Política

El trípode compuesto por vacuna, unidad interna y recuperación económica, con el que Alberto Fernández preparaba su relanzamiento, quedó marcado por el escándalo del "vacunatorio vip"

Esto no debería salirle gratis al Frente de Todos, ya que a la piedra que ha comenzado a rodar se le pegan demasiadas porquerías a diario.

Si el presidente confiaba en la vacuna para recuperar votos, tendrá que buscar otra estrategia. También debe abandonar por inconducentes las amenazas para resolver problemas de gestión

Fernández sabe la cantidad de dosis, los horarios de los aviones que llegan y van, los médicos que trabajan, ¿y no se enteró de que su ministro da citas privadas para los pinchazos? ¿Ginés pudo atreverse a tanto sola su alma?

Privilegios de los sectores pudientes. Desigualdad de oportunidades. El poder concentrado de unos pocos. Esos eslóganes forman parte del inventario discursivo del kirchnerismo. Es una fraseología que no dice nada, pero que señala al enemigo frente al supuesto proyecto nacional, popular e igualitario que encarnan los seguidores de Cristina Kirchner.

El escándalo del Vacunatorio VIP golpea en la estrategia electoral del Gobierno, pensada en torno a la vacunación.

Alberto Fernández evitó una lucha encarnizada y reveló rápidamente a su sucesor: Carla Vizzotti.

Sus fanáticos dicen defender a CFK de jueces, fiscales, Cámaras y Corte, pero sus causas siguen complicadas.

Erró todos los pronósticos. Dijo en enero de 2020 que no había "ninguna posibilidad" de que el coronavirus llegara a la Argentina. Se rectificó pronto, pero se jactó de que el Covid le preocupaba "menos que el dengue". Con la crisis estallada, dijo que el pico de casos llegaría en mayo. Después en junio, después en julio. Prometió tener vacunadas a 10 millones de personas en diciembre, pero se acaba febrero y apenas 400.000 personas consiguieron aplicarse una de las preciadas dosis.

La aparición de un vacunatorio de privilegio genera un golpe difícil de remontar al Presidente. En un país con escasez de vacunas, los amigos del poder acceden sin miramientos. Cómo el relato de los vacunados es un acto de inmolación política.

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