Internacionales
Trump invoca una ley de guerra para obligar a General Motors a fabricar respiradores
Olivier Douliery / Beatriz Navarro
La Casa Blanca prepara la vuelta al trabajo de EE.UU., nuevo epicentro mundial de la pandemia.
Cambian los países, pero no los titulares: urgencias desbordadas, personal sanitario contagiado, residencias de ancianos infectadas... Con 3.000 millones de personas sometidas a algún tipo de medidas de confinamiento en todo el planeta, la pandemia de la Covid-19 acelera su avance, con más de 560.000 casos confirmados y 25.000 muertes y un nuevo epicentro mundial, Estados Unidos.
El país norteamericano desbancó el jueves por la noche a China como país con más contagios: ayer contaba más de 91.200 frente a los 81.900 del gigante asiático, a pesar de que tiene 1.100 millones de habitantes menos, y a Italia. En una semana, las cifras de afectados se han multiplicado por diez. Aunque la mayor parte de los casos se concentran en Nueva York, el virus se está extendiendo con sigilo y rapidez por todo el territorio.
Esta situación ha revelado graves problemas de abastecimiento en algunos hospitales para afrontar el alud de enfermos y ha obligado al presidente, Donald Trump, a dar un giro radical e invocar la ley de producción de defensa, adoptada en tiempos de la guerra de Corea, para obligar a General Motors a fabricar sin más dilación miles de respiradores, un equipamiento médico escaso y necesario durante más tiempo del habitual en las UCIs para atender los pacientes de Covid-19.
La Casa Blanca quiere clasificar los condados según su nivel de riesgo para que algunos relajen las restricciones
Poco antes de que se conociera que EE.UU. había superado a China en contagios, el presidente Trump se felicitó por la gestión de la crisis. Los estadounidenses “sienten que tanto yo como esta Administración estamos haciendo un muy bien trabajo”, dijo.
En momentos de crisis, es habitual que los estadounidenses cierren filas con su presidente y, desde que se puso al frente de la respuesta al coronavirus, la valoración de Trump ha mejorado. Su tasa de aprobación se ha recuperado y subido del 44% al 49%, el nivel más alto en el que ha estado en varios momentos de su presidencia.
Esta semana, sin embargo, Trump ha vuelto a minimizar la amenaza que plantea el virus, ese que el 28 de febrero dijo que desaparecería “como un milagro”. Con más de 1.000 estadounidenses muertos en menos de un mes por la Covid-19, el jueves volvió a celebrar que la mortalidad no sea “tan alta” como se le había dicho al principio, porque “se están quitando muchos miedos”. “Están pasando muchas cosas buenas”, celebró en su rueda de prensa diaria.
Su prioridad ahora es poner la economía en marcha “cuanto antes” y se ha marcado como objetivo lograrlo alrededor de Pascua, el 12 de abril, un calendario que los expertos advierten que sólo puede ser “aspiracional” y que por lo pronto, choca con las previsiones de algunos estados, que calculan que el pico de contagios llegará en tres semanas.
“El aumento de nuestra capacidad de hacer tests nos permitirá publicar pronto los criterios, desarrollados en coordinación con las autoridades sanitarias del país y los científicos, para ayudar a clasificar los condados según el riesgo que plantea el virus”, bajo, medio o alto, explica Trump en una carta a los gobernadores, que son quienes tendrán la última palabra sobre el levantamiento de las medidas, que se han puesto en marcha de forma gradual. Ayer, Montana se convirtió en el 23.º estado en ordenar a su población que se quede en casa.
Fauci: “Es el virus el que marca el calendario”
El doctor Anthony Fauci cree que es posible tratar de manera diferente a Nueva York y Arkansas, por ejemplo, pero sin marcarse fechas: “Es el virus el que marca el calendario”, ha dicho el director del Instituto de Alergia y Enfermedades Infecciosas. Ahora mismo, afirma Fauci, no se tiene los datos para tomar ninguna decisión.
“Me sorprendería que, por lo que hemos visto de cómo se expande el virus, no fuera aumentar en otras partes del país”, afirma por su parte la subdirectora de los Centros de Control de Enfermedades, Anne Schuchat, que apunta no obstante que puede dar tiempo a reforzar los sistemas de salud en algunos estados antes de que las cifras de contagios se disparen.
Las críticas de algunos estados a la actuación del Gobierno federal le parecen injustas a Trump, que ha puesto en duda que se necesite miles de respiradores: “Vas a grandes hospitales y tienen dos respiradores. Y ahora de repente te dicen que si pueden tener 30.000”, criticó anteanoche en una entrevista en la cadena Fox News.
Por la mañana, había cambiado de parecer y se levantó con un ataque frontal en Twitter a General Motors y Ford por su tardanza en ponerse a fabricar estos aparatos, necesarios para los enfermos más graves de la Covid-19. “Decían que nos iban a dar 40.000 de los tan necesitados respiradores muy rápida ente Ahora nos dicen que serán sólo 6.000 y a finales de abril, y piden un precio muy alto”, criticó Trump.
En otro tuit, les reclamó que reabrieran su “estúpidamente abandonada” planta en Lordstown (Ohio) para ponerse a fabricar material médico, a pesar de que GM la vendió tiempo atrás a una start-up que fabrica camiones eléctricos. “El presidente debería saberlo si le importaran los trabajadores”, le respondió Sherrod Brown, senador por este estado.
Cuomo: “Yo no me muevo por opiniones o esperanzas sino por hechos y datos”
Al final, en su rueda de prensa diaria desde la Casa Blanca sobre el coronavirus, el presidente Trump anunció que acababa de firmar un memorándum presidencial ordenando al secretario de Sanidad que utilice la ley de producción de defensa “para requerir a General Motors que acepte, ejecute y priorice contratos federales para respiradores”.
La batalla contra el virus, adujo, es demasiado urgente como para permitir que el proceso siga por los cauces normales, cediendo a la presión de los demócratas y algunos gobernadores, también republicanos, que le reclamaban que usara toda la fuerza del estado federal para responder a la crisis sanitaria. Hace pocos días, había descartado invocar la ley en cuestión. “En nuestro país no se nacionaliza empresas. Eso, en Venezuela”, dijo el lunes, exagerando el alcance de la norma.
Trump se comprometió ayer a “en los próximos 100 días fabricar o conseguir de alguna forma más de 100.000 respiradores”, una promesa que el tiempo dirá si cumple pero que representa un giro de 180 grados respecto a sus declaraciones la noche anterior en Fox News, cuando cuestionó que algunos estados realmente necesiten 30.000 nuevos respiradores.
Sus palabras tuvieron una contundente respuesta del gobernador del estado de Nueva York, actual epicentro de la pandemia en Estados Unidos. “Espero que Nueva York no necesite 30.000 respiradores pero yo no me muevo por opiniones o esperanzas sino por hechos, datos y ciencia”, replicó su gobernador, Andrew Cuomo. “Todas las proyecciones dicen que necesitaremos 30.000 o 40.000 y es lo que vamos a intentar conseguir”.
Olivier Douliery / Beatriz Navarro


Alemania, el Reino Unido y Francia se preparan para peores escenarios y en Italia empieza a ralentizarse el aumento de contagios.
Europa superó este sábado los 20.000 fallecidos por la pandemia del coronavirus, que se extiende por el continente a distintas velocidades mientras los Gobiernos adoptan medidas de confinamiento más o menos estrictas, aprueban paquetes de ayuda económica y refuerzan los servicios sanitarios.
Si en Italia el aumento de infectados se ralentiza tras la muerte de más de 10.000 personas, en Francia las autoridades temen que lo peor esté por llegar. Alemania también se prepara para escenarios más drásticos, y el Reino Unido impone el confinamiento tras una primera respuesta lenta.
Alemania apuesta por una avalancha de test como escudo
El 27 de enero saltó la primera alarma y fue en una empresa bávara. Una trabajadora de la filial china había viajado hasta Alemania para impartir un seminario y uno de los participantes dio positivo por coronavirus. Desde entonces, Alemania suma ya 48.582 casos, según el recuento del Instituto Robert Koch. Eso significa que es el quinto país del mundo con más infecciones confirmadas, aunque el número de muertos por la epidemia, 325, según la cifra oficial, sigue siendo relativamente bajo comparado con otros países.
Virólogos y políticos alemanes piden cautela y se preparan para evitar el peor escenario. Es decir, un aumento de contagios que termine por colapsar su sistema de salud, que pese a ser robusto, no es infinito.
