Miércoles, 25 Agosto 2021 10:39

La tozuda aspiración del kirchnerismo - Por Carlos Berro Madero

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Siguiendo los pasos ideológicos de un marxismo posmoderno (hoy llamado populismo), los máximos dirigentes “K” creen profesar una suerte de ciencia que versa sobre la evolución de la naturaleza y de la sociedad.

 

Se montan así sobre la revolución de los explotados, el eventual triunfo final del socialismo y la construcción de un nuevo escenario que se constituya en una guía para la solución de todos los problemas –económicos, sociales, políticos e intelectuales-, que aquejan a nuestro país. 

Lo insólito es que ellos, como nadie antes (y con tanta pulcritud venenosa), han contribuido para ir destruyendo poco a poco lo que una vez reflejó el orden y la dignidad de una sociedad que, como la nuestra, vivió décadas de esplendor, del que hoy solo quedan antecedentes registrados en libros de historia a los que todo el mundo invoca y nadie analiza en profundidad, en medio de una desesperación generalizada.

El partido kirchnerista-camporista que nos gobierna, sostenido por la aquiescencia de un peronismo que se resiste a morir devorado por la realidad, está convencido que debe acaparar todas las decisiones en las que participan los ciudadanos, sean éstas públicas o privadas, para no menoscabar los valores supremos de la “soberanía popular”.

Se arrogan por lo tanto el papel de un árbitro que determina, de manera inapelable y dogmática, todos los estilos de vida que debe adoptar la sociedad bajo su estricta y asfixiante supervisión.

Entre otros conceptos, aseguran, esto proveerá una constante expansión de la productividad nacional, alcanzando una redistribución “armónica” de la renta pública, al establecer normas de consumo y creación de riqueza que permitan a todos el acceso a un mejor nivel de vida.

Están convencidos que con el desarrollo de este tipo de “democracia popular” garantizarán “una evolución múltiple de la naturaleza humana” para siempre, parodiando los principios del más puro marxismo.

Lo peor de todo esto, es que dichos principios, por donde se los mire, están manejados por individuos con pocos escrúpulos, muy poca cultura y un enorme resentimiento, en razón de haber sido desplazados políticamente (por métodos inadecuados es cierto, pero quizá inevitables en su momento) en los 70.

¿Qué papel jugaron Néstor antes de fallecer y hoy Cristina? El de dos aprovechados sin escrúpulos, que entrevieron una inmejorable oportunidad para hacerse ricos y poderosos, apoderándose de la conciencia de una sociedad tambaleante por excesos militares conocidos tardíamente, cuando se combatió a los marxistas que intentaron tomar el poder por asalto.

A pesar de todo su esfuerzo para permanecer indemne frente al huracán que comienza a tronar, Cristina está hoy, sin embargo, frente a varios dilemas de difícil resolución:

  • 1) Debe resguardar el voluminoso dinero mal habido durante 20 años, para que nadie logre confiscárselo ni enviarla a prisión probando el origen ilícito del mismo.
  • 2) Manejar una supuesta prosperidad, que, por el camino elegido, tiene pocas probabilidades de establecerse para nadie (ni aún para sus propios “militantes”), debido a la cantidad de improvisaciones de su gobierno.
  • 3) Confirmar un lugar en la historia que la señale como una redentora de los “humildes” (a quienes usa con descaro e incendia espiritualmente con lenguaje guerrero), destacando privaciones populares que, ¡oh ironía!, ella y su marido contribuyeron a expandir, al acentuar los errores del peronismo nacionalista que los precedió en el poder.
  • 4) Cubrirse las espaldas de quienes comienzan a gestar mini- traiciones entre bambalinas y la acechan en franca disidencia con sus propósitos y, también, para cubrir sus propios rabos.
  • 5) Manejar al personaje de opereta que impuso como Presidente, con quien no sabe qué hacer; un individuo más indigno que ella misma (lo cual es decir mucho), totalmente contradictorio y que, en el fondo de sí mismo, “se la cree”. Es decir, aunque acepta haber sido “puesto”, en algún recóndito rincón de su minúsculo cerebro confundido, confía en sus aptitudes (¿profesorales?) para capear…hasta las tormentas que él mismo provoca con sus diarios desatinos.
  • 6) Tapar las evidencias de un mundo que, ante la pandemia, va conformando un perfil más inclinado a la practicidad que a los devaneos ideológicos, porque la gente además de comer QUIERE VIVIR Y NO MORIRSE ANTES DE TIEMPO.

El Manifiesto Comunista del Siglo XX fue una directriz firme e inalterable para lograr una sola cosa: el crecimiento de una casta política que, desde la Unión Soviética, pretendió liderar el camino hacia el futuro.

Eso hoy, muchos años después, aparece como una utopía de difícil realización; pero el kirchnerismo no ha tomado debida nota de ello, por lo que quizá estemos asistiendo al comienzo del derrumbe político de quienes chocan con una realidad muy diferente a la de entonces.

Esto se confirmará si la gente decide, masivamente, no votarlos nunca más.

Para finalizar: el “Olivosgate” es solo una muestra más del cinismo y descaro que anida en quienes nos gobiernan. Por su resonancia pública podría ocupar un lugar preponderante en la “recomposición” mental de una gran mayoría de personas, que dependen aún de los subsidios gubernamentales para comer.

Pronto veremos el desenlace de esta verdadera tragedia nacional.

A buen entendedor, pocas palabras.

Carlos Berro Madero

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