Opinión

La filosofía adelanta como intuición mucho de lo que luego se verifica empíricamente en el campo de la investigación científica.

La exitosa gira de Diana Mondino que empezó en Brasil siguió en Colombia y terminó en China, queda enterrada la visión ideológica de la política exterior que tanto daño nos hizo en el pasado

En política lo que importa es la capacidad de un gobierno para aprender de sus propios errores. Por lo pronto, importa que el Presidente acuse recibo de que hay límites que no es prudente desafiar.

“Debido a que prestamos demasiada atención a los defectos de los demás, morimos sin haber tenido tiempo de conocer los nuestros”, decía La Bruyère, que era un sabio propenso a la sátira; también aseguraba que la vida era una tragedia para los que sienten y una comedia para los que piensan. Luego de las primeras fases del duelo -la negación y la ira-, surgen las primeras briznas de una autocrítica en el progresismo argento, y también, por cierto, en el kirchnerismo encarnizado.

“La Universidad gratuita es la Universidad del privilegio”. 
- Andrés Cisneros

En la semana que pasó ocurrieron dos hechos significativos: el discurso del Presidente por cadena nacional y la marcha federal para reivindicar la educación universitaria pública. Sobre estos acontecimientos nos interesa destacar dos cuestiones. La primera es que la impronta y el contenido de lo que comunicó Milei en su alocución y el reclamo expresado en la manifestación popular multitudinaria, muestran el choque de dos lógicas contradictorias que en la historia argentina han sido muy difíciles, si no imposibles, de conciliar. La segunda cuestión es que ante la protesta social masiva la forma de responder del oficialismo ahora y del kirchnerismo en el pasado es similar, si se dejan de lado las diferencias narrativas.

El conflicto entre el presidente Javier Milei y la universidad pública no debiera sorprender a nadie, realmente, "estaba cantado". Forma parte de la lógica con la que siempre se manejó el líder libertario y sus convicciones más arraigadas.

No siempre es fácil determinar con precisión por dónde comenzar un análisis semanal, como el presente, en un país -el nuestro, se entiende- donde los hechos relevantes de la política se suceden sin solución de continuidad y obran el efecto de taparse entre sí. A veces acontecimientos de entidad menor -como el aumento de las dietas por parte de una mayoría de los senadores de la Nación- oculta otro, infinitamente más relevante -las consecuencias de la nacionalización de YPF, orquestado por Axel Kicillof, que puede costarle al país U$ 16.000 MM- sin que nos demos cuenta. En la Argentina hay de todo, como en botica. Se complementan -para citar a Homero Manzi- la Biblia y el calefón, a diario.

Se ha producido un maravilloso laboratorio en la política y la sociedad con el conflicto universitario. Nos habla sobre una situación que hasta ahora no había sucedido, que es el presidente reconociendo que se trataba de una “causa noble”. Más allá de que el oficialismo falló en calibrar la naturaleza distinta de este entrevero, también significa que “la gente votó esto” requiere ser muy cuidadoso con los matices.

La llamada marcha universitaria dejó varios elementos para sacar conclusiones.

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