El Gobierno alemán trabaja contra el reloj y con el margen que le permite el haber ganado algo de tiempo con la detección temprana, por ampliar los servicios sanitarios y ha aprobado esta semana un inédito paquete multimillonario de apoyo a las empresas y ciudadanos para tratar de reducir el impacto socioeconómico del virus.
“Estamos al principio de una epidemia […] No es posible prever qué sucederá en las próximas semanas”, ha advertido esta semana el ministro de Sanidad, Jens Spahn.
Mientras las teorías conspirativas se disparan acerca del bajo número de muertos (0,6%) en Alemania, los virólogos no se cansan de explicar que Alemania se encuentra en una etapa muy inicial de la famosa curva. Que el número de positivos es muy alto en parte porque se han realizado muchos test.
Los últimos datos ofrecidos por Christian Drosten, el virólogo de referencia en Alemania, del hospital Charité de Berlín, indican que Alemania está realizando medio millón de test a la semana. Lo que hace pensar que la distancia entre contagiados y positivos diagnosticados es menor en este país que en otros como España o Italia. Y eso explica también que haya una proporción menor de fallecidos. El virus brotó además en Alemania entre gente joven. Muchos habían vuelto de vacaciones en la nieve. El 79% de los contagiados es ahora menor de 60 años, según los datos del Instituto Robert Koch.
Pero también en Alemania, el virus comienza a cebarse con las personas mayores y el objetivo, según explicó Merkel desde su cuarentena es lograr ralentizar el número de contagios.
La canciller, científica de formación, detalló en un podcast que sustituyó a su vídeo mensaje de los sábados, que el número de nuevos positivos se duplica en Alemania cada cinco días aproximadamente. Al principio de la epidemia era cada dos días. El objetivo ahora es seguir alargando ese periodo para que los nuevos positivos se dupliquen al menos cada diez días. Merkel está sometida a cuarentena, después de que la semana pasada un médico que le puso una vacuna del neumococo diera positivo. La canciller ha dado hasta el momento negativo en los dos test que se le han realizado.
Desde el pasado domingo, los alemanes deben permanecer en casa siempre que sea posible, aunque pueden salir, como máximo de dos en dos y manteniendo al menos un metro y medio de distancia. Los colegios y los comercios, salvo los esenciales están cerrados. Esas son las reglas generales, que la cancillería indicó este sábado que se mantendrán vigentes al menos hasta el 20 de abril. Después, cada Estado federado establece sus particularidades.
El sistema federal alemán permite a los Länder decretar sus propias medidas, que varían además en función de la situación de cada Estado. Baviera, al sur del país, con más de 11.000 casos es el más afectado. Le sigue Renania del Norte-Westfalia, al oeste, con 10.600 positivos y Baden-Württemberg en la frontera con Francia y Suiza.
Alemania mira ahora a Corea del Sur, un país que combate al virus realizando pruebas de forma masiva a la población, y controlando la distancia social, también con geolocalización de los ciudadanos a través de los datos de sus teléfonos móviles. Este último punto empieza a convertirse en objeto de debate en un país, muy celoso de la privacidad de los datos de sus ciudadanos. En opinión del ministro de Sanidad, Spahn, “este debate social es necesario”.
Confían también en un gran estudio que se realizará a partir de abril con 100.000 personas para determinar su inmunidad al virus, que podría ofrecer datos muy valiosos sobre el comportamiento del SARS-CoV-2 y que podría ayudar también a la toma de decisiones políticas.
Un informe del ministerio de Interior filtrado a la prensa esta semana habla de tres posibles escenarios para Alemania. El más optimista cuenta con un millón de infecciones y hasta 12.000 muertos. El remedio para los tres es el mismo: más test y más aislamiento.
Recurrir a los partidos tradicionales en tiempos inciertos
La expansión del coronavirus está provocando todo tipo de respuestas inéditas. Una de ellas es el ánimo político de los votantes alemanes que, según las encuestas, renuevan ahora su confianza en los hasta hace poco denostados partidos tradicionales. En tiempos de incertidumbre máxima y de decisiones existenciales, los alemanes recelan de posibles experimentos.
Los dos partidos de la gran coalición de Gobierno, la Unión Demócrata Cristiana (CDU, 32%), y la socialdemocracia (SPD, 18%) experimentan una fuerte subida en intención de voto, sobre todo la CDU, según la encuesta que publica este fin de semana el Bild. Lograrían incluso sumar una mayoría del 50%, frente a la consistente erosión de ambos partidos en los últimos meses.
El 79% de los alemanes encuestados cree además, según el Politbarometer de la cadena ZDF que la canciller, Angela Merkel, está haciendo un buen trabajo. Merkel sigue siendo, en su cuarto mandato y tras 14 años al frente del Gobierno, la política más valorada. En esta crisis se ha dejado ver haciendo al compra en un supermercado como una ciudadana más, y ahora permanece en casa en cuarentena preventiva tras haber estado en contacto con una persona que dio positivo.
Viraje y contagio en Downing Street
Boris Johnson ha demostrado en los últimos años que solo acierta cuando amarra su anárquica personalidad a un eslogan certero. Stay at home. Protect the NHS. Save Lives (Quédate en casa. Protege al Servicio Nacional de Salud. Salva vidas), las tres frases que hoy repiten el primer ministro y todo su equipo y decoran los atriles de las comparecencias de prensa diarias del Gobierno británico, persiguen el mismo afán de enfocar el mensaje público que en su día lograron Take Back Control (Recuperemos el control) para ganar en el referéndum del Brexit de 2016, o Get Brexit Done (Hagamos que se cumpla el Brexit) con el que el político conservador arrasó en las últimas elecciones.
La diferencia, en esta ocasión, juega en contra de Johnson. La urgencia del mensaje pone en evidencia la lentitud y desacierto de los primeros pasos que dio Downing Street para responder a la amenaza del coronavirus.
El avance de la pandemia hizo entrar en pánico al Gobierno británico, que acabó siguiendo los pasos de otros países como Italia, Francia o España. Y el anuncio de que el propio Johnson; su ministro de Sanidad, Matt Hancock; su asesor médico jefe, Chris Whitty, y otros miembros del Ejecutivo habían resultado infectados por el virus y debían aislarse en sus domicilios resultó un duro golpe para la credibilidad de los que estaban al mando del país, porque alimentaba la sospecha de que no se habían tomado en serio ellos mismos las advertencias y consejos que lanzaban —y reclamaban— al resto de ciudadanos.
El Reino Unido vive ya su primera semana de confinamiento obligatorio. Nadie puede salir de casa, salvo para comprar alimentos, atender una necesidad médica o ir a trabajar, si el teletrabajo es imposible. Bares, restaurantes, teatros, cines y comercios permanecen cerrados. El único privilegio, en comparación con otros países, es el permiso para salir a hacer deporte una vez al día (máximo dos personas), y el alcalde de Londres, Sadiq Khan, ya ha amenazado con cerrar los parques de la ciudad si detecta abusos.
El país ha entrado en la senda de la recesión, y el ministro de Economía —con la ayuda del Banco de Inglaterra— ha puesto en marcha una multimillonaria política expansiva que ignora por completo la disciplina fiscal pregonada por el Partido Conservador.
La resistencia del venerado NHS, afectado por años de austeridad y recortes, se está poniendo a prueba. A principios de marzo disponía de unas 4.000 UCI en todo el Reino Unido. Ahora aspira contra el reloj a elevar la cifra a 12.000. Faltan equipos protectores para el personal sanitario. Faltan respiradores. Faltan médicos y personal de enfermería. Más de 13.000 profesionales ya jubilados o en excedencia se han reincorporado.
El Gobierno de Johnson, como otros Gobiernos en todo el mundo, anuncia su intención de comprar miles de test de detección del coronavirus para encauzar la estrategia sanitaria, pero se enfrenta igualmente al muro de una oferta escasa y unos proveedores dudosos. La cifra de contagiados se multiplica cada dos o tres días, ha reconocido Downing Street. Este sábado, el número de infectados confirmados estaba por encima de 17.000 y los muertos superaban ya el millar. Y las tres figuras políticas al frente de la respuesta del Gobierno se han visto obligadas a dirigir la operación con el enemigo dentro de casa.
La tormenta deja de crecer en Italia
En Italia esta ha sido una semana decisiva para comprobar si las restricciones para frenar la expansión del coronavirus que rigen en todo el país funcionan. Aunque se ha comenzado a ver una tenue luz al final del túnel y la velocidad de aumento de la curva se ha ralentizado, los expertos insisten en que es muy pronto todavía para cantar victoria en la lucha contra la pandemia.
