Política

Alberto Fernández no pierde del centro de su mirada la idea de ser un presidente “moderado”. Ni débil ni exacerbado en la forma de gobernar.

 

Alberto F. avanza con el aborto, las retenciones y la reforma judicial, pero no quiere una escalada verbal con la Iglesia y el campo. El impacto por la irrupción del Covid-19

 

Por las manos de Julio De Vido pasó el 95 por ciento de las causas de supuesta corrupción durante el kirchnerismo. Esa es la afirmación que suelen hacer los jueces y fiscales más comprometidos con la investigación de aquella época inverosímil.

 

Los dirigentes de Cambiemos intentan descifrar al Presidente, entre la moderación o la radicalización junto a Cristina.

 

Ella le pidió no hablar de la Justicia en el mensaje en el Congreso. Pero era tarde. Reforma complicada y ansiedad por el fallo de Once.

 

No solo es lo que impide financiar el endeudamiento; también explica la fuga de divisas y cerebros, y la involución de la Argentina

 

El Presidente se fastidió por el paro del campo pero debe hallar una solución para no repetir el conflicto de 2008.

 

Alberto Fernández edifica su lugar en la historia sin los planos del futuro. Nunca los exhibió, pero no hay presidente argentino que no quiera inaugurar una nueva etapa, su propio tiempo.

 

Mientras apuesta a la reestructuración de la deuda y a tener resultados en la reactivación de la economía, el presidente Alberto Fernández desplegó una batería de batallas que le sirven para acumular legitimidad en su frente interno, cerrar filas con el kirchnerismo, y buscar victorias políticas que disimulen la demora del despegue económico.

 

El Presidente señaló las similitudes de su desafío actual con el de sus años a las órdenes de Néstor y Cristina. Pero conviene considerar las diferencias.

 

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