miedo a las represalias o a la deportación. Así que callan y se buscan otra cosa. Y vuelta a empezar.
Madelaine de la Caridad encontró trabajo en la limpieza de supermercados. En Cuba era enfermera y decidió vender lo poco que tenía y salir de la isla con su hija, Shabely, de 15 años. Compró el billete por su cuenta, pero el piso en el que iba a vivir lo encontró por un intermediario que, como muchos otros, se dedican al realquilar para cubanos por todo Moscú. Cuando llegaron allí, lo que debía ser un apartamento para las dos era en realidad una cama compartida en un piso con diez hombres.
“Salí de allí rápido, estar con gente desconocida, con la niña”, cuenta. Terminó compartiendo un piso de tres espacios más cocina con su amiga Yuris Lady y otras ocho personas. Todos se dedican a la limpieza, explica Marco Antonio Herrera, uno de los veteranos.
Empleos de 12 horas al día, todos los días de la semana, por unos 25.000 rublos (300 euros); un poco más del salario mínimo legal en la capital (20.000 rublos), pero por muchas más horas que lo que marca la normativa. “Y eso cuando los cobramos…”, dice su compañera Clara Elsi Felipe en el recibidor de paredes amarillas en el que destaca un brillante póster con la imagen de un lago.
Acceder a esos empleos no es gratis. Para poder trabajar deben pagar a un intermediario 3.000 rublos (37 euros), según distintas conversaciones online que ha podido leer este diario. Y otros 3.000 de “multa” cada vez que se ausentan un día. En ocasiones, el pacto incluye que el primer mes es “de prueba” y no se retribuye. El esquema es muy similar al de las mafias de la construcción, y los abusos son constantes, expone el abogado Carrazana.
Los mercados de Liublinó o Sadovod, al sureste de Moscú, ahora cerrados a cal y canto por la pandemia y en otro momento muy frecuentados por la comunidad cubana, son un hervidero de ‘intermediarios’ o agentes que tratan de captar mano de obra barata. Casi todos saben que si se busca trabajo, basta dejarse caer por ahí. Aunque la mayoría también son conscientes de que el salario no siempre llega.
“Lo que nos sucede es una estafa. Tienes una idea, sabes que a la gente la engañan pero piensas que a ti no te va a pasar”, comenta Josué Pérez, desolado. “En Cuba yo me dedicaba a la gastronomía turística, las cosas ya estaban muy mal y ahora con el virus irán peor, pero si todo sigue así habrá que buscar la vía para volverse. Allá no te llenas el estómago, pero no te mueres de hambre, siempre hay un vecino que te da un pan, una taza de arroz; esto es distinto”, dice.
Para Madelaine Castillo y su esposo Leodón, regresar a la isla no es una opción. Vendieron la casita que tenían cerca de La Habana para viajar a Rusia, y ahora el parón laboral y el confinamiento ha devorado los pocos ahorros de los que disponían tras pagar a un intermediario los pasajes de todos y los supuestos trámites. Llegaron en noviembre con la madre de ella, Nilda Paula, y sus dos hijos, Paula, de 12 años, y Pedro, de tres. Desde entonces, la niña está sin escolarizar. “Sin papeles y sin saber ruso, cómo hacerle”, se pregunta Castillo.
Hasta que apareció el coronavirus y el zarpazo de realidad, los críos se quedaban con la abuela, y Leodón y Madelaine salían a trabajar en la misma obra. Él, en la construcción. Ella, en la limpieza, hasta que el embarazo se lo impidió; está de siete meses y hace ya muchas semanas que no ha tenido seguimiento prenatal.
“Del sueldo ni hablamos”, remarca Leodón. Ahora, sin ingresos, no hay para pagar el alquiler y están tirando de la cesta de productos básicos que una fundación musulmana —Dom Dobroty— ha repartido entre personas que, como ellos, viven en situación de extrema necesidad. “Es un dolor saber que mañana quizá los niños no tengan para comer”, se lamenta Castillo.
