Política

Con algunas excepciones, el Senado demostró que forma parte de la decadencia política argentina. No por lo que decidió, que es su derecho, sino por los disparates que se escucharon de boca de algunos senadores. Ese tiempo crepuscular en el Congreso no pudo evitar, con todo, que el gobierno de Javier Milei recibiera la más importante derrota política desde que accedió al poder. La desventura siempre tiene compañía: las políticas de Donald Trump enloquecieron la economía y las finanzas internacionales. Las malas consecuencias para el país son predecibles.

Debe ser la primera vez que a Karina Milei no le cargan la romana. Está exenta de pagar la cuenta por la oficial tropelía jurídica de imponer dos jueces en la Corte Suprema por medio de un decreto. La mujer esta vez se salvó del compromiso, ya que le atribuyen todos los desaciertos del Gobierno para no responsabilizar al Presidente, como si Javier fuese el loco rey Jorge III de Gran Bretaña, un monarca considerado lunático que solo padecía porfiria y al que la Historia recuerda como un extraviado a pesar de que su largo mandato fue uno de los mejores. Sea porque amplió los dominios británicos, lideró años de prosperidad y venció a Napoleón (aunque no pudo, en cambio, contener la independencia de las colonias norteamericanas). 

A un gobierno inédito como el libertario le ocurren necesariamente cosas inéditas. El de Javier Milei es el único en la historia al cual el Congreso le rechazó un DNU. Desde el jueves es también el único al cual el Senado le rechazó candidatos a la Corte Suprema. 

Quedan demasiados interrogantes abiertos y un gobierno nuevamente dañado cuando la estabilidad escasea, en el país y el mundo 

La desviación autoritaria de Milei se chocó contra la pared del Senado, que ejecutó a sus dos candidatos para la Corte, en una decisión de profundidad histórica. 

La especulación sobre quién pagará el costo político de poner en riesgo una victoria sobre Javier Milei en la provincia de Buenos Aires por la división del kirchnerismo es lo que demora el anuncio del desdoblamiento que Axel Kicillof blande como un hecho inminente. Al menos en lo inmediato, esa propuesta aísla al gobernador dentro de Unión por la Patria y divide opiniones en su equipo más íntimo de colaboradores. 

El libertario enfrenta un tropiezo en el Senado y recurre al auxilio de Estados Unidos. El discurso de Kicillof y la matemática legislativa de Máximo y Massa para armar un calendario donde podrían votar juntos LLA y La Cámpora. “Es la interna, estúpido”. 

Al margen de su propia integridad, los popes de la CGT lidian con otra realidad: en varios gremios no hay voluntad de paro en las bases, en particular para no perder más ingresos por faltar al trabajo en tiempos de carestía.

El destino de dirigentes que han sido decisivos se juega en elecciones que antes carecían de importancia; la decadencia que condujo a Javier Milei hasta el poder parece acelerarse.

El Presidente decidió hacer un viaje no previsto para visitar a Donald Trump en su residencia privada; ni siquiera estará en el país cuando el Senado se reúna para resolver la suerte de Lijo y García-Mansilla 

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