“No debemos crearnos la ilusión de que una disminución de la propagación puede llevarnos a reducir las medidas que hemos tomado”, advirtió este viernes Silvio Brusaferro, presidente del Instituto Superior de Sanidad. Este sábado se contaban 92.472 casos, la cifra de fallecidos ascendía hasta los 10.023 y los pacientes curados alcanzaban los 12.384.
Italia ha ido implantando medidas para contener el virus cada vez más severas, aunque al inicio fueron algo titubeantes.
El 22 de febrero, con 60 contagios locales y dos fallecidos, el Gobierno decreta el confinamiento en 11 localidades en las que en total viven 50.000 personas, porque en ese momento eran los únicos focos activos de contagio conocidos. Se limitan los horarios de apertura de los bares para evitar aglomeraciones y cierran las escuelas en Lombardía, Véneto y Emilia-Romaña, las regiones con más casos y que juntas aportan en torno al 40% del PIB italiano.
Ante el temor a los estragos que el virus podría causar en la economía y el turismo, el 27 de febrero, los ministros de Exteriores y Sanidad convocan a la prensa extranjera y aseveran que Italia es un país seguro, piden que los turistas no cancelen sus reservas y señalan que el coronavirus está afectando a un porcentaje ínfimo de la población.
Los contagios no se detienen y el 4 de marzo, con 3.089 infectados y un centenar de fallecidos, se clausuran las escuelas y universidades de todo el país. La madrugada del 8 de marzo, el Ejecutivo de Giuseppe Conte decreta el aislamiento de Lombardía y otras 14 provincias del norte, donde en total viven 16 millones de personas. Tres días después, el cierre se extiende a todo el país e Italia pone en semicuarentena a 60 millones de personas. Los datos de ese día hablan de 12.462 contagiados y 827 fallecidos.
Giuseppe Conte ordena cerrar todos los negocios no esenciales y prohíbe los desplazamientos salvo por motivos justificados como trabajo, salud u otras urgencias. El día 21, un mes después del inicio del brote, ante el empeoramiento de la situación, con 53.578 casos totales y 4.825 fallecidos, el Gobierno ordena el cierre de todas las actividades productivas no esenciales.
A lo largo de este tiempo, las regiones han presionado al Gobierno central para pedir un aumento de las restricciones en todo el país. Roma, en general, ha aceptado casi la mayoría de sus demandas, aunque no todas. Finalmente, el día 25 el primer ministro dio competencias a las autoridades regionales para aumentar las limitaciones en sus jurisdicciones “siempre que el riesgo sanitario lo justifique y se trate de medidas justas”.
Francia: traslado de pacientes en tren de alta velocidad
Mientras algunos países asiáticos empiezan a ver la luz al final del túnel, Francia ni siquiera está segura de haber entrado aún en él. La consigna oficial es que lo peor está todavía por llegar, en un intento de preparar a la población —que permanecerá confinada al menos dos semanas más, hasta el 15 de abril— para un escenario cuya gravedad nadie se atreve a predecir. “Nos instalamos en una crisis que va a durar, en una situación sanitaria que no va a mejorar rápidamente”, advirtió el viernes el primer ministro, Édouard Philippe. Este sábado abundó: “Los 15 primeros días de abril serán difíciles, más aún que los 15 que acabamos de pasar”.
Francia fue el primer país europeo que registró un caso de coronavirus y, también, el primero fuera de Asia que confirmó un fallecimiento, el 14 de febrero, por la Covid-19. Sin embargo, aunque las autoridades no se cansan de repetir que la situación se agrava por momentos y el país sufre una aguda carencia de máscaras protectoras y test —no llegan a 10.000 diarios, aunque se quiere aumentar a 30.000 en las próximas semanas—, todavía no se han visto las estremecedoras escenas de Italia o España.
La estrategia de Francia ha sido ralentizar la curva de contagios para preparar lo mejor posible el muro de respuesta. El presidente, Emmanuel Macron, incluso anunció esta semana un dispositivo militar especial, la Operación Resiliencia, para aportar apoyo logístico y humano donde haga falta. ¿Está funcionando? Nadie se atreve a afirmarlo.
La tasa de fallecimientos -ya son 2.314 muertos y 37.575 contagiados- se ha venido acelerando de forma imparable. El jueves, el ministro de Sanidad, Olivier Véran, indicaba que en los hospitales está muriendo un paciente “cada cuatro minutos”. Y eso que no se cuentan aún los ancianos que fallecen en las residencias de la tercera edad, tras cuyas puertas se teme se esté produciendo una verdadera hecatombe, ni en sus domicilios. El Gobierno ha asegurado espera poder contabilizar, a partir de la semana que viene, los fallecidos en residencias, lo que podría disparar las cifras.
Hasta el momento, el principal foco de la epidemia ha estado en el Gran Este, en la zona limítrofe con Suiza, Alemania y Luxemburgo. Ante el colapso de los hospitales de la zona, las autoridades han emprendido el traslado de pacientes graves a otros puntos del país —incluso mediante un tren de alta velocidad “medicalizado”, — y a los países vecinos.
Una estrategia que se “intensificará” en los próximos días en todas las zonas que lo requieran, según las autoridades. Incluida la muy poblada región de París, donde se espera que la “ola epidémica”, como la definió Philippe, llegue en los próximos días. Los responsables sanitarios advierten desde hace tiempo que no saben si tendrán camas suficientes para resistir el embate en la capital y sus alrededores.
Ana Carbajosa/Rafa De Miguel

EE.UU. podría alcanzar los 200.000 muertos por coronavirus, según el experto de la Casa Blanca
ABC (España)
Según Anthony Fauci, podría haber millones de contagiados. El país supera ya los 2.000 fallecidos y los 120.000 infectados.
Estados Unidos podría alcanzar hasta los 200.000 muertos y millones de contagiados por coronavirus, según aseguró este domingo el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas y principal experto de la Casa Blanca, Anthony Fauci, a la cadena de televisión CNN.
El país norteamericano supera ya las 2.000 muertes y tiene el mayor número de infectados del mundo, más de 120.000, mientras que el total de fallecidos en todo el mundo supera los 31.000 y el de contagios los 670.000.
Fauci alerta ahora de que Nueva York, Nueva Orleáns y otras grandes ciudades podrían quedarse en breve sin suministros médicos.
En concreto, el experto estimó que la pandemia podría causar entre 100.000 y 200.000 muertos, según recoge Reuters. Desde 2010, la gripe ha acabado con las vidas de entre 12.000 y 61.000 estadounidenses al año, según datos del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).
Fauci se ha convertido en uno de los rostros más reconocibles de la lucha de la Casa Blanca contra el coronavirus, al estilo de lo que sucede con Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, en España.
En este sentido, fue él quien ha convencido al presidente Donald Trump para que finalmente no impusiera una cuarentena en el área metropolitana de Nueva York, posibilidad que había apuntado ayer sábado.

El Gobierno español aprueba la vigilancia de los movimientos de los ciudadanos con datos de las operadoras
ABC (España)
El BOE de ayer sábado ordena la creación de una aplicación que permita ese tipo de control sobre los ciudadanos.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) monitorizará sobre la movilidad de los españoles «en los días previos y durante el confinamiento» decretado por el estado de alarma, a partir de datos de movimientos que le suministren las operadoras de telefonía.
Así lo refleja una orden publicada este sábado en el BOE, por la que el Ministerio de Sanidad encomienda a la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, el desarrollo de diversas actuaciones en el ámbito digital y estadístico para la gestión de la crisis sanitaria.
Son medidas que la vicepresidenta Nadia Calviño anunció el pasado 23 de marzo y que aparecen reflejadas en detalle en la orden publicada este sábado por el Ministerio de Sanidad.
Cruce «anonimizado»
Entre esas medidas figura la elaboración de un “estudio de la movilidad” de los españoles aplicada a la crisis sanitaria. Será similar, y así lo dice la orden, al que está haciendo el INE sobre el movimiento poblacional en general a partir de datos que le suministran las principales ‘telecos’ y que generó controversia meses atrás por las dudas sobre el anonimato de esos datos.
Como en ese caso, la orden garantiza que el cruce de datos de los operadores móviles se deberá hacer de manera agregada y “anonimizada”, respetando la legislación española y comunitaria sobre protección de datos.
