Opinión

Cumplidos tres meses de la asunción de Javier Milei, es notorio el profundo cambio del rumbo económico. La gran mayoría de los argentinos sabemos que debemos atravesar el desierto, que vivimos y viviremos por un tiempo estrecheces, pero sabemos también que ese esfuerzo es indispensable para salir del pozo. Es un esfuerzo vestido, después de tanto tiempo, de ilusión, una ilusión asentada no en utopías sino en datos concretos.

“Te pido que me juzgues por los enemigos que he hecho”, se defendía Franklin Roosevelt. Ese mismo reclamo es lo que parece formularles cada día el León a sus sufridos votantes mientras atraviesan el tortuoso desfiladero de la recesión. Son sus enemigos y no los resultados brillantes de su gestión lo que mantiene a la tripulación y a los pasajeros unidos en la nave, no sólo confiando en el capitán sino siendo literalmente sus rehenes. No hay otro barco en el horizonte ni otro rumbo, dicen quienes profesan la fe de los desesperados; no eligen creer, sino que saben consciente o inconscientemente que no se pueden permitir el lujo de creer en ninguna otra cosa mientras permanezcan en esas aguas borrascosas y solitarias.

“Cuando la Patria está en peligro, se recurre a Dios y al soldado;      
cuando el peligro pasa, Dios es olvidado y el soldado, despreciado”

El presidente Javier Milei pierde su segunda votación en el Congreso. Antes fue la ley Ómnibus; el jueves pasado fue el DNU. Una vez en diputados y otra vez en senadores. En todos los casos, los procedimientos fueron los previstos por la ley. Nadie sacó los pies del plato, nadie arrojó piedras, aunque más de uno se fue, como se dice, de boca.

Hablar de negociación implica poder construir un nuevo vínculo con Gran Bretaña para que el acuerdo sea de ambas partes

La desidia, incompetencia, ignorancia y -hasta en algunos casos- la complicidad de la política, la Justicia y las fuerzas policiales rosarinas con el narcotráfico, han obrado una situación en esa ciudad de difícil solución. La calamidad, que se viene arrastrando desde hace décadas, fue subestimada no sólo por las autoridades santafesinas sino también por las nacionales, que se cansaron de discursear acerca del fenómeno aunque, a la hora de las decisiones, hicieron poco o nada.

En la última semana los asesinatos de las bandas criminales que infectan la ciudad de Rosario desafiaron de una manera explícita la autoridad del Estado. En primer lugar, del estado provincial, de Santa Fe.

No me gustan los próceres. Suelen ser un engorro para el ciudadano y para el historiador. Admito que la patria necesita sus mitos fundadores, tal como Virgilio hizo con Eneas. Pero los mitos tienen sus problemas. En el himno que lo honra, ese de “Yerga el Ande”, San Martín fue “grande” “por secreto designio de Dios”, y su “trono” se ubica, “entre cielos y nieves eternas”. Dios ungiendo a un militar, que nos mira desde la eternidad: pésimo precedente de lo que Loris Zanatta llamó “la nación católica”.

Juzgar bien depende siempre de la calidad de percepción que se tenga sobre lo que ocurre en el ámbito de la realidad. No obstante, puede observarse que muchos individuos suelen hacer suposiciones totalmente desviadas de lo que sucede a su alrededor, quedando impedidos de analizar con acierto los objetos que les rodean.

Desde Bolivia y por el río Paraná, hasta unos de los puertos más importantes del mundo, el camino de la droga hace su recorrido. Si se logra descorrer los velos de protección, es posible detener su avance.

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