Varadas en Moscú, sin dinero y sin medicación
En la cabeza de Yenifer León, el plan no tenía fisuras: viajar a Moscú, trabajar unas semanas, comprar mercancía barata y venderla con un margen de beneficio a la vuelta en Cuba. Pero llegó el coronavirus, el aumento de contagios, los cierres de fronteras.
Y todos esos planes se fueron al traste. Ahora está varada en la capital rusa, sin recursos y sin una fecha concreta de vuelta. “Y mi contador corre”, remarca. León, de 30 años, es seropositiva, y los retrovirales que toma desde hace 11 años y que trajo a Moscú ya se le han terminado.
“Esto es un problema grave”, se lamenta atusándose el turbante blanco. Sentadas a su lado en una de las camas del piso que comparten, asienten Yoandra Agüero y Natalie Fonseca, que como ella afrontan la doble discriminación de ser trans y tener VIH.
Llegar de compras a Rusia no es extraño. Muchos cubanos viajan a Moscú desde La Habana aprovechando que no precisan visado y que pueden entrar de vuelta a la isla con 120 kilos de productos por cabeza al año. Así que, en torno a un par de mercados al por mayor de la capital rusa se ha creado toda una infraestructura para ese negocio. Gran parte de los 25.000 cubanos que llegan como turistas a Rusia se llevan material para comercializar.
En los puestos de esos grandes bazares muchos precios están ya en español. Hay hotelitos, hostales y apartamentos para esos viajes de compras. Piezas de coches soviéticos —como los Lada o los Moscovich, que todavía abundan en la isla y para los que allí se hace difícil tener repuestos o son caros—, zapatos, electrodomésticos, ropa. Compran en Rusia, venden en Cuba. Son lo que muchos en la isla llaman “pacotilleros”. Aunque también abundan las “mulas”, personas que a cambio del billete de vuelta o de una pequeña cantidad llevan las alforjas llenas.
La idea de León era trabajar durante un par de meses en Moscú y comprar unas cuantas cosas con esos ingresos. Es la segunda vez que viaja a Rusia. La primera hace un par de años vino con ahorros y le salió bien, cuenta. “Ahora me habían prometido un trabajo en la recogida de manzanas que luego no fue verdad, qué ilusa”, se lamenta León, que trabajó durante años como profesora hasta que lo dejó por el turismo.
Para Fonseca es su primera vez. No solo en Rusia, sino fuera de casa. Tiene 22 años y hace mucho que dejó de estudiar. Cuenta que sus compañeros la acosaban por ser trans. “A mis padres les costó, pero terminaron por aceptar que me viniera un par de meses”, cuenta.
Ambas son de Matanzas. Se conocían de vista y terminaron por coincidir en ese pequeño apartamento moscovita, infestado de cucarachas que suben por las paredes y las puertas, sin temor a las personas.
“No te creas que todo el mundo alquila a mujeres trans”, dice Viki Fonseca, otra de las jóvenes, que a diferencia de sus compañeras quiere buscar a toda costa una solución para no tener que volver a la isla. En la casa viven en total seis personas más. Pagaban 10.000 rublos (120 euros) por cabeza por dormir en una litera o compartir una de las dos camas. Ahora, sin medios, se lo han rebajado a 5.000. “Y aun así vivimos ahogadas por el miedo a no tener cómo pagar”, dice Natalie Almansa.
Amigos y familiares les han enviado algo de dinero. La Fundación SPID (centro sida, en ruso) ha podido suministrarles los fármacos antirretrovirales para una semana a cada una, pero el tiempo pasa y el miedo sigue ahí.
Amet Miguel Calderín cuenta que ha arriesgado mucho para viajar a Moscú. Este ingeniero montó un negocio de comidas en Cienfuegos y había viajado a la capital rusa con todos sus ahorros para comprar cosas para su establecimiento. Tenía que volver este domingo, pero los vuelos están suspendidos y el dinero que tanto tiempo le costó reunir, se agota.
