Política

Cuentan confidentes de la Casa Rosada que las últimas dudas que había entre ellos respecto del manejo del gobierno y de los roles que les compete a cada uno, si es que efectivamente tales diferencias existían en medio de catarata de análisis y trascendidos sobre el fondo de esa relación, terminaron de zanjarse durante aquel desayuno del viernes pasado que se extendió por espacio de casi tres horas.

 

La presentación de Martín Guzmán en el Congreso fue desoladora. No encontró hasta ahora ninguna solución para la crisis, que es lo que se suele reclamar a los gobiernos, y además agregó problemas. El más obvio es el del default, que antes de agosto pasado no estaba en la agenda.

 

Me da la sensación de que volvieron peores. Volvieron para hacerle daño a la sociedad, para lograr la impunidad total en la República Argentina y para perseguir al periodismo. Lo persiguieron durante 12 años, escupían las fotos. Los kirchneristas con la dictadura están a flor de piel, es como que les encanta, les fascina ser autócratas.

Salió a blindar a Cristina por las denuncias de "lawfare" tras respaldar el pedido de quita al FMI. Ayer recibió a Duhalde tras el paso de Zulemita y Kohan por Casa Rosada. Hoy Kicillof reúne a Massa y Máximo en La Plata.

 

Analizan una presentación judicial para suspender la vigencia de la ley sancionada en 2016 que limita a un único nuevo mandato la reelección de quienes asumieron en 2015

 

Las recientes críticas de Cristina Kirchner al FMI pueden interpretarse como una conspiración contra el albertismo o como una teatralización para sacar el foco del excelente trato con el Fondo.

 

Argentina carece de dirigentes que se encuentren a la altura de la crisis transformada en eterna situación límite.

 

Entre la apertura que propone Alberto Fernández y la fricción política de Cristina, se moldea un gobierno que se debate entre el pragmatismo y la doctrina justicialista

 

Luego de sufrir el sistemático fuego amigo del kirchnerismo, el presidente Alberto Fernández emplea todas sus energías en darle pelea a la sensación de que existe un doble comando con la vicepresidenta Cristina Kirchner.

 

La política argentina ofrece una composición sin precedente, que expone a diario su indisimulable fragilidad. El bicoalicionismo en el que ha quedado conformado el mapa transita sin demasiadas certezas y con muchos sobresaltos, en medio de las enormes dificultades económico-financieras y de la ausencia, aún, de progresos en cuestiones sustantivas.

 

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