Opinión

El sainete nace en España en el siglo XVIII como una obra teatral en 1 acto, por lo general cómica y era usada como entremés entre 2 actos de otra obra teatral. Deriva de la palabra “saín”, grasa animal, a la que se le agrega el diminutivo “ete”. Durante el siglo XX aparece el sainete criollo.

“La ceguera biológica impide ver; la ceguera ideológica impide pensar”.  
- Octavio Paz

“No hay, no puede haber, buenas finanzas públicas     
donde no hay buena política”

-L.N. Alem (13/4/1890)

Al gobierno de Javier Milei lo acusan de pretender concentrar el poder, de gobernar por decreto, de eliminar el Congreso y de unas cuantas otras lindezas por el estilo. En algunos casos lo acusan por lo que hace y en otros por lo que no hace.

Hay economistas que pierden el tiempo tratando de determinar, con arreglo a distintas técnicas de análisis, cuál fue la inflación del mes de diciembre del pasado año o cuál será la anualizada de 2024. Es un vicio en el que no se encuentran solos. Antes y después del triunfo de Javier Milei en el ballotage, abundaron los politólogos y los comentaristas políticos que rivalizaron en pronósticos acerca de cuánto tiempo podría durar un gobierno libertario por efecto de su escasa musculatura legislativa.

El bien mal hecho no es bueno. Peor: inhibe la posibilidad de hacerlo mejor después. Quizá sea conveniente que el pragmatismo prevalezca al mesianismo, el sentido común político al dogmatismo tecnocrático.

Javier Milei construyó una singular narrativa en su exitoso camino a la Casa Rosada. Interpretó como ningún otro candidato el humor social predominante. En especial, el hastío frente a un aparato estatal tan gigantesco como ineficiente. Definió un enemigo poderoso, “la casta”, con privilegios inaceptables consecuencia de su capacidad para controlar los resortes de la política, responsable de todos los males del país. Más aún, se alineó con los arquitectos de la Argentina próspera y moderna de la generación del 80, de quienes quiere ser su heredero y exégeta, sobre todo de Juan B. Alberdi y Julio A. Roca.

Ha sido tan destructiva la crisis económica en Argentina, que sólo una pequeña minoría siente interés en los asuntos que motivan controversias furibundas en países más prósperos.

La incertidumbre parece ser el rasgo dominante de los argentinos en este pringoso verano de 2024. La incertidumbre con algún toque de miedo y algún resquicio de esperanza. No se trata de optimismo o pesimismo, esos antagonismos que en política no suelen decir nada importante.

El estado de libertad en el seno de la sociedad proviene siempre de una pluralidad de fuerzas que se resisten y equilibran al mismo tiempo, con el fin de promover el bien común. Esa es, en prieta síntesis, la esencia filosófica del liberalismo.

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