“Esta es una situación extraordinaria y alguien debería darnos una respuesta, pero no es así y estamos aquí tirados, dejados a nuestra suerte”, se duele Calderín, que vive de momento en un piso del sur de Moscú con otros compatriotas.
El cónsul Escandell afirma que presta información y asesoramiento a los ciudadanos que se ponen en contacto con la legación diplomática. Ahora, tratan de estimar cuántos ciudadanos están en la situación de León, Fonseca o Calderín, por si se da la posibilidad de coordinar con las autoridades rusas un vuelo de retorno, como se ha hecho desde otros países.
María Sahuquillo

Brasil registra su mayor número de muertos en un día y Bolsonaro reta: “¿Y qué?”
Gil Alessi/Marina Rossi
Mientras el ministro de Sanidad, Nelson Teich, hablaba sobre la curva ascendente de la enfermedad, el presidente subrayó, sin sustento, que los fallecidos “no son de ahora”.
El Ministerio de Salud divulgó este miércoles datos sombríos sobre el avance de la pandemia del coronavirus en Brasil, que ha superado a China en número de víctimas mortales por la enfermedad, con más de 5.000. En las últimas 24 horas el país ha sumado 474 nuevas muertes a su contabilidad oficial, cifra récord de fallecimientos en un único día y que llevó al nuevo titular de la cartera, Nelson Teich, a declarar que hay "la situación se ha agravado”.
“Es un número que viene creciendo (...) y tenemos que encararlo como un agravamiento de la situación”, afirmó. De acuerdo con Teich, “la curva [de contagios y decesos] está aumentando”. Mientras el ministro hablaba con la prensa, el presidente Jair Bolsonaro, un negacionista de la crisis, evitaba responder sobre la escalada: "¿Y qué? Lo lamento. ¿Qué quieres que haga? (...) Soy Mesías, pero no hago milagros”, dijo, refiriéndose a su segundo nombre: Messias.
Según el balance más reciente, Brasil tiene 71.886 casos de la covid-19, 5.385 de ellos en un solo día. Si bien el ministro Teich descartó la hipótesis de que el aumento récord en el número de fallecidos hubiera sido consecuencia de casos antiguos acumulados y no comprobados, Bolsonaro le contradijo al afirmar, sin pruebas, que los muertos “no son de ahora”.
El mandatario se solidarizó con los familiares de las víctimas, pero siguió minimizando su papel en la crisis: “La vida es así. Mañana seré yo”, dijo en una conversación retransmitida en su página de Facebook, entre aplausos de simpatizantes.
En sus breves declaraciones a los medios, el equipo de Sanidad del Gobierno achacó el empeoramiento de la situación al aumento de casos en regiones específicas, donde el escenario es de “mayor dificultad”, dijo Teich.
El ministro no relaciona la relajación del aislamiento social en algunas ciudades que se ha visto los últimos días con el repunte en las cifras de fallecimientos y contagios. Según aseguró los puntos críticos se concentran en São Paulo, que lidera el número de muertes y contagios en el país, Manaos, Recife y Río de Janeiro.
“São Paulo puede tener una intensidad [mayor en el número de casos] las próximas semanas en la región metropolitana”, aseguró Wanderson Oliveira, secretario de Vigilancia Sanitaria. Oliveira también señaló la estación más fría del año también como un factor de empeoramiento en las cifras del coronavirus en el país.
“Brasil tiene una estacionalidad de enfermedades respiratorias en otoño y en invierno. Estamos en otoño. Y no es solo el coronavirus, también es la influenza y otras enfermedades”, dijo. “Es importante que todos refuercen las medidas de protección”.
Gil Alessi/Marina Rossi


La oposición al gobierno la llama «fase uno y medio» porque en su opinión la apertura debió ser más amplia y rápida
Una polémica sin fin han creado las nuevas medidas para la desescalada del confinamiento anunciadas por el primer ministro, Giuseppe Conte, en la noche del domingo. La fase 2 que comienza el 4 de mayo será una disminución gradual y con mucha cautela de las draconianas medidas vigentes. La oposición al gobierno la llama «fase uno y medio» porque en su opinión la apertura debió ser más amplia y rápida.
