Opinión

“Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones”. 
-  Lucio Anneo Séneca

Milei apuesta a un salvataje del FMI que le blinde el corazón de cristal del plan de Caputo. El peronismo mira por el periscopio y vuelve a hundirse.

La muchedumbre confía en el líder. El odio a la política puede más. Pero todo puede cambiar cuando se vea que muchas cosas no han cambiado.

La buena sintonía del Presidente con la jefa del Comando Sur no son una “nueva doctrina estratégica de política exterior”.

A partir de hoy, y por espacio de al menos cuatro semanas, comenzará a definirse si el programa de gobierno diseñado y puesto en marcha por Javier Milei tendrá el respaldo del Poder Legislativo, que hasta el momento le ha sido esquivo. Lo que ha logrado en el curso de los primeros cien días de gestión el líder libertario no deja de resultar asombroso si se lo compara con cualquiera de sus antecesores en el cargo. Pero para que el déficit fiscal cero tenga solidez y sea sustentable, es imprescindible que las reformas estructurales en el área laboral, impositiva y fiscal encuentren un respaldo a prueba de balas en las dos cámaras del Congreso Nacional.

En medio de los problemas sanitarios y sociales, los actores político-económicos debaten sobre la posible salida de la crisis.

Javier Milei parece tener una idea fija que monopoliza sus obsesiones: erradicar a cualquier costo el déficit fiscal, que es, para él, el motor de la inflación.

Milei avisó que venía a aplicar un ajuste muy duro. Y en estos temas ya se sabe que el que avisa no es traidor. La campaña electoral la hizo con una motosierra. Más claro, echale agua.

Como si no tuviéramos poco con qué lidiar en estos días, hay algunos “trascendidos” que anuncian una futura guerra por el liderazgo del peronismo kirchnerista entre pendejos: Máximo Kirchner y Axel Kicillof. Dos jóvenes con maduración tardía que son reflejo de lo mal que anda el multifacético movimiento en materia de elecciones políticas. 

El sistema que originó la instalación de lo que el presidente Milei llama “casta”, no tuvo, como en las castas del pasado, un embrión grosero basado en diferencias de sangre y nobleza.

Top