Política

El Presidente llegó a Lago Puelo después del fuego, el humo y las cenizas. Y luego del choque de intereses económicos, las maniobras políticas y las furiosas pasiones que desataron en Chubut el debate de la habilitación de la minería a cielo abierto en una zona de la provincia. Alberto Fernández fue al sur con la idea de que estar en el lugar de una catástrofe es, a la vez, un deber y una conveniencia. Había hecho lo mismo en San Juan, meses atrás, luego de un terremoto.

Fue automático: asumió el ministro Soria en Justicia e inmediatamente recibieron fallos favorables De Vido y Boudou.

Hay dirigentes del oficialismo que parecen vivir como si la pandemia no existiese, con una agenda propia y fuera de contexto, tratando de imponer sus deseos

Dos definiciones de funcionarios bonaerenses pintan con claridad lo que es ineludible. No existen los proyectos políticos nacionales que no están supeditados a esquemas bonaerenses. Cada vez más, la política se define en la provincia de Buenos Aires y básicamente en el conurbano.

La presidenta del PRO anuncia el lunes el lanzamiento de su propio espacio interno en la provincia de Buenos Aires y prepara su estructura electoral en Capital donde piensa encabezar la lista de diputados nacionales. Espera una negociación Rodríguez Larreta.

La batalla judicial que plantea el cristinismo apunta en última instancia a presionar para que se vayan los jueces y fiscales independientes y nombrar en su lugar a militantes; la paradoja de Rafecas

Máximo Kirchner impuso su criterio en el Gobierno. Y oficializó que se trata de correr las primarias y no de anularlas, como querían los gobernadores del PJ. Se abrieron conversaciones con la oposición, pero hubo malestar de Juntos por el Cambio

Hay kirchneristas que niegan serlo, vaya uno a saber por qué. Aunque a veces cabe suponerlo. Está el kirchnerista que no salió del placar y está el que acaba de conseguir un empleo público y prefiere que su suerte le sea atribuida por la familia y los amigos a otras calificaciones personales. Pero no sólo se trata de planicies militantes. La propia Cristina Kirchner, quien años atrás se insinuaba implacable o cuanto menos desencantada con el peronismo de Perón, en 2017 reaccionó en una entrevista que le concedió al diario El País como si el periodista la acabara de ofender: “Yo soy peronista, no me digas que soy kirchnerista”.

Además de manejar mal la pandemia y la economía, el gobierno de Alberto Fernández resultó un fiasco político. Si su objetivo era dejar atrás la "grieta" e iniciar una etapa de populismo no conflictivo, consiguió lo contrario. Retrocedió el almanaque a 2015, año en el que la mayoría del electorado le dio la espalda al kirchnerismo, harto ya de autocracia y furia impostada.

Alejandra Vigo, actual diputada y esposa del gobernador, encabezaría la lista de senadores. La danza de nombres. 

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