Opinión

“Las personas que están lo suficientemente locas como para    
creer que pueden cambiar el mundo, son las que lo hacen”.
 
- Steve Jobs

La inquietud se deja oír en todos los rincones del país. Sin excepción a la regla, no hay quien no se la plantee: sesudos analistas y hombres del común, dirigentes partidarios y empresarios, intelectuales de distinto origen y periodistas calificados, por igual, discuten si luego de la vuelta de la ley ómnibus a comisión el gobierno perdió por efecto de su inexperiencia o si detrás de la decisión que desde Israel ordenó tomar Javier Milei lo que hubo fue un plan establecido con anterioridad a esos hechos. Antes de entrar y de salir en disputas sobre el particular, es necesario dejar en claro que nadie lo sabe a ciencia cierta. Todo lo que podemos hacer es tejer especulaciones.

Buscando reforzar su imagen, la izquierda, el kirchnerismo y los aliados supuestamente “responsables” del mileísmo puro, llenan el aire de palabras augustas para explicarnos que ellos (partícipes de los errores cometidos para que llegásemos a esta aguda crisis social), son los dueños exclusivos del sentido común porque practican un equilibrio “moderado” (¿).

La caída de la ley ómnibus es un punto de quiebre en el sistema de conducción política de Milei.

El presidente está en Israel. Rezó y lloró frente al Muro de los Lamentos y fue arropado en ese lugar que reúne los principales simbolismos del judaísmo.

En nuestro sistema constitucional, las leyes las sanciona el Congreso. Es lo que ocurre en todas las democracias constitucionales del mundo. La intransigencia absoluta puede ser en algunos casos una virtud moral, pero no es nunca una virtud política

Milei tensó al máximo a todo el sistema político para aprobar la ley ómnibus y lo dejó en una frágil situación; la amenaza del veto y el alerta de los opositores cercanos al Gobierno

No hay límites para la creatividad de un poder dispuesto a actuar con la determinación necesaria, siempre que respete las reglas fundamentales de cada construcción narrativa –anota el asesor del presidente–. El límite no viene marcado por el respeto a la verdad, sino por el respeto a la ficción. Y el motor primordial que hay que tener en cuenta es la cólera”. Se refiere a reconocer, y a utilizar como insumo, la rabia esencial de las sociedades frustradas.

“El saber y la razón hablan, la ignorancia y el error gritan”. 
- Arturo Graf

Javier Milei dinamita cualquier oferta de un pacto de cúpula y sueña con una fuerza moldeada a su medida; los riesgos para la gobernabilidad y la mirada de un peronismo atrapado en su crisis

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