Política

La política universal tiene un clásico: palomas y halcones. Las primeras propenden a cierto nivel de moderación en el estilo y los mensajes, que eventualmente podría generar grados de acuerdo y colaboración. Los halcones son confrontativos por naturaleza, devotos del “cuanto peor, mejor”, y andan con panes de trotyl volando puentes (de entendimiento) por doquier.

 

Son episodios que involucran a policías de Chaco, Tucumán y San Luis. Hubo críticas desde Juntos por el Cambio, sobre todo contra el secretario de Derechos Humanos. Reclamaron que renuncie y su respuesta provocó más tensión. Antes, hubo condena presidencial

 

Debates inútiles y causas perdidas son aficiones de la política argentina. Así como se planteó la falsa opción entre salud o economía, ahora parece imponerse otra igualmente vana: salud o democracia. Si la pregunta que se hacen los dirigentes es si deben seguir la cuarentena y el aislamiento, la respuesta no es tan complicada.

 

La maniobra K de instalar un falso debate sobre la deuda externa pasó por alto la fuga de capitales en el gobierno de CFK.

 

Rodríguez Larreta lidera el grupo de los “moderados”. Vidal levanta el perfil y se alinea detrás suyo.

 

El oficialismo está ingresando en un proceso complejo. Intenta recuperar la iniciativa con una agenda que le permita tomar distancia del desgaste que le provoca la cuarentena. Puede parecer contradictorio.

 

El hijo de Cristina habla con la oposición, con empresarios y jura que es partidario de evitar el default.

 

En los últimos días, vimos cómo Alberto Fernández busca romper el monopolio discursivo que lo caracterizó desde el anuncio del aislamiento social, preventivo y obligatorio.

 

Está obligado a un equilibrio que lo tironea entre las demandas por mantener la seguridad sanitaria, la apertura de la economía, y el abrazo con el Presidente.

 

Esta semana la discusión sobre la prórroga de la cuarentena del coronavirus estará condicionada por la política. El presidente Alberto Fernández tiene previsto repetir la foto con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y con el jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Pero éstos ya se posicionaron según sus pertenencias políticas. La Provincia adelantó que podría endurecer el aislamiento. La Ciudad no descarta flexibilizarlo pese al crecimiento de los contagios.

 

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