Política

La galopante crisis económica y la curva ascendente de la pandemia hicieron ingresar al gobierno de Alberto Fernández en una nueva fase de la cuarentena: la del caos y la confusión.

 

Desde hace 100 días, una imagen se repite con pocas variaciones. Desata reacciones contradictorias, alienta expectativas y retroalimenta demandas postergadas. Tres mandatarios -dos del partido gobernante y un opositor- comunican y actúan sus acuerdos. Alberto Fernández, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof también disimulan diferencias. Hasta donde pueden o les conviene.

 

Máximo Kirchner negoció una ley con Ritondo, un alfil de Vidal y Larreta. Alberto F. sigue arbitrando el encierro del AMBA. Cristina avanza sobre Vicentin, pero no habla de la pandemia

 

Fernández teme la reacción popular adversa a la cuarentena, pero se aferró a ella. El encierro lo benefició inicialmente, pero ahora profundiza la grieta. Vuelta al estilo confrontativo.

 

Casi no constituiría una novedad porque los datos están a la vista. Pero adquiere relevancia puntualizarlos en momentos en que el propio Alberto Fernández lo viene repitiendo una y otra vez delante de su mesa chica, o en diálogos con ministros y colaboradores, empresarios, sindicalistas, y hasta en la reunión con una treintena de dueños de medios, como la que mantuvo el martes para pedirles colaboración en una difusión “responsable” de las informaciones sobre la pandemia.

 

Una Robespierre sin guillotina. O con una guillotina manipuladora y cruel. Un Senado argentino convertido en el Comité de Salvación Pública de la revolución francesa.

 

Es Federico Villena, juez de Lomas de Zamora, que lleva adelante la causa del espionaje M.

 

La derrota política más dolorosa sufrida alguna vez por Cristina Kirchner no se la propinaron las urnas. La recibió hace 12 años desde el mismo lugar que hoy ella ocupa y desde el que se muestra dispuesta a desquitarse.

 

El Presidente retrocede en la cuarentena y no da señales de futuro que alivien a una sociedad agobiada.

 

El campo encontró los datos que buscaba para confirmar que Cristina Kirchner volvió para ajustar cuentas. El anuncio de la expropiación del grupo Vicentin no fue el primero, sino el segundo aviso que recibió de ese propósito.

 

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