Política

La falta de pericia para administrar el poder se hace sentir en las dos operaciones más relevantes que encaró el Presidente desde que llegó a la Casa Rosada: el control del dólar y las vacantes de la Corte.

Con la ratificación del DNU que habilita el acuerdo con el FMI, el Gobierno envía una señal urgente para calmar los mercados; el rol de Martín Menem, cuestionado hasta por los libertarios.

El presidente Milei, su hermana y otros argentinos no figuran entre los demandados; más de 200 damnificados reclaman decenas de millones de dólares y la designación de un síndico.

Dos trofeos electorales: pobreza e inflación; todo indica que en abril no habrá más cepo; protagonismo crucial del Congreso esta semana; la dispersión del Pro: de Larreta a Ritondo y Santilli.

17 de Enero de 1973. La advertencia de Balbín para la ciudadanía en general pero muy especialmente para las líneas de su partido, no tuvo una coma de más ese día.

Los presidentes mantuvieron una "cálida conversación", consignó el Gobierno. Zelenski dijo que "la voz" de Milei puede contribuir a la paz y que cuenta con él. El vínculo bilateral había quedado en un limbo luego de la inédita postura de Donald Trump de instar la paz y el destrato al ucraniano en la Casa Blanca.

El oficialismo es el único que está y se autopercibe obligado a salir triunfante con solvencia en los comicios nacionales y a crecer y debilitar a sus adversarios en los territorios que hoy le son adversos 

La pelea en el Congreso y por el control de la calle obligó al presidente a recalcular todo. Los números que complican su estrategia. Los detalles de las negociaciones en el Congreso.

Fueron postales de una sociedad anómica, sin ley ni orden. Nadie estuvo en su lugar. Nadie hizo las cosas como deben hacerse. Una protesta de jubilados fue siempre una protesta pacífica. ¿Quién vio a un jubilado tirar piedras o incendiar autos? Pero en la tarde del miércoles último, ingrato y sorpresivo, se les unieron a los jubilados una mezcla de barrabravas y de otros delincuentes, según una denuncia pública del gobierno de la Capital.

Funciona el personaje como si fuera Rufus, apelativo que no le disgusta, un sobreviviente del Apocalipsis zombie en el mundo del cómic. Al menos tiene buen humor Manuel García-Mansilla, integrante de la Corte Suprema por decreto, temporal (nadie sabe si dura 72 horas o hasta fines de noviembre), quien actúa como si se fuera a quedar dos décadas en ese tribunal, el límite de edad permitido para un ministro hoy de 55 años. Ha armado ya un equipo judicial con gente del Palacio de Justicia, firma resoluciones –la cátedra sostiene que son válidas–, y parece desentenderse de un proceso que depende de dos mujeres: el transitorio, corresponde a Victoria Villarruel, quien determinará cuándo convoca al Senado y trata su designación y, el más duradero de Cristina de Kirchner, quien dispone de suficientes senadores para expulsarlo o confirmarlo en el tribunal.  

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