El gobierno ha reducido las medidas drásticas no porque las condiciones sanitarias permitan una vuelta a la normalidad, sino por el temor a que fueran demasiado pesadas para el país y la economía.
Así lo ha reconocido el profesor Gianni Rezza, director del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Instituto Superior de Sanidad y asesor del gobierno: «Un país no aguanta una reclusión completa durante más de un par de meses, pero desde el punto de vista sanitario hay una cierta preocupación; yo estoy preocupado».
Conte se ha inclinado, en general, por la línea recomendada por los científicos partidarios del rigor. Por seguir esa línea de prudencia, las escuelas seguirán cerradas, lo que supone «una herida para todos», dijo el presidente italiano Mattarella.
«De la escuela se hablará en septiembre, e incluso sobre ese mes no hay certezas», dijo el presidente del Instituto Superior de Sanidad, Silvio Brusaferro. En diversos sectores empresariales y comerciales ha disgustado el calendario del gobierno porque deseaban una desescalada más rápida. Muy dura ha sido la protesta de los obispos porque pedían que se pudiera celebrar misas, pero solo se permiten los funerales.
Cuatro motivos
Durante casi otro mes la vida de los italianos no cambiará mucho. Solo se permite el desplazamiento dentro de la región. Es obligatoria la autocertificación en un folio para justificar el motivo del desplazamiento por uno de estos cuatro motivos: trabajo, salud, estado de necesidad y visita a familiares. Las personas que no tienen una familia tradicional pusieron ayer el grito en el cielo, y han logrado que se permitan también las visitas entre personas con «afectos estables».
Hasta ahora solo era posible hacer paseos o trotar en la proximidad del domicilio. A partir del 4 de mayo se podrá hacer en toda la ciudad. Será necesario estar siempre solo o mantener la distancia de seguridad. Es posible realizar actividad física con niños o caminar con personas que no son autosuficientes. Se abrirán los parques, pero habrá controles y con límite de personas.
Los atletas profesionales y aficionados pueden reanudar el entrenamiento a puerta cerrada y de forma individual. A partir del día 18, pueden entrenarse los atletas de deportes de equipo. Pero queda en el aire la reanudación del campeonato de fútbol.
Reabren el 18 de mayo los museos, exposiciones, bibliotecas y lugares culturales
También se iniciarán las actividades productivas, comenzando en empresas manufactureras especialmente las dedicadas a la exportación como la moda, constructoras y el comercio al por mayor que surte estos sectores. Solo algunas empresas que ya estaban preparadas reiniciaron ayer su actividad.
Reabren el 18 de mayo los museos, exposiciones, bibliotecas y lugares culturales donde sea posible organizar la visita con distanciamiento social. Bares y restaurantes, peluquerías, centros de estética y de masajes tendrán que esperar hasta el 1 de junio, aunque se les permitirá vender comida para consumir exclusivamente en la casa.
No hay fechas para la apertura de teatros, cines, discotecas y gimnasios. Y las mascarillas son obligatorias en lugares cerrados con público y en transporte público. Pero no son obligatorias para niños menores de seis años.
Ángel Gómez Fuentes


El Gobierno surcoreano vuelve a desmentir que tenga problemas de salud, como se especula por su desaparición desde el día 11.
Tenemos los medios más ganas de «matar» a Kim Jong-un que Trump. Debido a su ausencia pública desde el día 11, se han disparado las especulaciones sobre su estado de salud, que además han ido en aumentando. De haber sufrido una operación en el corazón, como informó en un principio el portal especializado Daily NK, pasó a estar en «grave peligro», según la CNN, y luego a quedar en estado vegetal o incluso morir, como divulgaron el fin de semana otros medios sin fuentes fiables.