Por otra parte, el Ministerio de Sanidad encarga también en la orden a la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial el desarrollo urgente de una aplicación informática para el apoyo en la gestión de la crisis sanitaria ocasionada por el Covid-19.
Sera una app que permitirá «realizar al usuario la autoevaluación, en base a los síntomas médicos que comunique, acerca de la probabilidad de que esté infectado por el Covid-19, ofrecer información al usuario sobre el Covid-19 y proporcionar al usuario consejos prácticos y recomendaciones de acciones a seguir según la evaluación», señala la disposición.
La app permitirá la geolocalización del usuario a los solos efectos de verificar que se encuentra en la comunidad autónoma en que declara estar. La aplicación puede incluir dentro de sus contenidos enlaces con portales gestionados por terceros con el objeto de facilitar el acceso a información y servicios disponibles a través de Internet.
«La aplicación no constituirá, en ningún caso, un servicio de diagnóstico médico, de atención de urgencias o de prescripción de tratamientos farmacológicos», aclara la orden, «y no sustituirá en ningún caso la consulta con un profesional médico debidamente cualificado».
El responsable del tratamiento será el Ministerio de Sanidad y el encargado del tratamiento y titular de la aplicación será la Secretaría General de Administración Digital.
Chatbot
Otra medida recogida en la orden es el desarrollo de «un asistente conversacional/chatbot para ser utilizado por WhatsApp y otras aplicaciones de mensajería instantánea, que proporcionará información oficial ante las preguntas de la ciudadanía».
El diseño estará basado en información oficial del Ministerio de Sanidad. El responsable del tratamiento será el Ministerio de Sanidad y el encargado del tratamiento y titular del chatbot será la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial a través de la Subdirección General de Inteligencia Artificial y Tecnologías Habilitadoras Digitales.
Otros encargos del Gobierno a la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial son el desarrollo de «una web informativa con los recursos tecnológicos disponibles» y la creación de «un punto central de coordinación para la evaluación de otras propuestas tecnológicas por parte de otros organismos y entidades».
En el texto, se especifica que todos los ciudadanos que usen la futura aplicación dispuesta para comprobar si tienen síntomas podrán ser geolocalizados, «a los solos efectos de verificar que se encuentra en la comunidad autónoma en la que dice estar».
«La aplicación no constituirá, en ningún caso, un servicio de diagnóstico médico, de atención de urgencias o de prescripción de tratamientos farmacológicos. La utilización de la aplicación no sustituirá en ningún caso la consulta con un profesional médico debidamente cualificado», añade el BOE.

España: Sanidad da marcha atrás y devuelve 9.000 test del virus comprados a una empresa china sin licencia
PASCAL POCHARD-CASABIANCA / AFP
El ministro de Sanidad, Salvador Illa, lo explica: “No había alerta de la Agencia del Medicamento Europeo ni español sobre esta empresa y los productos llevan la marca CE”.
El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ha confirmado la devolución de un lote de 9.000 test rápidos de coronavirus suministrados por una empresa china a España al no cumplir con el marcado CE de calidad.
En rueda de prensa tras el Comité de Gestión Técnica del Coronavirus, el experto del Ministerio de Sanidad ha detallado que estos test se sometieron a una validación por parte del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) y en algunos hospitales de Madrid para comprobar su eficacia.
En estas pruebas, se detectó que “las especificaciones de este lote enviado no corresponden a lo que venía en los certificados de calidad con marcado CE”. Esto ha provocado la devolución de los 9.000 test, pero la empresa responsable “va a cambiarlos” y va a proveer a España de otro tipo de test rápidos, según Simón.
El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha explicado este jueves que el Gobierno “compró a un proveedor nacional ese paquete de test”. “No había alerta de la Agencia del Medicamento Europeo ni español sobre esta empresa. Los productos llevan la marca CE. ¿No nos fiamos ya de la marca CE?” se ha preguntado, “¿No compramos productos avalados por la UE? Se verifica la partida, y 9.000 test no se corresponden con las especificaciones y se devuelven”, ha aclarado.
La Embajada de China en España ha afirmado este jueves que la empresa Shenzhen Bioeasy Biotechnology, a la que según algunos medios el Ministerio de Sanidad ha comprado tests rápidos para detectar el coronavirus, “no ha conseguido todavía la licencia oficial de la Administración Nacional de Productos Médicos de China para vender sus productos”.
Así lo ha señalado la Embajada en su cuenta de Twitter después de que diversos medios hayan publicado que los tests tienen una sensibilidad del 30 por ciento, cuando deberían tenerla del 80 por ciento.
La Embajada ha aclarado además que las donaciones realizadas por el Gobierno de China y otras entidades como la Fundación Alibaba no incluyen productos suministrados por Shenzhen Bioeasy Biotechnology. El martes el presidente de esta entidad, Jack Ma, informó al Rey del envío a España de 50.000 tests.
Por otro lado, la compra de materiales sanitarios anunciada por el Ministerio de Sanidad a China está en curso y estos suministros no han salido aún de allí. Para esa compra, explica, el Ministerio de Comercio de China ofreció a España una lista de proveedores clasificados, en la cual Shenzhen Bioeasy Biotechnology no estaba incluida.
El ministro de Sanidad, Salvador Illa, anunció este miércoles la compra de material sanitario a China por valor de 432 millones de euros, 550 millones de mascarillas, 5,5 millones de test y 950 equipos de respiración asistida que llegarán “en las próximas semanas”. Este jueves, Illa ha reconocido que la compra centralizada de la UE, que iba a llegar en dos semanas, se ha retrasado otras dos semanas. “Así está el mercado”, ha manifestado.
Simón ha asegurado que, ante esta situación, el Ministerio ha conseguido otros proveedores de test rápidos, tanto antígenos (que detectan la infección activa por coronavirus) como serológicos (que permiten identificar una fase más adelantada de la infección o que se ha tenido en el pasado). En cualquier caso, puntualiza que “se está trabajando intensamente” con empresas de biotecnología en España para que se produzcan en nuestro país “en un breve plazo”.
Se espera un “incremento importante” de casos con los test rápidos
De acuerdo con los datos del Ministerio, en España se realizan entre 15.000 y 20.000 pruebas de laboratorio PCR para detectar el virus, pero con los test rápidos se podría incrementar sustancialmente la realización de diagnósticos, principalmente en personas con síntomas leves.
Simón espera, igualmente, un “incremento importante” del número de positivos confirmados, al poder realizarse test a personas que ya han pasado la enfermedad o se encuentran con síntomas leves, y que el sistema hasta ahora no ha podido diagnosticar. “Los test rápidos nos van a facilitar mucho la vida para detectar casos leves en la comunidad y a descargar la presión sobre los laboratorios que realizan PCR, que están teniendo algunos problemas muy intensos de desabastecimiento de reactivos. Son una esperanza importante”, ha valorado.
El experto apunta que es “probable” que muchas personas hayan contraído la enfermedad y ya la hayan superado pero no han sido detectadas por el sistema sanitario. “No tenemos una idea clara de cuántos son. Cuando tengamos la posibilidad de hacer test a una gran parte de la población, esto nos permitirá conocer esos casos que ahora se escapan del sistema”, ha afirmado.
Simón reconoce que esto generará “un problema de comunicación”, ya que se incorporará al recuento oficial un gran número de casos sin detectar que, según el experto, habría que separar de los positivos notificados por las administraciones sanitarias hasta ahora. Así, aunque se llegue al pico de la epidemia en los próximos días y se comience a aplanar la curva, cree que el número de positivos en España crecerá “de forma artificial” por la incorporación de estos contagios no diagnosticados previamente.
En este contexto, ha anunciado que se van a poner en marcha estudios poblacionales para identificar a todas aquellas personas que hayan pasado la enfermedad sin haber sido notificadas oficialmente. Esto será posible gracias a los test rápidos.
“Será el momento de hacer encuestas que nos permitan saber cuál es la inmunidad real generada en nuestra población. Esto nos permitirá centrar mucho mejor las medidas de desescalamiento que tendremos que hacer en nuestro país”, ha expuesto.
PASCAL POCHARD-CASABIANCA / AFP
El Senado de EE.UU. aprueba el mayor estímulo de la historia por el coronavirus: dos billones de dólares
David Alandete
El voto ha sido unánime, con 96 votos a favor y ninguno en contra.
