Opinión

En millones de hogares argentinos la escena se repite con una precisión incómoda: el sueldo entra el primero de cada mes… y antes del veinte ya desapareció. No porque alguien gaste de más. Porque no alcanza. La luz sube. El gas sube. Las expensas suben. Los ingresos, no. Y no, no es una “sensación”. 

Carlos ManfroniAclarémoslo desde el comienzo. La pregunta apunta únicamente a dilucidar si los juicios a los miembros de las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad impulsados durante el kirchnerismo se iniciaron y desarrollaron de acuerdo con la ley aplicable. No nos estamos refiriendo acá a una cuestión de justicia. Contra lo que suele repetirse en el lenguaje coloquial, los jueces no están para hacer justicia, sino para aplicar la ley, sobre todo en temas penales. Si el objetivo fuera hacer justicia, la acción de los justicieros nada tendría de reprochable.

“En un país donde la pobreza y el analfabetismo eran endémicos, las prisas por cambiar en  un par de años lo que habría tardado el tiempo de una generación, resultaban mortales”.

 Arturo Pérez-Reverte

Jorge RaventosEl gobierno no ha conseguido clausurar el tema en el que se desangra desde hace dos meses: las sospechas sobre inconductas de su jefe de gabinete. El culebrón, abierto a raíz de la decisión del funcionario de sumar a su esposa al vuelo oficial que llevó al presidente Milei a Nueva York a mediados de marzo, se extendió en sucesivos capítulos más o menos escandalosos y hoy da trabajo a la Justicia, que investiga la situación patrimonial de Adorni a partir de su encumbramiento político, a la luz de gastos que superarían los 800.000 dólares.

Walter CuriaEl Presidente se irritó con dos periodistas cercanos por las preguntas sobre el destino del jefe de Gabinete. El desprecio como combustible. Y la larga agonía de Adorni.

El presidente y sus acólitos tienen una inquina contra la libertad de prensa propia de los que descreen de las instituciones republicanas liberales. Porque el liberalismo es ante todo limitación del poder político, sea ejercido por un monarca, un grupo aristocrático o una mayoría circunstancial. Es decir, se trata de limitar el poder sin diferencias sobre la fuente de la soberanía.

Daniel Santa CruzLas denuncias cruzadas, las inconsistencias patrimoniales y el silencio oficial reabren una vieja sospecha: cuando el poder se cierra, la confianza empieza a romperse. Adorni es el cajero de Karina y Javier Milei, le guste a quien le guste.

De pronto, como sea, en las tiendas opositoras se han sacudido la modorra y sus principales figuras —desde Axel Kicillof, Sergio Uñac, Mauricio Macri y Victoria Villarruel, hasta Miguel Pichetto, Emilio Manzo, Nicolás Massot y algunos de los más encumbrados representantes del peronismo federal— no solo comienzan a desperezarse sino que demuestran un singular apuro a la hora de cantar el presente y lanzarse al ruedo preelectoral. Sin embargo, faltan todavía trece meses para que se substancien las PASO —si acaso se llevan a cabo— y quince para la primera vuelta de los comicios presidenciales. ¿Pecan, entonces, por apurados?

La escalada entre el Gobierno y la prensa, alimentada por filtraciones y descalificaciones, revela más un problema de poder que de información. Cuando la política intenta desacreditar los hechos en lugar de explicarlos, la historia ya mostró cómo termina.

Sergio CrivelliLas denuncias periodísticas continuas sobre supuestos actos de corrupción del jefe de Gabinete Manuel Adorni exponen fallas crónicas en el funcionamiento institucional y novedades en la comunicación política. También cambios en los factores de poder.

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