Opinión

El presidente está decidido a cumplir sus promesas de campaña, lo antes posible. Y en ese camino se incluyen iniciativas polémicas e independientes de la necesidad y de la urgencia.

Que seas paranoico no quiere decir que no te estén siguiendo, advierte Woody Allen. Podría parafrasearse ahora que el hecho de que el kirchnerismo haya inventado una historia tuerta no significa que la contra-versión de Milei sea completa sólo por endilgarles parcialidad a los otros y por hallar víctimas de la violencia guerrillera hasta ahora inhumanamente ignoradas.

Un país lleva consigo una carga de pasado que lo limita y que, cuando se intenta ignorar, suele vengarse; el Presidente, desde el punto de vista discursivo, reivindica una línea: Roca, Menem, Milei; mala noticia: esa línea es falsa

A veces la historia no es una dinámica de causas y efectos, sino un mero juego de azar. Prueba de esta segunda opción es que hoy mismo arrasa en la Argentina una serie sobre Guillermo Coppola – “El representante”– donde se reproduce –aunque de un modo sutilmente sarcástico– la “fiesta menemista” y donde no falta incluso a la cita un joven Mariano Cúneo Libarona, mientras en el puro presente un gobierno institucionaliza como “prócer” a Carlos Menem e intenta inducir en el imaginario colectivo un revival de aquellos diez años de estabilidad monetaria.

No había ninguna necesidad de levantar, a expensas de Victoria Villarruel, tamaña campaña de infundios como la que armaron -con la anuencia del presidente de la Nación, claro está- los trolls que trabajan desde antiguo al lado de Javier Milei. A tal extremo es esto verdad que, iniciada la ofensiva a tontas y a locas, sus responsables pronto cayeron en la cuenta de que -lejos de dar en el blanco- cuanto habían logrado era precisamente lo opuesto de lo planeado. Lanzado el boomerang, no sólo no le había partido la cabeza en dos a la vice sino que ahora se les echaba encima y no sabían de qué manera reaccionar.

“No deshonra a un hombre equivocarse. Lo que deshonra es persistir en el error”. 
- Benito Juárez

Es extraño que se haya establecido como feriado el día del golpe de Estado. Debe ser un caso único en el mundo. El uso faccioso que se le ha dado en los últimos veinte años torna necesario que alguna vez el Congreso lo modifique

Es seguro que Victoria Villarruel no imaginó que su calificativo de “pobre jamoncito” dirigido a quien hasta ese momento era presentado como “rey león” se convertiría rápidamente en trending topic en redes sociales y depararía infinidad de memes que serían celebrados especialmente desde la pochoclera platea kirchnerista. Su frase “Karina es brava, yo también (...) y en el medio está Javier, ¡pobre jamoncito!” resulta, sin embargo, anecdótica, frente a las diferencias que puso de manifiesto la vicepresidenta respecto de algunas decisiones del jefe del Estado.

La propuesta que va a elevar para jueces de la Corte Suprema pretende dejar a todos los bandos contentos con una sola jugada.

Maltratar sin distinción a los políticos está ocasionando muchas dificultades al gobierno libertario.

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