Opinión
En el discurso de apertura de sesiones ordinarias de Congreso, abundaron torvas amenazas y la tesitura de prevención normativa severa fue apenas más leve que la de cuando Perón amonestaba anunciando que haría “tronar el escarmiento”.
Mientras millones de personas miran las noticias sobre guerras lejanas mezcladas con otras noticias periódicas sobre las confrontaciones acaloradas de toda política interna y sobre cholulismo, allá afuera muchos movimientos se orientan hacia conflictos de proporciones devastadoras. En la vida, las palabras y los hechos se van retroalimentando. Y el lenguaje bélico está tomando proporciones muy preocupantes. Hay muchas fuerzas desatadas para la guerra y muy pocas trabajando para una paz sustentable, que permita a nuestros hijos vivir en un mundo de convivencia y posibilidades de progresar, familiar y colectivamente.
El horario elegido por el presidente para pronunciar su discurso inaugural de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional tomó por sorpresa a muchos y levantó no pocas críticas. Más allá de romper una larga tradición que, por igual, la totalidad de sus antecesores había respetado, se le objetó que llevase el comienzo de un evento de tamaña importancia, tan tarde.
Muchos investigadores sostienen que el comienzo del universo tiene un “sentido”, y tiende hacia una meta que persigue la obtención de un estado de plenitud en todas sus etapas; lo cual supone preservar el pasado creando nuevas estructuras que configuran el dar “un paso hacia adelante”.
El Estado de la Nación - Por Carlos Mira
Escrito por Carlos Mira
En los matrimonios desavenidos las peleas son frecuentes. Muchas veces uno de los cónyuges tiene ineludiblemente razón: lo asiste el sentido común o, incluso, la verdad empírica de los hechos.
Dilemas del poder y la democracia - Por Ricardo Gil Lavedra y Emmanuel Ferrario
Ricardo Gil Lavedra y Emmanuel Ferrario
En 1985 los autores de esta nota estábamos en lugares bastante diferentes. Uno de nosotros era uno de los seis jueces del histórico Juicio a las Juntas, mientras que el otro era un bebé recién nacido en un pequeño pueblo del interior bonaerense. Así, uno de nosotros era protagonista de uno de los hechos fundacionales de nuestra democracia, y el otro formaba parte de la primera generación de argentinos que vivió toda su vida bajo gobiernos constitucionales. Los caminos profesionales y políticos nos unieron hace ya varios años y, desde entonces, solemos compartir debates, ideas y reflexiones sobre la actualidad política. Las ideas que siguen nos parecieron importantes de transmitir.
El Presidente apuesta a una capitulación de los gobernadores y se prepara para una nueva batalla con el sindicalismo
“No tengo miedo de un ejército de leones dirigidos por una oveja;
tengo miedo de un ejército de ovejas dirigidos por un león”.
- Alejandro Magno.
En un giro total de realpolitik Milei convocó a los gobernadores a un acuerdo. No es la primera vez que se modera justo antes de chocar.
No fue el discurso de un león feroz, pero tampoco el discurso de un gatito mimoso. No despertó miedo, pero tampoco fue complaciente. Atacó como si estuviera jugando pero atacó. No dejó a nadie sin tocar, incluso a quienes hasta el momento parecía ignorar. Nunca les ahorró palos a los radicales, pero esta vez el látigo golpeó a los que calificó como los jinetes del fracaso: Pablo Moyano, Máximo Kirchner, Sergio Massa y Alberto Fernández. La marimba de palos también alcanzó a Cristina, "responsable del peor gobierno de la historia".
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Un presidente hasta ahora intransigente se mostró dispuesto al diálogo. Descolocó a más de un político.
La Constitución de 1853 fue nuestro Pacto de la Moncloa - Por Roberto Cachanosky
Escrito por Roberto Cachanosky
Aun cuando algunos puntos de la convocatoria de Javier Milei a otras fuerzas políticas puedan compartirse, también hay varias inconsistencias entre el discurso del Presidente y su accionar
Cuando de un lado hay un aguerrido y arriesgado, a la corta o a la larga termina apareciendo enfrente otro de las mismas características. O se podría decir también que a cada Milei le llega su Nacho Torres. No necesariamente eso significa un beneficio para las partes, pero establecen un protagonismo coyuntural ocupando el centro de la escena.
Que el gobernador de Chubut y sus asesores no saben leer con detenimiento un contrato es cosa que, a la luz de cuanto ha pasado en estos días, parece fuera de duda. También que el presidente de la Nación confunde con harta frecuencia su cargo con la de un polemista desfogado.

