La desconexión humana es tan profunda que la tendencia de 2025 y creciendo, según Harvard Business Review, es el uso de Inteligencia Artificial para el acompañamiento psicoemocional.
Por lo tanto, no podemos seguir culpando a su supuesta "falta de resiliencia". Esto es un fallo sistémico. Un modelo que aún romantiza la pasión o la muestra con espejitos de colores, mientras normaliza la precariedad, la hiperconexión tóxica y una presión por el éxito que fabrica frustración en serie, inyectándoles la culpa de un problema que no generaron.
Durante años, las empresas han ignorado este "elefante en la oficina", maquillando el problema con beneficios superficiales como fruta gratis o talleres de yoga, mientras aplaudían a quien respondía correos a las 11 de la noche. Eso no es bienestar, es anestesia cortoplacista. Hoy, el talento joven ya no compra analgésicos.
Cambio de paradigma
La solución real no es más cosmética corporativa, sino un cambio de paradigma: la Inclusión Psicoemocional Laboral. Este concepto, que desarrollamos junto con el Lic. Herno Gómez en el libro “Cuando el trabajo duele", propone integrar la vulnerabilidad, la salud y el cuidado como pilares de la gestión humana para alcanzar una productividad sana generando talentos sustentables en las organizaciones y sostenibles en el tiempo.
¿Qué implica esta inclusión? Significa declarar obsoleto el tabú sobre la Salud Mental. Es entender que la ansiedad y el agotamiento no son fallas personales, sino datos críticos para el negocio. Requiere asumir que el "Dolor Laboral" necesita protocolos de acción claros, como cualquier accidente físico, y crear "espacios de screening" donde se pueda hablar sin miedo para contener, derivar y actuar antes de que el talento renuncie. Sobre todo, exige un liderazgo humano que nazca del propio trabajo psicoemocional, porque nadie puede guiar a otros desde sus sombras.
Ignorar esta realidad tiene un costo altísimo. La OIT estima que la depresión y la ansiedad cuestan a la economía mundial casi un billón de dólares en productividad. La OMS, por su parte, calcula que, por cada dólar invertido en salud mental laboral, se recuperan cuatro. Lo caro no es invertir en bienestar, sino pagar la factura de no hacerlo.
Un jefe que solo mira el resultado ya fracasó. Los líderes del futuro gestionan emociones, no solo tareas y sobre todo entienden que, para cuidar a su equipo, primero deben autoevaluarse, observarse, desarrollarse y cuidarse a sí mismos, desarrollando un Liderazgo Crossover que les permitirá hacer cruces icónicos con las personas de sus equipos u otras áreas generando verdaderos hits de relacionamiento e innovación. ¿Qué puede generar un líder roto por dentro, agotado, desmotivado o enojado?
Una generación agotada no puede construir el futuro. El futuro del trabajo no se construye con líderes de manuales y cucardas, sino que hoy más que nunca, depende de que nos animemos a poner la salud psicoemocional en el corazón de nuestras organizaciones, sino los robots ya sabrán qué hacer con la información que no sepamos gestionar.
CEO, Psicóloga & Coach Laboral, consultora en marketing y negocios en Trabaja Mejor y Directora en Targo Digital Marketing Agency.









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El 87% de los jóvenes argentinos inicia su vida laboral con burnout. La salud mental ya no es un tema secundario: es el futuro del trabajo. Urge pasar de la cosmética corporativa a una verdadera inclusión psicoemocional en las organizaciones.
Estoy exhausto pero feliz. Veo mi jardín lleno de vida a la que he contribuido con nuevas plantas, semillas, abono y riego. Todo comenzó a la mañana temprano, varias horas más tarde, como los artistas, los artesanos y cualquier humano reflexionando sobre su propia existencia, taza de café en mano, llegó el Ajá. Cansado pero contento; feliz sería una exageración. 