Pero Estados Unidos y Corea del Sur llevan días desmintiendo estos rumores. Ayer, el viceportavoz del Ministerio para la Unificación surcoreano, Cho Hey-sil, volvió a repetirlo ante la Prensa. «No tenemos nada que confirmar en relación con las especulaciones sobre la salud del líder Kim Jong-un. Sin embargo, nuestra posición de que no hay ninguna actividad inusual actualmente en Corea del Norte, como ya anunció el Consejo de Seguridad Nacional, sigue en efecto en este momento», señaló, según recoge la agencia estatal de noticias Yonhap.
En medio de estas conjeturas, la Prensa estatal norcoreana difundió ayer un par de mensajes a modo de prueba de vida de Kim Jong-un, pero sin ofrecer imágenes suyas. Por un lado, el principal periódico del país y altavoz del régimen comunista,
“Rodong Sinmun”, publicó que el joven dictador había enviado una carta de agradecimiento a los trabajadores que construyen la zona turística de Wonsan-Kalma, el enclave de la costa donde al parecer se encuentra. En dicho lugar, Kim ha ordenado levantar un complejo de ocio para el que incluso buscó inspiración en Marina d´Or, y que persigue atraer visitantes extranjeros que acudan de vacaciones al país más hermético y aislado del mundo.
Además, la agencia de noticias KCNA difundió luego la carta de felicitación que había enviado al presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, con motivo de su fiesta nacional.
«En las jornadas alrededor del Día de la Libertad, la fiesta nacional de su pueblo, le mando mi enhorabuena de corazón en nombre de la República Democrática Popular de Corea», rezaba el telegrama. Durante los últimos días, la propaganda del régimen ha divulgado mensajes similares, pero sin mostrar imágenes del joven dictador ni de sus habituales «inspecciones del terreno», que ocupan siempre las portadas de los periódicos y abren los informativos.
Como su tren personal ha sido localizado a través de imágenes por satélite en la ciudad costera de Wonsan, se sospecha que Kim Jong-un se encuentra allí. Y, aunque no se sabe qué, se sospecha que algo le ocurre porque en las tres últimas semanas se ha perdido dos aniversarios importantes. Uno fue el «Día del Sol», que conmemoró el 15 de abril el nacimiento de su abuelo y fundador del país, y otro fue la celebración el sábado de la creación del Ejército.
Además, la agencia Reuters ha informado de que China ha enviado un equipo médico para atenderle. Lo que no se sabe es si está recuperándose de alguna operación o si ha salido de Pyongyang para ponerse a salvo del coronavirus, del que Corea del Norte no ha informado de ningún caso. Obeso y fumador compulsivo, Kim Jong-un es población de riesgo no solo de esta epidemia, sino de muchas otras enfermedades y amenazas.
Pablo M. Díez

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La cancelación de las primarias en Nueva York amenaza con dividir al Partido Demócrata
Yolanda Monge
Bernie Sanders contaba con usar los delegados ganados en ese Estado para forzar su programa progresista en la Convención de agosto.
Lo que parecía que fluía como una relación de unidad idílica dentro del Partido Demócrata de cara a la nominación para enfrentar al presidente Donald Trump tiene ya sus primeras fisuras.
El excandidato a la nominación demócrata Bernie Sanders ha dejado saber a través de un correo electrónico a sus seguidores, escrito por su asesor Jeff Weaver, que la decisión de la junta electoral de Nueva York de cancelar las primarias en ese Estado por considerarlas “innecesarias” y ante el posible riesgo de expansión del coronavirus es “una atrocidad” y supone “un golpe a la democracia americana”.
Las primarias en el Estado de Nueva York estaban previstas para el 23 de junio y hay 274 delegados en juego, que ahora serán con toda probabilidad para Joe Biden.
Sanders abandonaba este mes de abril la carrera por la nominación y el único contendiente en juego es ya el exvicepresidente Joe Biden, quien es el presunto nominado para enfrentarse a Donald Trump en las presidenciales del 3 de noviembre. Incluso el senador de Vermont dio su apoyo a la candidatura de Biden.
