Economía

"Preparate para el rebote de la economía. No va a alcanzar la producción para lo que viene", le dijo un alto funcionario a un empresario nacional. "Eso sí, no les vamos a dejar importar nada", le adelantó. Una parte del empresariado nacional empieza a soñar con la miel que promete el gobierno de Alberto Fernández. "¿Quién puede decir que en los años del kirchnerismo no lo dejaron trabajar o le fue mal?", afirmó, sin tapujos, un hombre del rubro energético.

 

La pandemia y la cuarentena profundizaron de manera inédita la pérdida de empleos registrados o “en blanco” que, sin pausa, se fue produciendo desde comienzos de 2018 con la recesión.

1.Primero los datos

Durante los últimos dos meses, la tasa de inflación, medida por el índice de precios al consumidor –IPC- elaborado por el Indec, se ubicó en el 1,5%, por lo que al mes de mayo la inflación acumulada durante el año es del 11%, mientras que para el caso de la comparación interanual la inflación se ubica en el 43,4%.

 

Cuotas, cedines, moratoria y obra pública integran el paquete de medidas para salir de una crisis muy profunda. Pero antes hay un desafío mayor: evitar que la expansión monetaria genere un descalabro en la economía

 

Todavía resulta prematuro aventurar qué grado de aceptación tendrá la última de las "ofertas finales" del gobierno de Alberto Fernández para cumplir con su acertada decisión política de evitar otro default de la deuda bajo legislación extranjera (US$66.000 millones); o, al menos, una judicialización excesiva de los bonistas que no ingresen al canje voluntario a cambio de mayores concesiones financieras. Pero sí existen dos certezas.

 

La nueva oferta fue bien recibida por los mercados y los acreedores comienzan a tomarla en serio. Sin embargo, aunque haya un acuerdo, la Argentina no recuperará la confianza.

 

Cuenta un viejo chiste la historia de un borracho buscando, de noche, en la vereda, las llaves de su casa. Alguien se le acerca con afán de ayudarlo y le pregunta: ¿las perdió por acá? No creo, me parece que fue en la esquina, es la respuesta. ¿Y por qué las busca aquí?, es la obvia repregunta. Porque en esta zona hay más luz.

 

En un “deja vú”, muchos economistas ortodoxos critican al gobierno porque “no tiene un plan” económico. Lo mismo sucedió al inicio del gobierno del entonces Presidente Néstor Kirchner. Sin embargo, con el tiempo, quedó claro que sí lo había, que lo ejecutó y que luego lo profundizó su viuda, Cristina Fernández durante los dos períodos que le tocaron ejercer el mandato.

 

El Gobierno sabe que la economía cruje. Por ahora, con los paliativos dispuestos para contener a los más necesitados aumentando los beneficios y la cantidad de beneficiarios, sumado al pago de un porcentaje de los salarios de las empresas que están en crisis pero que siguen abiertas, la sociedad está contenida. Pero el día después tiene tiempo de descuento. Y para el día después, se necesita un plan.

 

Sin un horizonte claro todavía sobre cuándo terminará la pandemia del coronavirus, el Gobierno ya comenzó a trabajar en un plan de reactivación de la economía focalizado, en principio, en varios ejes, pero también en ciertos consensos económicos y sociales necesarios de alcanzar.

 

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