Miércoles, 25 Mayo 2022 12:13

El drama de un kirchnerismo sin sucesión - Por Carlos Berro Madero

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La muerte natural es la muerte independiente de toda voluntad humana, decía Nietzsche, “es la muerte irracional en donde la sustancia endeble de la corteza está determinada por la duración del núcleo”.

Ese núcleo que en el caso del kirchnerismo está personificado por dos seres egomaníacos como Néstor y Cristina, que trabajaron sin descanso para formar un séquito de seguidores según la calidad de sumisión de los integrantes del mismo a sus planes de poder sin límites. 

Néstor murió casi sin darse cuenta; devorado por su tozudez, al ignorar una anomalía orgánica de su corazón y arterias que le había sido advertida, haciendo el mismo esfuerzo de voluntad con el que construyó un poder político que dependiese de sus arbitrios.

A partir de allí, Cristina creyó ser la dueña de poderes sucesorios similares a los descriptos en el siglo XIII por Leonardo de Pisa (“Fibonacci”), matemático que determinó la fórmula de configuraciones biológicas de números consecutivos de una sucesión, similar a la distribución de las ramas de los árboles. En el caso de la abogada exitosa, una rama emergente del cuerpo de su esposo.

Pero estaba claro que fracasaría, porque el fallecimiento inesperado de Néstor cerró ese ciclo “natural” predicho en las investigaciones de Fibonacci, dejándola a la intemperie, víctima de su levedad psicológica.

Mientras su estrella brilló, favorecida por la esperanza y el azoramiento de quienes se tomaron en serio aquello de que “con Cristina mejorará la calidad institucional” (Néstor), todo fue fulgor. Con el tiempo, el mismo fue reemplazado por los desatinos devastadores de un carácter falto de tino, que la llevó a disparatar, recostándose en una selección de “súbditos” inadecuados.

Su tácita insinuación: “quien no está conmigo, está contra mí”, acentuó sus raptos despóticos, maniatando cualquier progreso útil de sus políticas “imperiales”, dependientes en gran medida de personas con poca preparación, a quienes eligió para obedecerla ciegamente, OBLIGADAS A ACEPTAR QUE, SI “ELLA” LO DISPONE, DOS MÁS DOS SON CINCO.

¿Alguien piensa por un minuto que se puede esperar algo positivo de los Parrilli, Raverta, Volnovich, Boudou, Mayra Mendoza, Fernández Sagasti, Capitanich, Máximo y compañía? Todos ellos han colocado el futuro político de la arquitecta egipcia en cuarto menguante.

Algo de eso indican las encuestas y el humor actual de mucha gente que comienza a darle la espalda, a pesar de haber creído alguna vez en ese “salto de calidad” pronosticado por Néstor -hoy hecho añicos-, que solo ha dejado entreabierta la puerta de salida de un régimen que carece de sucesores de envergadura.

Mientras tanto, la Vicepresidente hace saber por medio de sus voceros oficiosos que habla con distintos “especialistas” pidiendo consejos (los que probablemente le entran por un oído y le salen por el otro), indicando claramente por sus mohines “ad hoc” que se siente perdida, porque no encuentra a quienes le digan lo que quiere oír, que a esta altura de los acontecimientos es imposible de saber en qué consiste.

Porque su ciclo político se caracterizó desde el principio por “ceremonia, pompa y circunstancia”, como quedó en evidencia durante los dos períodos que gobernó nuestro país, y la realidad “real” está derrumbando poco a poco el ejército constituido por los corruptos ineficientes que aún hoy siguen a su lado.

A buen entendedor, pocas palabras.

Carlos Berro Madero

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