Sin embargo, para la campaña de Sanders era importante que las primarias de Nueva York se llevaran a cabo, ya que un buen resultado le daría una mayor suma de delegados que podría utilizar para imponer parte de su programa, mucho más progresista que el del exvicepresidente de Barack Obama, en la Convención Demócrata que en principio está previsto que se celebre en Milwaukee (Wisconsin) entre el 17 y el 20 de agosto.
En la misiva dirigida a los seguidores, Weaver hace notar que “justo la semana pasada el vicepresidente Biden advertía al pueblo americano de que el presidente Trump podría intentar usar la actual crisis como una excusa para posponer los comicios de noviembre”. A continuación escribe: “Bien, ahora tiene [Trump] un precedente gracias al Estado de Nueva York”.
Sanders ha pedido, sin éxito, que se le mantuviera en las papeletas y que se celebrasen los comicios “por el interés de unir al partido” y porque su retirada se produjo una vez que ya se había inscrito para participar en las primarias neoyorquinas. Sanders señala, además, que después de haber apoyado a Biden (el pasado 8 de abril) ha expresado varias veces su voluntad de permanecer en las papeletas y recolectar delegados.
La junta electoral ha admitido que ha recibido numerosos correos electrónicos y llamadas de seguidores de Sanders quejándose por la decisión y pidiendo que se mantuviera el voto entre ambos candidatos. En Twitter, muchos seguidores de Sanders especulaban con la idea de que el movimiento se había hecho para perjudicar a quien se define como un socialista democrático, demasiado escorado a la izquierda para un aparato del Partido Demócrata con preferencias por el establishment y el status quo.
Jay Jacobs, presidente del Partido Demócrata en Nueva York, ha calificado la decisión de “un error” que podría dividir al partido. La congresista neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez dejaba clara su opinión vía Twitter, escribiendo que daba igual “a quien se apoyara” pero que era “extremadamente peligroso” que Nueva York estableciera el precedente de cancelar las primarias citando como causa la covid-19”. “Las papeletas ya están y ningún candidato ha pedido que esto suceda [la suspensión de las elecciones].”.
Nueva York es el primer Estado que suspende sus votaciones, aunque otros han pospuesto la cita o han animado a los electores a que voten por correo para evitar la expansión del virus.
A comienzos de este mes el Partido Demócrata decidió atrasar más de un mes la convención nacional en la que nominará formalmente a su candidato presidencial para las elecciones de noviembre en Estados Unidos, debido a la “incertidumbre” generada por la pandemia del coronavirus.
Yolanda Monge


El ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, uno de los funcionarios más alineados con el presidente Jair Bolsonaro, habló sobre las consecuencias de la pandemia del coronavirus y se distanció del gobierno argentino, horas después de que el mandatario Alberto Fernández anunciara que suspende algunas negociaciones con el Mercosur en medio de la crisis.
"No seremos Argentina ni Venezuela, estamos en otro camino, el camino de la prosperidad, no en el camino de la desesperación", afirmó Guedes durante la reunión en el gubernamental Palacio de la Alvorada. Asimismo destacó que Brasil "va a sorprender al mundo con la recuperación económica".
Las declaraciones del funcionario y las fotos que circularon de Bolsonaro rodeado de sus ministros son un gesto de fortaleza tras la polémica renuncia del superministro de Justicia y Seguridad, Sérgio Moro, quien el viernes salió del gabinete y acusó al presidente de cambiar al jefe de la Policía Federal, organismo dependiente de Justicia, para frenar investigación que involucran a sus hijos.

Vuelve a subir la tensión con Piñera por un llamado de Alberto a unir a la oposición chilena
La Política on line
Santiago emitió una queja formal por la "injerencia" del presidente argentino en los asuntos internos de Chile.
Un llamado de Alberto Fernández a unir a la oposición chilena reavivó la tensión bilateral con el gobierno de Sebastián Piñera, que convocó al representante argentino en Chile para expresarle el malestar por la "injerencia" del presidente en los asuntos locales.
