Miércoles, 22 Septiembre 2021 11:14

Sale Fulano y entra Mengano, de la misma “barra” de Fulano - Por Carlos Berro Madero

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La crisis del Frente para “Todes” parece que se resolverá por el momento mediante un cambio de figuritas, como parte de una vulgar “opereta” más del kirchnerismo que se ha ido convirtiendo en una verdadera tragedia política, sin solución a la vista.

 

Las “fintas” de dos boxeadores vapuleados como Cristina y Alberto -PASO de por medio-, pretenden hacernos creer que son diferentes, pero han demostrado que son en realidad dos caras de una misma moneda: un par de hipócritas sin remedio. Y como tales, intentan seguir bailando el minué cuya letra compusieron hace un par de años: ella, para sumar algunos votos que le permitieran retornar al poder y “lavar” sus causas judiciales, y él para encaramarse a los sueños adolescentes que suelen tener algunos individuos mediocres. En su caso, acceder algún día al Salón de los Bustos de ex Presidentes de la Nación en la Casa Rosada. 

Ambos Fernández, como verdaderos chantajistas, dijeron siempre que actuaban “en el interés del pueblo” -vieja cantilena ya gastada por todo el espectro kirchnerista-, pero solo han tratado de “acomodar las bochas” a fin de reafirmar una misma identidad, en pos de ligar la obediencia de la ciudadanía a sus endechas solitarias.

El enroque de Fulanos y Menganos para repoblar ministerios con los mismos impresentables fracasados de siempre, es el corolario perverso de una dictadura conceptual muy obtusa, de quienes no parecen haber advertido que, replegándose sobre sus vicios, no lograrán apagar el incendio que han alimentado con su rapacidad e ineficiencia para gobernar.

Antes, y ahora.

Sin que el “músculo político” (¿) invocado como un mantra, evite la confirmación de su consabida iconografía documental: un absolutismo desprejuiciado y totalmente divorciado de la realidad.

No se trata de la cínica justificación de “gobernabilidad” que invocan – esto ha quedado en claro-, sino de mantener sus propios intereses a riesgo de que todo explote por el aire, sin medir el costo de jugadas que en algún

momento –brevísimo, por cierto-, les rindieron algunos frutos, pero que hoy solo servirán para provocar nuevos rechazos que pueden confirmar en noviembre el cachetazo recibido hace unos días.

Han actuado sin darse cuenta de lo relativo y cuestionable de ciertas convicciones ideológicas que defienden sin retroceso alguno, usando a Fulanos y Menganos con “prontuario registrado” para confirmar una supuesta “estatura” política y avanzar algún par de casilleros en su propio beneficio.

Un viejo lingüista y Senador de los Estados Unidos, Samuel Hayakawa, solía señalar que hay muchos individuos que ante una crisis suelen decir que han fallado algunas veces, sin reconocer jamás que en realidad son ellos mismos los verdaderos fracasados.

Los Fernández deberían haber recordado al formalizar su alianza política, que la diferencia entre lo posible y lo imposible depende de nuestra decisión, es cierto; pero dicha fe no transformará en posible lo que resulta imposible por la misma naturaleza de las cosas, queramos o no. Por lo que la factura que estaba pendiente de cobro deberán pagarla ahora, sin que se vea dónde encontrarán los medios suficientes para afrontarla.

Utilizando la simbología sexual de alguno de sus “militontos”, creemos muy posible que su nueva “movida” se convierta finalmente en una mera erección pasajera, porque ¿por el ojo de qué aguja bíblica pueden pasar dos “elefantes” como Manzur y Aníbal F.?

Volvemos a recurrir pues, una vez más, al religioso “evolucionista” Pascal Boyer: “los muertos, como las legumbres, pueden ser conservados en salmuera o en vinagre. También se los puede abandonar a las bestias feroces, o quemarlos como a la basura, o enterrarlos como un tesoro. Del embalsamamiento a la cremación, toda suerte de técnicas son utilizadas, pero lo esencial ES QUE ES PRECISO HACER ALGO CON LOS CADÁVERES”.

¿Será esto un anticipo de nuestro dilema futuro respecto del peronismo? Porque la historia enseña que cuando fracasan las maniobras de salvación de quienes entran en crisis por su propia impericia y levedad, comienzan a proliferar sucesos burdos y muy extravagantes.

A buen entendedor, pocas palabras.

Carlos Berro Madero

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