Política

La designación del reemplazante de la ministro de Justicia, Marcela Losardo, quien según el presidente Alberto Fernández le avisó que quiere dejar el cargo frente a la llegada de tiempos judiciales que demandarán “otra actitud” de parte del gobierno, que ella no estaría en condiciones de afrontar, abrió en las últimas horas una serie de interrogantes y hasta generó algunas dudas que solo las próximas horas podrían develar.

Marcela Losardo es el caso de vacilación más reciente en el gobierno del Frente de Todos. El kirchnerismo desea desplazarla del Ministerio de Justicia, pero sin quedar involucrado en una acción cuyo efecto podría tener impacto negativo en la opinión pública. Una dimensión de la política que sigue con detenimiento por un hecho simple: la instancia electoral es la única que reivindica para legitimar el ejercicio del poder en democracia. Es el argumento principal al que apeló Cristina en su alegato contra la Justicia y los medios en la causa por el dólar futuro. Pero también la esencia del problema que tiene la vicepresidenta.

La ministra de Justicia se cansó de la ofensiva de la Vicepresidenta. Ahora la incógnita es Guzmán.

Mientras la vicepresidenta suma poder, la posible salida de la ministra de Justicia, Marcela Losardo, terminaría de desbalancear el gabinete en favor del cristinismo y debilitaría aún más al Presidente

El Presidente confirmó la salida de su ministra de Justicia, aunque aún no se conoce a su reemplazante. Dijo que "el tiempo que viene necesita otra actitud".

En el mundo político se comenta, cada vez más con insistencia, que Máximo Kirchner finalmente podría competir por la Gobernación de la provincia de Buenos Aires y postergar para más adelante su proyecto presidencial. El objetivo apunta empoderar a La Cámpora o es por temor al ballotage presidencial.

Ante la cristalización del perfil belicoso del Gobierno frente al Poder Judicial, Fernández explora un recurso tendiente a atenuar algo esos rasgos

La magnitud del conflicto de poderes que se viene entre Cristina Kirchner y el Poder Judicial le quitan importancia a la continuidad o no de Marcela Losardo en el Ministerio de Justicia. Si llega Soria u otro dirigente K no va a mover el amperímetro de la crisis.

La condena a Lázaro Báez desató una ofensiva contra los jueces que investigan a CFK por corrupción. Es el cuestionamiento más radical a uno de los poderes de la Constitución desde 1990.

El ritmo de vértigo que el oficialismo impuso a sus empellones contra la Justicia indica que las cosas no terminarán en la retórica.

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