Se trata de un nuevo episodio de los cortocircuitos con Piñera, luego de que semanas atrás Alberto sugiriera que la estrategia argentina para enfrentar al coronavirus era más exitosa que la chilena. El gobierno trasandino evitó entonces una respuesta formal, pero un funcionario hizo trascender un informe interno que rebatía los argumentos de Fernández. En un gesto de distensión, Piñera hizo conocer su fastidio con el funcionario que dio a conocer el informe.
Piñera furioso con la filtración de un informe de su gobierno que generó un conflicto diplomático con Argentina
En esta oportunidad, la Cancillería chilena citó al encargado de negocios argentino, Carlos Mascías, quien está a cargo de la embajada hasta la asunción de Rafael Bielsa, para expresarle su malestar por los comentarios de Fernández durante una videoconferencia con políticos opositores chilenos
El presidente argentino sostuvo el sábado un encuentro virtual con miembros del Grupo de Puebla, el foro con dirigentes progresistas de América Latina que promueve el ex candidato presidencial chileno Marco Enríquez-Ominami, amigo de Fernández y una especie de asesor sin cargo en temas internacionales.
En la reunión, Alberto alentó a los dirigentes opositores a unirse y superar sus diferencias "para recuperar el poder en favor de los chilenos". "Lo que le hace falta a Chile es que vuelvan a unirse", remarcó, en referencia a las divisiones de la izquierda chilena que facilitaron el regreso al poder de Piñera. "Quiero que ocurra en Chile como ocurrió en Argentina y quiero que ocurra en todos lados de América Latina para que todos volvamos a tener la tranquilidad de poder gobernar en favor de la gente y no en contra de la gente", agregó.
En la teleconferencia hubo representantes del sector de la ex presidenta Michelle Bachelet y de los sectores más duros de la izquierda que se alejaron de la Concertacion, como el propio Enríquez-Ominami y la ex líder estudiantil Camila Vallejos. También estuvieron, entre otros, el ex titular de la OEA, José Miguel Insulza, y el ex candidato presidencial Alejandro Guillier.
Ante esto el Ministerio de Relaciones Exteriores citó a Mascías para expresarle "la profunda extrañeza" del gobierno de Piñera por los comentarios de Alberto. Esos dichos, sostuvieron en un comunicado, "constituyen una injerencia en los asuntos internos de Chile".
"Tales afirmaciones no facilitan ni contribuyen a continuar avanzando en una agenda bilateral que ha sido fructífera y que se ha desarrollado bajo diversos gobiernos en los dos países", advierte el gobierno trasandino.
"Chile mantiene su disposición a continuar trabajando por intereses comunes en el marco de un diálogo positivo y respetuoso entre ambos países", finaliza la nota.

Las democracias frenan la pandemia con más eficacia que los sistemas autoritarios, según RSF
Silvia Nieto
La falta de libertad de prensa impidió a los médicos de Wuhan denunciar los primeros casos de neumonía que se registraban en los hospitales.
Con los cadáveres desbordando las morgues italianas, muchas voces comenzaron a cuestionar las cifras oficiales de muertos proporcionadas por China, entretenida en ceñirse una diadema de laureles por la supuesta eficacia con la que había gestionado la pandemia de la Covid-19, como si el régimen hubiera demostrado la ventaja del autoritarismo para enfrentarse a un enemigo silencioso y letal. Publicado a finales de marzo, un informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF) arruinó esa ilusión.
El Politburó de Pekín, que ahora impone su censura combinando la tecnología más minuciosa con la retórica engolada del siglo pasado, impidió que el brote se contuviera a tiempo. Por la ausencia de medios de comunicación libres, los médicos de Wuhan no pudieron alertar sobre los casos de neumonía que se sucedían en los hospitales. Con 60 infectados en diciembre, el mercado de Hunan no cerró hasta el 1 de enero, a pesar de que había sido frecuentado por muchos de los pacientes. Vigiladas por una lupa roja, las redes sociales tampoco pudieron frenar la tragedia, porque sus publicaciones desaparecen cuando incomodan a las autoridades.
