Opinión

Aporía: el problema de los años 70 en el país parece responder a una lógica de este tipo; querer editar la memoria para edulcorar lo más siniestro del alma suele ser un ejercicio vano

Las Naciones que progresan han sabido superar sus diferencias, y todos los presidentes argentinos expresaron su tiempo y circunstancia histórica, con sus defectos y virtudes

Aquel gallardo gobernador fue capturado por civiles y ya estaba herido, desnudo y atado en la misma plaza de San Juan donde improvisaban un patíbulo, cuando permitieron perversamente que la turba lo golpeara con deleite, lo escupiera con odio y lo vejara de mil formas. Un amigo personal del hombre surgió entonces de la multitud que lo estaba linchando y, para abreviarle el sufrimiento y evitarle una muerte más afrentosa, lo atravesó con su espada. Fue así como finalmente expiró Francisco María Solano Ortiz de Rozas, capitán general de Andalucía, gobernador político y militar de Cádiz y mentor del joven capitán José de San Martín.

"Cuando el saqueo se convierte en el modo de vida de un grupo de hombres en una sociedad,        
éstos no tardarán en crear un sistema legal que lo autorice y un código moral que lo glorifique”.
 
- Frédéric Bastiat

El otoño avisa que el nuevo gobierno empieza a acumular historia. La novedad ya no está en los discursos del Presidente y su huella es la consecuencia de sus hechos.

Si Javier Milei necesitaba que alguien confirmara sus tesis acerca de "la casta", los señores senadores le dieron el gusto. No solo le dieron el gusto sino que, a juzgar por la puesta en escena, los caballeros se esmeraron en representar con lujos de detalles y al pie de la letra el rol que Milei les había asignado. No se puede ser tan cínico, o tan torpe, o tan tonto para hacer exactamente lo que no se debe hacer en las actuales circunstancias. Y además, no se puede hacer más daño a la credibilidad de una república democrática. ¿Exagero? Para nada.

De un lado la casa luce ordenada y todos los artefactos necesarios para que funcione parecen estar en el lugar que les corresponde. Del otro lo que prima es un desorden acusado. Allá reina la claridad mientras acá solo se recortan sombras. En una prevalece la coherencia, y una lógica precisa explica los movimientos de los funcionarios y sus decisiones. En la otra luce la confusión y la irracionalidad campea a sus anchas. No estamos describiendo el reino de la luz opuesto al de las tinieblas.

El Gobierno de a ratos parece querer transitar el camino del pragmatismo, pero a veces hace falso contacto.

A Jorge Lanata le asiste todo el derecho del mundo en querellar al presidente Javier Milei. Es más, si no lo hiciera daría lugar a que se sospeche o se suponga que el calificativo de "ensobrado" que le endilgó el presidente es verdadero. En un programa de televisión, Patricia Bullrich le solicitó a Lanata que levantará la querella, pedido que seguramente el periodista no cumplirá.

La historia confirma que los argentinos hemos propiciado durante años sucesivas transformaciones políticas y sociales “voluntaristas”, que nos impidieron aglutinarnos alrededor de algún proyecto totalizador, quedando presos de una suerte de utopía cultural en la que estamos sumergidos hasta el cuello.

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