El Senado de Estados Unidos ha aprobado esta pasada madrugada el mayor paquete de estímulo de la historia del país, incluido el que sucedió a la Gran Recesión de hace una década, ante la crisis provocada por la pandemia del coronavirus.
Con un resultado de 96 votos a favor y ninguno en contra, demócratas y republicanos se han unido y tras unas laboriosas negociaciones con la Casa Blanca han aprobado una serie de leyes que autorizan ayudas y créditos por un monto de dos billones de dólares, 1,8 millones de euros.
Nunca antes han acordado demócratas y republicanos un paquete de ayudas tan monumental: 50.000 millones para empresas, estados y municipios; 367.000 millones para pequeños comercios; subsidios al desempleo por valor de 250.000 millones; 130.000 millones para hospitales y empresas médicas; 50.000 millones para aerolíneas. Han tardado más de una semana, con un bloqueo en el Senado de tres días, pero finalmente ayer los dos grandes partidos se pusieron de acuerdo y se centraron en ultimar detalles a la espera de una votación final que llegó al filo de la medianoche.
Hubo durante el día negociaciones intensas, y tres republicanos –Ben Sasse, Tim Scott y Lindsey Graham– demoraron la votación final porque buscaban una reducción sustancial en los subsidios por desempleo que prevé la ley, un intento finalmente fallido. La Cámara Alta del Capitolio tiene 100 escaños pero cuatro senadores se han ausentado por estar en aislamiento para prevenir el contagio del coronavirus. Uno de ellos, Rand Paul, dio positivo en la prueba.
Ahora, la ley del estímulo deberá ser enviada a la Cámara de Representantes para ser ratificada, y de allí llegará al despacho del presidente, para su ratificación final. Los mercados, que encadenan días de pérdidas y gran inestabilidad, han reaccionado con optimismo ante el acuerdo, y el martes el índice Dow Jones experimentó su mayor subida desde 1933.
Ni en la Gran Recesión de hace una década ni nunca antes en realidad se pusieron de acuerdo demócratas y republicanos en movilizar semejante cantidad de recursos del Gobierno federal, algo que hace apenas unas semanas hubiera sido impensable, sobre todo para los conservadores pero también para muchos demócratas centristas. El Producto Interior Bruto de España, por ejemplo, fue el año pasado de esa misma cantidad, 1,8 billones de euros. El importe total de las ayudas es la mitad de lo que cada año gasta todo el Gobierno estadounidense.
Ante el drama de una economía paralizada y obligados a aprobar el mayor gasto público jamás concebido, los republicanos quisieron dejar ayer claro que a su entender esto no es un estímulo económico como el de la Gran Recesión.
Según dijo ayer el líder de la mayoría conservadora en el Senado, «esto no es un paquete de estímulo, es una ayuda urgente por una situación de emergencia extrema». Los analistas calculan que el desempleo alcanzará hasta el 30% entre abril y junio, un drama en un país que tras el «crack» de 1929, en la Gran Depresión, no superó el 24,5%.
«La ayuda llega ya. Una ayuda grande. Una ayuda rápida», dijo el líder demócrata en el Senado, Chuck Schummer, a pesar de que su partido decidió retener el paquete de rescate en el Senado desde el domingo, buscando una serie de garantías de que las ayudas no irían a parar a las empresas de la familia del presidente Trump y medidas de ayuda a los asalariados y desempleados. Fue la Casa Blanca la que cedió para desatascar la ley, mientras ascendía de forma vertiginosa el número de diagnosticados con el virus y los fallecidos, que ya superan los 700.
Las ayudas se centran en los sectores más afectados de la economía, y también incluyen pagos directos a los norteamericanos que ingresen menos de 150.000 dólares por familia, o 75.000 dólares a nivel individual. «No es de ningún modo su culpa el estar padeciendo esta crisis», dijo ayer el presidente Trump en unas declaraciones a la prensa en las que además calificó al profesional sanitario de héroes: «Les destinamos más recursos a nuestros heroicos médicos y enfermeras, y también a nuestros hospitales».
El presidente, sin embargo, mantiene que la economía necesita, para sobrevivir, levantar al menos en parte las medidas excepcionales de cuarentena en vigor en la gran mayoría del país. «No podemos dejar que el remedio sea mucho peor que la enfermedad», ha dicho el presidente en repetidas ocasiones desde el lunes.
Ante la resistencia de los demócratas a aprobar el paquete de estímulo para hacer frente a la crisis del coronavirus, la Casa Blanca finalmente ha cedido y ha aceptado que el reparto de 500.000 millones de dólares esté bajo la supervisión del Capitolio. Esa concesión acercó ayer la postura de demócratas y republicanos y retiró el mayor obstáculo a un acuerdo final de dos billones de dólares justo en un día en que la cifra de fallecidos por el virus ascendió a 544.
David Alandete


Presentará cargos criminales contra Maduro por narcotráfico.
El gobierno de Estados Unidos incluirá a Venezuela en la lista de países que promueven el terrorismo, lo que le permite aplicar al régimen de Nicolás Maduro una serie de sanciones aún más duras que las que ya están en pie, según ha revelado la cadena CNN, citando fuentes de la administración.
En ese grupo se encuentran de momento solo Corea del Norte, Irán, Sudán y Siria.
El departamento de Justicia también presentará cargos penales contra el propio Maduro y otros jerarcas del régimen, como el ‹número dos› Diosdado Cabello o el ministro de Defensa Vladimir Padrino. A los tres ese les acusa de narcotráfico y tráfico de armas en colaboración con la guerrilla de las Farc, en una trama de venta de cocaína que llegó a EE.UU.
Se ofrece además una recompensa de 15 millones de dólares (13,6 millones de euros) por cualquier pista que ayude a capturar a Maduro. En las pesquisas ha participado la DEA, la agencia antidroga de EE.UU.
Es el departamento de Estado, la diplomacia, la que incluye a determinados países en esta lista, de acuerdo con tres leyes que regulan este régimen. Este paso le permite al presidente cortar ayudas, la prohibición de venta de material militar y otras duras restricciones financieras. Cuba estaba en esa lista hasta que la retiró en 2016 el gobierno anterior, de Barack Obama.
Lo más relevante es que con la inclusión en esta lista se puede penalizar a quienes hagan negocios con el régimen venezolano. Es cierto que las sanciones aplicadas hasta ahora han dificultado enormemente el comercio entre EE.UU. y Venezuela, pero quedan en este último país algunas petroleras que están cobrándose deuda.
Esta decisión puede afectar, como en el caso de Irán, a empresas de países socios de EE.UU. que hagan negocios con el país sancionado, como es el caso de Repsol.
David Alandete


La aprobación al republicano alcanza un 49%, la misma cota que cuando quedó absuelto en el ‘impeachment’, según la encuesta Gallup. El estudio refleja el apoyo a su gestión del brote.
El ratio de aprobación de Donald Trump ha alcanzado el máximo de su presidencia en plena crisis por la pandemia del coronavirus. El porcentaje de apoyo entre los estadounidenses ha subido cinco puntos desde la medición de comienzos de marzo, hasta el 49%, la misma cota que logró a finales de enero, cuando era inminente su absolución en el tercer impeachment de la historia de Estados Unidos, según Gallup, referencia en estos sondeos.
El repunte se debe principalmente a un aumento en el apoyo de los demócratas (+13) e independientes (+8). Consultados sobre cómo evalúan la reacción del republicano ante el brote, un 60% la aprueba y un 38% la rechaza.
El historial de la encuesta Gallup refleja que los grandes acontecimientos -positivos o negativos- suelen favorecer el apoyo de los presidentes, impulsado por la oposición.
El índice de aprobación del exmandatario Barack Obama aumentó siete puntos después de que las fuerzas estadounidenses mataran a Osama bin Laden y el de George W. Bush escaló 35 tras el atentado del 11-S. Los mayores saltos en la Administración de Trump ocurrieron cuando levantó el cierre de Gobierno más largo de la historia de EE UU en enero de 2019 y tras conocerse que el fiscal especial Robert Mueller no halló pruebas conspiratorias entre el magnate neoyorquino y Rusia durante la campaña de 2016.
Trump ha recibido críticas por haber restado importancia durante semanas al virus y haber defendido que Estados Unidos lo “tenía controlado”. Sin embargo, las medidas restrictivas adoptadas por la Casa Blanca han aumentado progresivamente desde mediados del mes para atajar la propagación -aunque esta continúa en aumento-.
