Opinión

Las exageraciones, los agravios y las disputas internas revelan un rasgo persistente del estilo presidencial: la dificultad para separar la construcción política de la confrontación permanente.

En los últimos años comenzó a consolidarse en la Argentina un fenómeno político, judicial y cultural profundamente regresivo: la instalación de una narrativa orientada a construir sospecha estructural sobre quienes denuncian violencia de género, abuso sexual y violencia contra niñas, niños y adolescentes.

A menos de un mes para que comience a rodar la pelota en el partido inaugural de la Copa Mundial de Fútbol —en Canadá, México y, básicamente, en los Estados Unidos— todo el mundillo de la política criolla sabe que, desde mediados del próximo mes de junio hasta que se dispute la final del mencionado torneo, el deporte del balompié copará la escena nacional y no habrá lugar para los actores secundarios.

Paradojas de la política, en la época en la cual los partidos políticos disminuyen su importancia electoral y los candidatos la aumentan, Mauricio Macri, quien por su formación empresarial está más preocupado por el desarrollo de equipos y la creación de una institución que genere cuadros (habilidad de gestión) con ideas y capaces de conducir, él mismo y mal que le pese, es más que el PRO, su obra y creación.

La interna desatada entre Martín Menem y Santiago Caputo desconcierta a los hermanos Milei; el asesor es la única persona que se atrevió a desafiar a la hermana presidencial sin morir en el intento.

Luciana VázquezEl Gobierno está obligado a acelerar la etapa “creativa” de la premisa schumpeteriana-mileísta de “destrucción creativa”, pero empiezan a colarse las ambiciones políticas en la gatera desde que el libertario es presidente.

Javier Milei, ante cifras poco auspiciosas; el PJ en el Congreso, fragmentado; Carlos Mahiques y el umbral de los dos tercios; el armado de un nuevo Poder Judicial; Santiago Caputo y sus denuestos; un Gobierno que vive en las redes. 

Toto dice que falla la política pero metió un ajuste que rompió los acuerdos con los gobernadores.

Joaquín Morales SoláEl Presidente debería tomar nota de que en el último trimestre perdió entre 12 y 15 puntos de imagen positiva en la unanimidad de las encuestas.

Gobernar es el arte de crear problemas y mantener a la población en vilo con sus soluciones, ironizaba el poeta Ezra Pound. Después de haber realizado el “mayor ajuste de la historia”, Javier Milei se ve obligado a repetir la hazaña y a lanzar a tambor batiente el plan Motosierra 2, aunque sabe de sobra que segundas partes nunca fueron buenas. Recortará casi 2,5 billones de pesos, pero no de la “casta política” sino principalmente de la educación, la salud y la ciencia. Sufrirán, entre otros, la alfabetización, la infraestructura escolar, los medicamentos para pobres, los programas de prevención del cáncer y otras enfermedades; los fondos para trasplantes y las transferencias a provincias para rutas y para ayudas a personas y asignaciones familiares.

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