«Sobre China, no hay información fidedigna porque no hay prensa libre», denuncia Alfonso Armada (Vigo, 1958), presidente de la sección española de RSF, en una conversación mantenida por teléfono. «Antes de la pandemia, ya era un objetivo estratégico para nosotros, porque está marcando pautas muy preocupantes, con la persecución de la minoría uigur, el establecimiento de 200 millones de cámaras de seguridad, el uso del sistema de reconocimiento facial y el cruce de datos. El Estado posee un retrato de cada individuo», añade.
Mejor con democracia
El pasado martes, RSF, que presentó su clasificación anual de la libertad de prensa, donde ordena los países del mundo en función del respeto que profesan por ese derecho, recordó que la censura no tiene nada que ver con la eficacia. De los 180 casos que recoge la lista, China ocupa el puesto 177, seguida por Eritrea (178), Turkmenistán (179) y Corea del Corte (180), una cohorte que suele figurar en los cajones negros de las organizaciones que defienden los derechos humanos.
En todos los casos, la falta de transparencia ha sido la tónica general en su lucha contra el virus. Con mejor puntuación, Corea del Sur (42) o Taiwán (43), que han conseguido frenar con éxito la propagación de las infecciones, son ejemplos de que los líderes de las democracias, imperfectos pero sometidos a las urnas y a la vigilancia de los medios de comunicación, cumplen sus funciones con más eficacia que los de un sistema autoritario.
«En Corea del Sur se han celebrado elecciones, y el partido gobernante ha ganado con mayoría absoluta, por la forma tan inteligente y eficaz de gestionar la pandemia», recuerda Armada. «En China, la reacción inmediata fue castigar a los médicos que habían difundido información», contrasta. La crítica no entorpece la labor de las instituciones, sino que expurga sus torpezas.
Riesgo en la UE
En su libro sobre Haile Selassie, el reportero polaco Ryszard Kapuscinski cuenta que el último emperador de Etiopía nunca ponía nada por escrito, limitándose a memorizar la información que consideraba de su interés. Era una manera de protegerse, porque lo que no queda registrado parece que no ha sucedido.
En estos días de pandemia, silenciar a la prensa cumple un propósito similar. Sin información, los errores políticos en la gestión de esta crisis no podrán ser denunciados. Reducidas a un número diario, las víctimas se perderán en un montón de estadísticas, donde no figura ni un nombre ni la historia que guarda su paso por el mundo.
La tentación de la censura no seduce solo a China. En la Unión Europea, RSF advierte de la peligrosa deriva autoritaria de varios países. En Hungría (83), el primer ministro, Víktor Orbán, ha logrado establecer el estado de emergencia de manera indefinida, pudiendo castigar con hasta cinco años de cárcel a los autores de las noticias que el Gobierno considere inoportunas.
En Polonia (62), las coacciones contra el Poder Judicial y la prensa no son infrecuentes. Sin mirar tan lejos, España (29) tampoco puede presumir de haber sido impecable. Durante semanas, las preguntas en las ruedas de prensa del presidente, Pedro Sánchez, pasaron por el filtro del secretario de Estado de Comunicación, hasta que un manifiesto cuestionó la pertinencia de esa práctica.
El pasado miércoles, el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), realizado con la intención de medir el pulso a la sociedad ante la crisis, preguntaba a los ciudadanos si consideraban oportuno limitar la libertad de prensa para frenar la multiplicación de bulos, lo que provocó bastante indignación.
«Lo del CIS nos pareció penoso, una formulación absurda. Fue una medida poco afortunada. Queremos pensar que no fue un globo sonda ni forma parte de una estrategia del Gobierno para recortar la libertad de prensa», lamenta Armada, que también señala que la militancia sociliasta del director del Centro, José Félix Tezanos, no parece la mejor garantía para la independencia de su trabajo.
Por eso, desde RSF se proponen impedir que quede dañada la circulación de información independendiente, a pesar de que el desconocimiento sobre las cifras reales de víctimas o la anulación del Portal de Transparencia sean dos pequeñas derrotas para el oficio.
Silvia Nieto