El 16 de marzo el mandatario cambió el tono y reconoció la gravedad de la situación, haciendo un llamamiento a evitar las reuniones de más de 10 personas y a que los trabajadores y estudiantes se queden en sus hogares. Desde entonces, ha liderado ruedas de prensa prácticamente diarias, acompañado de expertos en salud, para informar a la ciudadanía y responder las dudas.
La debacle económica y social que supone esta pandemia es un problema en el año en el que Trump se enfrenta a su reelección, pero también le da la oportunidad de erigirse como “presidente en tiempos de guerra” en torno al que hay que cerrar filas. El mandatario republicano participa en todas las ruedas de prensa diarias sobre la crisis de la Covid-19, que suelen superar la hora de duración y han llegado a rozar las dos.
El confinamiento al que se ha visto obligado gran parte de la población ha trastocado la campaña electoral demócrata, que se encuentra congelada en estos momentos. Tanto el exvicepresidente Joe Biden, el favorito para ganar la nominación demócrata, como su contrincante, el senador por Vermont Bernie Sanders, suspendieron hace un par de semanas todos los actos públicos y tienen a sus equipos de campaña trabajando de manera remota.
Biden instaló un estudio de televisión en su casa Wilmington, Delaware, pero a pesar de que ha dado varias entrevistas desde ahí, sus mensajes muchas veces han sido cortados para dar paso a la contingencia del virus. “Estamos en un momento extraño”, le reconoció Sanders a sus seguidores vía online. Varios Estados han aplazado la celebración de las primarias previstas para marzo y abril al 2 de junio.
El Comité Nacional Demócrata tiene planeado celebrar un debate el próximo mes, pero aún no ha dado a conocer ningún detalle, los que se suelen entregar con bastante anticipación. El equipo de Sanders ya dijo que si se lleva a cabo, él va a participar, lo que despeja las dudas sobre un posible abandono de la carrera, cuando, en una segunda posición, tiene más de 300 delegados de distancia de Biden.
Antonia Laborde

Madrid, Lombardía y Nueva York: cómo se compara la expansión del coronavirus en las regiones más afectadas
Borja Andrino/Daniele Grasso/Kiko Llaneras
China es el país con más casos confirmados de Covid-19, pero tiene su brote contenido.
Lo peor de la pandemia ocurre ahora en otros lugares: Italia, EE UU y España son los países con más casos confirmados, están entre los que registran más muertos y donde la epidemia crece a un ritmo más rápido. En Italia y en España se han tomado medidas como el cierre de los principales comercios (9 de marzo en Italia, 14 en España) y están a la espera de que el brote desacelere. En Estados Unidos, que ha actuado más tarde, con cierres parciales, y ha ido por detrás en detección, los casos están multiplicándose cada dos días.
A continuación nos fijamos en las regiones que sufren los peores brotes: Madrid y Cataluña, que concentran el 70% de todas las muertes de España; Lombardía y Emilia Romaña en Italia (77% de las muertes); Nueva York y Washington en Estados Unidos (más del 50% de las muertes).
Los datos de casos y muertes indican que todos los brotes están en fase creciente. El gráfico anterior, en escala logarítmica, muestra cuándo ese crecimiento es exponencial: las cifras aumentarán siguiendo una línea recta. Y la pendiente de esa recta, su ángulo, nos dirá con qué frecuencia se duplican los casos y los muertos (cada dos, tres o cuatro días). La clave para interpretar esta información es fijarse en las pendientes (y no tanto en la posición concreta, que depende en parte de dónde fijemos el inicio del brote).
Además, usamos dos indicadores para analizar la tendencia de cada región. El primero es el tiempo de duplicación (td), que mide cada cuántos días se está duplicando el número de casos confirmados y el de muertes. Cuanto mayor, más tarda la enfermedad en propagarse. El segundo, es el número reproductivo efectivo, que es una estimación del número de contagios que provoca de media cada enfermo.
En condiciones normales ese número se ha estimado en 2 o 3 para el coronavirus (para la gripe en invierno ronda el 1,3), pero tenderá a ser inferior cuando se toman medidas de confinamiento y distancia social, porque se reduce el contacto entre personas. Para que un brote epidémico remita, ese número debe hacerse inferior a uno.
Madrid y Cataluña: a la espera. Madrid detectó sus primeros casos de coronavirus a finales de febrero. En las dos primeras semanas se detectaron 782 positivos, que se multiplicaron por seis en la siguiente hasta 4.871. En los últimos siete días, se han multiplicado casi por tres hasta los 12.500 casos actuales. Los muertos tardaron algún día más en llegar, pero el 15 de marzo casi se triplicaron en un día (de 86 a 213). En Cataluña se superaron los 100 confirmados cuatro días después que en Madrid, pero en última semana los casos se han multiplicado casi por seis.
Ahora las dos regiones han reducido el ritmo de casos confirmados, que es algo previsto porque al principio la enfermedad crece, en parte, al ritmo de las pruebas. Todavía es pronto para decir si sus curvas han dejado de ser una recta para aplanarse paulatinamente. La buena señal es que el tiempo de duplicación ha crecido, aunque sigue siendo de entre 3 y 5 días, similar al del brote del crucero Diamond Princess, que se estimó en 4,6. El número reproductivo da señales de mejoría, pero sigue lejos de uno, que es el umbral de contención, y hasta ahora desciende muy poco a poco.
En Italia mejora el principal foco. Italia fue el primer país en el que un brote se expandió de forma comunitaria fuera de Asia. Durante semanas los números de casos y fallecimientos han aumentado de forma exponencial hasta convertirse en el país con más fallecidos, casi 7.000 y superar los 69.000 casos confirmados. Dos regiones han sufrido allí con mayor intensidad este brote: Lombardía y Emilia Romaña.
Lombardía sí parece que empieza a doblar su curva. Allí los casos han pasado de duplicarse cada dos días a hacerlo cada siete. Pero el número reproductivo sigue todavía lejos del uno (1,6), que marca el objetivo necesario para suprimir el brote. En Emilia Romaña, el otro gran foco, los casos crecen todavía muy deprisa y el tiempo de duplicación está estabilizado en cinco días.
Su tasa reproductiva de 1,7 también es aun alta. Es probable que las medidas para hacer más y mejores test (a los conductores de coches en Bolonia; casa por casa en Piacenza) contribuyan a que los casos detectados sigan subiendo, aunque quizás la enfermedad está en retroceso. Este tipo de situaciones explican por qué es importante fijarse también en cifras de fallecidos, que sigue el ritmo de la enfermedad sin depender de cuántos test se están haciendo.
Máxima alerta en Nueva York. Es la región con la tendencia más preocupante: los casos se están doblando cada dos días y superan ya los 25.000. En parte, esto puede deberse a que en Estados Unidos se han empezado a detectar casos más tarde, y que solo ahora se están haciendo pruebas de forma masiva: esto puede multiplicar los casos detectados muy deprisa y exagerar el ritmo de los contagios. Pero las cifras de muertes son igualmente preocupantes: desde hace una semana se duplican cada dos días o menos.
Peor que Lombardía en su peor momento y tan mal como Madrid en los primeros días, con la diferencia de que en Nueva York el brote está ya en su segunda semana. Esta situación también se refleja en el número reproductivo del virus en Nueva York que es ahora de 2,7, muy lejos de 1.
Metodología
Fuentes. Los datos de los Estados de EE UU se han obtenido del repositorio público de la Universidad Johns Hopkins y de la págin web de The New York Times. Los de las regiones de Italia, a partir de la información que publica diariamente la Protección Civil Italiana. Los datos de España se han recopilado a partir de los informes diarios publicados por el Ministerio de Sanidad (puedes descargarlos aquí).
Inicio del brote. Los brotes no se detectaron en el mismo momento en cada región. Consideramos como día 0, o de inicio del brote, el día en el que se superaron los 100 casos confirmados en cada región.
Tiempos duplicación y números reproductivos. Hemos estimado el tiempo de duplicación y el número reproductivo del virus en cada región para cada día. Para hacerlo tomamos una ventana de nueve días alrededor de cada fecha y ajustamos una curva exponencial, de la que tomamos su tasa de crecimiento.
A partir de esta tasa de crecimiento calculamos el tiempo de duplicación de forma similar a la de este trabajo de la London School of Hygiene & Tropical Medicine. Para calcular el número reproductivo hemos calculado su relación con la tasa de crecimiento como proponen en este trabajo publicado en Science, asumiendo como tiempo entre contagios 5 días, similar al propuesto por Hiroshi Nishiura y otros.
