Opinión

En política no hay que confiar demasiado en el Cielo, sino que más bien hay que hacer crecer y volver eficiente al ejército de soldados para ganar la batalla

La asunción de Javier características extraordinarias. En el plano institucional concurrió a jurar al Congreso, pero el discurso con el que inauguró su gestión lo pronunció afuera del Palacio para la multitud de votantes rasos reunidos a cielo abierto.

Milei intentará profundizar en los objetivos planteados desde los 90’s, pero agregando una idea de gobierno de coalición.

Todos los argentinos de buena voluntad le deseamos lo mejor al nuevo gobierno

La llegada de Javier Milei a la presidencia de la Nación ha provocado una sensación de alivio en buena parte de la ciudadanía –incluida una porción de votantes de Sergio Massa– que ansiaba ponerles un punto final a los ciclos kirchneristas. Pero el arribo del líder libertario al poder no despeja inquietudes ni temores por lo inédito de este experimento a cielo abierto que llama la atención de no pocos observadores internacionales y que el propio Milei ha denominado “el primer gobierno liberal libertario de la historia de la humanidad”. 

“Diciembre me gustó pa’ que te vayas”. 
- José Alfredo Jiménez

La reconversión económica y social para reducir la pobreza sobre las bases de principios y valores que presiden nuestra vida ciudadana es el mayor desafío de esta hora.

El Presidente tiene que llenar de política la brecha entre sus números y los números del Poder Legislativo. Según la magnitud de la brecha, podrá conducir en mayor medida que persuadir y negociar. O podrá, por el contrario, inclinarse por el unilateralismo desestimando la persuasión.

Pretende Milei, y para eso fue votado, encarar un cambio de modelo más bien drástico, que libere a las fuerzas productivas del país.

En diciembre de año 2015, a poco de asumir la presidencia, Mauricio Macri salió al balcón de la Casa Rosada y -bastón en mano- intentó bailar al ritmo de una canción pegadiza de Gilda, como si estuviese en el mejor de los mundos. Cediendo a los desatinados consejos de sus dos eminencias grises -Jaime Durán Barba y Marcos Peña-, decidió no hablar de la desastrosa herencia recibida. En su discurso inaugural, tampoco anunció un programa de shock o cosa siquiera parecida. Así le fue.

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