A esta altura del partido, está claro que no se puede administrar una revolución como la que se ha echado a andar con base en decretos de necesidad y urgencia. Prescindir, pues, del apoyo que puedan brindar los gobernadores, diputados y senadores de la así denominada oposición dialoguista, representaría un verdadero suicidio. Respecto del tema, no hay caminos alternativos a una negociación seria.
Aunque cueste entenderlo, las marchas y contramarchas gubernamentales en materia de anuncios siguen a la orden del día. El lanzado y luego desmentido recorte a los fondos previsionales de trece provincias, unido a la eliminación de los recursos que la Nación les extiende en virtud del Fondo del Transporte, y también del Fondo Docente, ha vuelto a poner en guardia a varios de los gobernadores que tienen previsto entrevistarse con Milei esta semana. Es verdad que el ministro del Interior no tardó en ponerle paños fríos a la medida y dijo que esas partidas serían reasignadas, con lo cual no habría razón para preocuparse. Pero como no es la primera vez que algo así ocurre, a horas de comenzar la negociación por la ley Ómnibus bis, las relaciones entre las partes han vuelto a tensarse. Para colmo de males, el lunes se conocieron las declaraciones que el presidente de la República le hizo al periodista Andrés Oppenheimer acerca -precisamente- de los mandatarios provinciales. Si bien no fue tan duro como con sus pares de Colombia y Méjico -a uno lo llamó terrorista asesino y al otro lo tildó de ignorante- repitió, de todas maneras, las críticas que contra ellos había ensayado tiempo atrás.
Javier Milei, como su círculo áulico -su hermana, los dos Caputo y el jefe de gabinete- son conscientes de cuánto se juegan en los días por venir. No obstante lo cual al primer magistrado le cuesta bajarse de su intransigencia. Ceder ante quienes gastan con bolsillo de payaso no le hace ninguna gracia. Sabe -sin que nadie deba explicárselo- que los números que registran la mayoría de las administraciones del interior son de escándalo. El empleo público creció en aquéllas tres veces más que la población entre los años 2000 y 2023. La plantilla estatal no ha hecho más que incrementarse: Catamarca tiene 113 empleados por cada mil habitantes; La Rioja tiene 109 por cada mil; en Neuquén hay 66 por cada mil y en Tierra del Fuego trepan a 125 por cada mil. Por su lado, las universidades públicas -que pagamos todos- suman 300.000 empleados y en esos mismos 23 años el aumento de su personal fue de 110 %.
En otras circunstancias, y si tuviera una fuerza de la cual claramente carece en el Congreso, Milei podría poner en caja a todas las unidades públicas que sólo saben reclamarle al gobierno central más y más fondos. Pero dada la actual relación de fuerzas, ello sería imposible. El hecho de que la esperanza de una gran parte de los argentinos siga intacta -tal cual lo demuestran las últimas encuestas de opinión- no alcanza para compensar la poca musculatura gubernamental en la cámara baja y en la alta del Congreso Nacional.
Es admirable cómo el gobierno entrega a la ciudadanía, en dosis homeopáticas, las noticias sobre la corrupción que cruza en diagonal el tejido estatal de nuestro país. Todos los días el vocero presidencial nos pone al tanto de un nuevo escándalo que --sin excepción a la regla- es obra del kirchnerismo. Sin embargo, el convencimiento de que estuvimos gobernados por una asociación ilícita por espacio de quince años tampoco alcanza.
Ha llegado la hora de sentarse a una mesa común, dejar los prejuicios en la antesala y entender -como reza el sabio adagio español- que “lo mejor es enemigo de lo bueno”. No es necesario repetir, machaconamente, que la Casta es el enemigo de las reformas que los libertarios quieren ejecutar. Ya fue dicho y hoy forma parte del cambio cultural que se ha producido entre nosotros. Enrostrarle a los aliados imprescindibles -la UCR, Haciendo Cambio Federal y el peronismo en su conjunto- que integran esa casta no sólo es perder el tiempo sino que, además, resulta inútilmente provocativo.
En cuanto al peronismo lo que aconseja la lógica -en atención a la falta de liderazgo que lo aqueja y a la incapacidad de reorganizarse después de la derrota sufrida por Massa en cuanto al peronismo lo que aconseja la lógica -en atención a la falta de liderazgo que lo aqueja y a la incapacidad de reorganizarse después de la derrota sufrida por Massa en la ballotage- es dividirlo aún más. Los gobernadores están desesperados por la falta de fondos y sólo esperan que los mimen un poco. En su seno, son varios los que desearían seguir los pasos del
tucumano Jaldo.
Al día de hoy, ninguna de las cuestiones fundamentales que se discuten en la negociación en marcha se hallan zanjadas. No hay todavía un consenso respecto de la reimposición del pago de Ganancias de la cuarta categoría, de las facultades delegadas y de la formula previsional establecida por el gobierno mediante un DNU. No significa lo dicho que sea imposible fumar la pipa de la Paz, aunque es del caso señalar que la confianza entre las partes -esencial en cualquier negociación, sea política o de cualquier otra índole- es un aspecto que a veces se hace desear más de la cuenta.
Vicente Massot


A partir de hoy, y por espacio de al menos cuatro semanas, comenzará a definirse si el programa de gobierno diseñado y puesto en marcha por Javier Milei tendrá el respaldo del Poder Legislativo, que hasta el momento le ha sido esquivo. Lo que ha logrado en el curso de los primeros cien días de gestión el líder libertario no deja de resultar asombroso si se lo compara con cualquiera de sus antecesores en el cargo. Pero para que el déficit fiscal cero tenga solidez y sea sustentable, es imprescindible que las reformas estructurales en el área laboral, impositiva y fiscal encuentren un respaldo a prueba de balas en las dos cámaras del Congreso Nacional.