Borja Andrino/Daniele Grasso/Kiko Llaneras

Se atasca en el Capitolio de EE.UU. la aprobación del paquete de estímulo para combatir el coronavirus
David Alandete
En el peor momento posible, los demócratas y los republicanos vuelven a enfrentarse, demorando un acuerdo que ambas partes admiten que es necesario para el país.
En el peor momento posible, los demócratas y los republicanos vuelven a enfrentarse en el Capitolio, demorando un acuerdo que ambas partes admiten que es necesario para el país. La ley de estímulo de la economía estadounidense por la crisis del coronavirus debería haber sido aprobada el fin de semana, y a pesar de que las negociaciones han llegado al Senado, este ha sido incapaz de llegar a un acuerdo por las divisiones entre partidos. Este lunes vuelve a reunirse a la búsqueda de un acuerdo.
Cada día que pasa, la economía norteamericana se hunde un poco más, con los mercados a la baja, el crédito hundido, el comercio paralizado y una destrucción de empleo de la que sólo se sabrán las cifras reales pasadas unas semanas. Y aun así, el Senado acabó su jornada el domingo sin un acuerdo ansiado por los estadounidenses. Los demócratas han obstruido la aprobación de la ley de estímulo tal y como está concebida porque según dicen se centra en ayudas a las grandes compañías, y no a los asalariados y autónomos.
Tras dos semanas de negociaciones entre los líderes de ambos partidos y la Casa Blanca, las partes han aceptado un paquete de estímulo que asciende ya a dos billones de dólares (1.8 billones de euros) entre los que se incluyen 350.000 millones para pequeñas y medianas empresas; pagos directos de 1.200 dólares a los afectados (3.000 sin son familias de al menos cuatro miembros) y 110.000 para empresas hospitalarias, entre otros.
El problema para los demócratas, sobre todo los más izquierdistas, es que en esa ley se incluyen ayudas a grandes empresas mucho mayores que las reservadas a los asalariados y autónomos. «No podemos aprobar una serie de ayudas que simplemente se convertirán en dinero de caja para empresas como las de Donald Trump y sus familiares, o para que el departamento del Tesoro se las entregue a los amigos del presidente», dijo la senadora demócrata por Massachusetts, Elizabeth Warren. «Debemos ayudar a los trabajadores y a los hospitales», añadió.
El líder republicano Mitch McConnell, senador por Kentucky, le respondió: «No podemos permitirnos jugar al gato y al ratón justo en este momento».
David Alandete

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El número de personas fallecidas por causa del coronavirus alcanzó este lunes las 335, y los casos confirmados son 6.650.
Las medidas del Gobierno británico para combatir la pandemia del coronavirus siguen llegando a cuentas gotas, y endureciéndose un poco más cada día. Con cada nueva comparecencia del primer ministro Boris Johnson para actualizar sobre el estado de la crisis, llega una nueva «recomendación», pero este lunes el «premier», que habló mientras los parlamentarios debatían en Westminster la legislación para otorgar al gobierno poderes adicionales para enfrentar el brote, fue más estricto y decretó medidas de distanciamiento social más duras diseñadas para mantener a las personas dentro de sus casas.
«A partir de esta noche debo dar al pueblo británico una instrucción muy simple: debes quedarte en casa», aseguró Johnson en una corta pero dura intervención en la que aseguró que es la única forma de salvar miles de vidas. «Lo fundamental que debemos hacer es detener la propagación de la enfermedad entre los hogares», dijo.
Así, solo se podrá salir de casa con fines muy limitados. «Si no siguen las reglas, la policía tiene el poder de hacerlas cumplir» y declaró que incluso pueden imponerse multas. Según el «premier», la pandemia del coronavirus es «la mayor amenaza que este país ha enfrentado en décadas» y sin «un gran esfuerzo» llegará un momento en que «ningún servicio de salud en el mundo podrá hacerle, porque no habrá suficientes ventiladores, suficientes camas de cuidados intensivos, suficientes médicos ni enfermeras».
Por lo tanto, a partir de ahora nadie debe «reunirse con sus amigos» ni con miembros de la familia fuera del hogar. «Si no sigue las reglas, la policía tendrá los poderes para hacerlas cumplir, incluso mediante multas», advirtió.
Cierre de establecimientos
El Ejecutivo ha decidido el cierre inmediato de todas las tiendas de productos no esenciales, incluidas las tiendas de ropa y electrónica, así como otros locales como bibliotecas, parques infantiles y gimnasios y lugares de culto, además de prohibir todas las reuniones de más de dos personas en público.
Se suspenden todos los eventos sociales como bodas y otras ceremonias, salvo los funerales y, eso sí, los «parques permanecerán abiertos para hacer ejercicio» pero cualquier encuentro de más de dos personas «se dispersará».
Johnson compareció después de haber presidido una reunión del comité de emergencia Cobra del gobierno, y explicó que las medidas estarán vigentes durante «al menos tres semanas».
Por otra parte, el ministerio de asuntos Exteriores le ha pedido a hasta un millón de británicos que están ahora mismo de vacaciones o en viajes de negocios en el extranjero que regresen al Reino Unido de inmediato, ya que es posible que no encontrar vuelos comerciales disponibles en los próximos es cuestión de días.
El ministro Dominic Raab declaró que «instamos encarecidamente a los viajeros del Reino Unido en el extranjero a que regresen a sus hogares ahora donde y mientras haya rutas comerciales para hacerlo. En todo el mundo, más aerolíneas están suspendiendo vuelos y más aeropuertos están cerrando, algunos sin previo aviso«.
El número de personas fallecidas por causa del coronavirus alcanzó este lunes las 335, y los casos confirmados son 6.650.
Ivannia Salazar

Republicanos y demócratas libran un pulso agónico por el rescate en el Congreso mientras tiembla la economía
Amanda Mars
El Senado cierra la sesión sin conseguir votar el plan económico para hacer frente al coronavirus pero continúan las negociaciones. El secretario del Tesoro asegura que las posiciones están “cerca”.
El plan de salvamento económico de Estados Unidos ante la crisis mundial del coronavirus, un paquete sin precedentes que puede alcanzar los dos billones de dólares, siguen negociándose contrarreloj en el Congreso en un escenario de cada vez mayor zozobra en los mercados financieros y en la llamada economía real. Republicanos y demócratas discrepan de varios puntos del programa con el que contener los estragos por el autoimpuesto parón económico, con ya uno de cada tres ciudadanos estadounidenses sometido a la orden de quedarse en casa. Sobre las dos de la tarde (hora local), un segundo voto procedimental fracasó en el Senado por el rechazo demócrata y la jornada acabó en el Capitolio sin un nuevo voto.
El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, que lidera las negociaciones con los demócratas junto al jefe de la mayoría republicana en la Cámara alta, Mitch McConnell, aseguró a la prensa al final del día que las posturas se encontraban ya “muy cerca”, a falta de cerrar los últimos flecos. Cuando McConnell dio por terminada la jornada en el Senado, las conversaciones prosiguieron.
Además de la expansión de la cobertura sanitaria, uno de los elementos que más inquietan a los demócratas es la bolsa de 500.000 millones de dólares en préstamos para las empresas y Estados, pues deja de su distribución en manos del Departamento del Tesoro, de forma discrecional y con escasa transparencia. En palabras de la senadora Elizabeth Warren, ex precandidata presidencial y muy crítica con los excesos de Wall Street, esa medida se convertiría, de facto, en un “fondo ilegal” para empresas. Además, los demócratas piden que el acceso a estos recursos también tenga como contrapartida el mantenimiento de empleos.
Por la noche, las partes se habían puesto de acuerdo en mejorar la dotación para hospitales, según fuentes de la negociación citadas por The Wall Street Journal, de 75.000 a 100.000 millones de dólares
La pandemia avanza en Estados Unidos a un ritmo que parece tan imparable como lo ha sido en los otros países más afectados, China, Italia, o España. Con más de 35.000 infectados, el doble que el fin de semana, y cerca de 500 muertos, las órdenes de confinamiento, más o menos duras, se han ido imponiendo ya en una decena de estados, lo más poblados.
El cese de la actividad económica asociada, del consumo, de la vida, en resumen, resulta tan abrupto, tan incomparable con las recesiones previas, que la nación ha entrado en pánico por la debacle también económica que se avecina.
El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, había señalado por la mañana que esperaba alcanzar un acuerdo a lo largo del lunes, dejando claro que el voto procedimental que estaba a punto de llevarse a cabo estaba destinado al fracaso, igual que fracasó el del domingo por la noche. El plan requiere el apoyo de 60 de los 100 senadores, y el resultado quedó en 47-47 por el rechazo demócrata. Sin embargo, la Cámara acabó despidiendo la sesión hasta el martes.
McConnell se expresó con dureza contra la oposición por sus recelos contra el programa y les acusó de tratar de avanzar en sus políticas progresistas usándolo como vehículo. “¿Están ustedes de broma?”, espetó durante su discurso previo al voto. “Los demócratas no nos van a dejar inyectar fondos en los hospitales o en los negocios pequeños salvo que consigan desempolvar su Green New Deal.”
El proyecto de ley diseñado por los republicanos, admitió Schumer, había incorporado ya algunas mejoras propuestas por la oposición, pero aún no ofrecía suficientes garantías para la protección de los empleados de las empresas rescatadas.
“Los trabajadores, primero”, recalcó, es la filosofía del modelo de rescate que defienden. El programa contempla el envío masivo de cheques a una gran número de hogares, 1.200 dólares por adulto y 500 por menor de edad, así como 350.000 millones en avales para las pequeñas y medianas empresas con el fin de ayudarles a minimizar los despidos.
Esta brutal crisis mundial desatada por el virus ha llegado en un momento de gran polarización política en Estados Unidos, a menos de un año de las elecciones presidenciales. Esta misma Cámara en la que este lunes se discute el mayor programa de auxilio económico de la historia moderna es la misma en la que hace solo un mes y media se estaba juzgando -y absolviendo- a Trump en el tercer impeachment de la historia del país. De todo lo que encarnaba la vida normal, por turbulenta que fuera, parece que ha pasado una eternidad.
El acuerdo entre demócratas, que controlan la Cámara de Representantes, y republicanos, mayoritarios en el Senado, se da por descontado en última instancia, pero esta es una carrera contrarreloj, en lo sanitario y en lo financiero. Este lunes, antes de abrirse los mercados, la Reserva Federal comunicó que comprará activos de forma ilimitada y durante el tiempo que sea necesario hasta que se estabilicen los mercados.
Es decir, barra libre de crédito con el fin de que la economía no colapse, pero Wall Street parece imperturbable ante semejante anuncio. Con la actividad parada, las acciones de las compañías queman en las manos de los inversores y los títulos bajan en Bolsa. El bloqueo del plan de salvamento y el aumento de las restricciones de movimiento pesaron más en el ánimo de los que compran y venden en las Bolsas.
La ansiedad que genera este parón resultaba obvia en el mensaje que Donald Trump escribió en su cuenta de Twitter el pasado domingo, cerca de la medianoche. "No podemos permitir que la cura sea peor que el problema, al final del periodo de 15 días, tomaremos una decisión sobre a dónde debemos ir”, escribió el presidente estadounidenses. Un mero repaso a las últimas previsiones de los gabinetes de análisis ayudan a entender el miedo: Morgan Stanley ve similitudes con la Gran Depresión de hace 80 años y ha calculado que en el segundo trimestre la economía puede caer un 30% , Goldman Sachs lo deja en el 24% y JP Morgan parece incluso optimista, a este tenor, estimando una contracción del 14%.
Mientras, las dificultades, continúan. Un senador de Kentucky, Rand Paul, ha dado positivo en la prueba del coronavirus y otro que estuvo en contacto con Paul, Mitt Romney y Mike Lee, ambos de Utah, se hallan en cuarentena por precaución.
Amanda Mars

Italia y una luz de optimismo: bajas en la cantidad de contagios y muertos con coronavirus por segundo día consecutivo
A24.com
Mientras Italia se prepara para una semana "crucial" en su lucha contra la difusión del Covid-19, su gobierno informó hoy una leve baja, por segundo día consecutivo, en la cantidad de víctimas mortales y nuevos contagios de coronavirus, luego de que en las últimas 24 horas fallecieran 601 personas y otras 3.780 se infectaran con la enfermedad.
El titular de la Protección Civil, Ángelo Borrelli, informó en conferencia de prensa que de ayer a hoy murieron 601 personas (frente a las 651 del día previo) y otras 3.780 se infectaron con el Covid-19 (frente a las 3.957 anunciadas ayer).
Así, la de hoy es la segunda baja consecutiva del número de víctimas y contagios tras las cifras difundidas ayer que habían mostrado una reducción del 17% en las muertes y de 18% en los nuevos positivos con respecto al sábado.
En esa dirección, el gobierno considera que ésta es una semana "crucial" en la lucha para frenar los casos de coronavirus, en la que espera ver los "resultados" de las medidas de contención adoptadas desde hace 15 días, reforzadas con el decreto firmado ayer por el primer ministro, Giuseppe Conte, y a las que hoy se añadió la autorización nacional al uso de drones para monitorear a la población.
"La semana será absolutamente crucial y esperamos ver una señal de inversión de tendencia", planteó el presidente del Consejo Superior de Sanidad, Franco Locatelli, en declaraciones que reprodujo el diario Repubblica.
Italia, que desde el jueves se convirtió en el país con más muertos con Covid-19 en el mundo y hoy llegó a 6.072 víctimas, concentra en tres regiones del norte del país (Lombardía, Piamonte y Emilia-Romaña) más de 80% de las muertes, por lo que el gobierno extremó las medidas en las últimas horas para evitar que el pico se extienda al sur.
En ese contexto rige desde hoy la prohibición de desplazamiento fuera de la comuna de residencia, y en las primeras horas de vigencia de la norma 115 personas fueron rechazadas en la estación de tren de la norteña Milán cuando buscaban viajar a la sureña Bari.
El Ente Nacional de Aviación Civil agregó hoy el visto bueno al uso de drones para monitorear los desplazamientos de la población y comprobar que cumple las medidas de restricción.
A última hora de ayer, Conte firmó el decreto con el que busca cerrar todas las industrias que no sean esenciales, en una nueva vuelta de tuerca a las medidas ya implementadas y que fueron aumentando los controles para evitar la circulación de personas en las calles.
Las nuevas medidas, que finalmente entrarán en vigencia recién el miércoles, para que las empresas tengan tiempo de acomodarse, provocaron el descontento de sindicatos del norte del país, que reclaman "medidas más drásticas", y en algunos casos, como los metalmecánicos y bancarios, anunciaron un cese de actividades para el mismo miércoles.
El gobernador de Lombardía, Attilio Fontana, anunció que "inmediatamente" comenzarán a probar entre pacientes italianos el fármaco Avigan, testeado con éxito en Japón.
Pese a los pedidos de las autoridades para que se cumplan las restricciones, de acuerdo a los datos del Ministerio del Interior, la cantidad de personas que violan la cuarentena se mantiene en torno a las 10.000 por día, una cifra que atenta, según los especialistas, contra la intención de mantener controlada la difusión del virus.
Mientras los expertos calculan que la cifra de contagiados podría más que duplicar a la oficial, la región del Véneto, también en el norte, anunció un plan para poder llegar dentro de unas semanas a los 20.000 tests diarios, a la espera de poder detectar también los casos asintomáticos que juegan un papel central en la difusión del virus y que hasta ahora la administración central no tiene dentro de sus cálculos.
En esa dirección, el director del hospital de la localidad norteña Magenta, Nicola Mumoli, criticó con dureza que "futbolistas, actores y políticos" puedan acceder al test para determinar si son positivos al coronavirus mientras el examen se niega a los médicos de la zona más afectada por la pandemia.
"Una doctora que trabaja entre pacientes afectados por el Covid-19 se enfermó, pero después de muchas llamadas a los teléfonos nacionales se le negó el examen", denunció Mumoli en una carta publicada en el diario Corriere, mientras "en las páginas de los diarios cuentan las buenas condiciones de futbolistas, actores y políticos, a los que se les hizo el examen", criticó el funcionario, quien consideró que la situación es una "discriminación".
La expresión de Mumoli recoge los dichos de muchos italianos en las redes sociales, luego de que futbolistas como el francés Blaise Matuidi, el argentino Paulo Dybala y su novia la mediática Oriana Sabatini y otros personajes que no cumplen tareas de esencialidad en la sociedad fueran sometidos a las pruebas.

Italia cierra las fábricas no estratégicas, mientras Lombardía sigue fuera de control
Ángel Gómez Fuentes
El primer ministro adopta las más duras medidas convencido por los números: 793 muertos en un día y 4.821 nuevos contagiado.

