Opinión

Con base en el apoyo indisimulado de la mayoría de los gremios del transporte, la medida de fuerza que ha sido anunciada para el próximo jueves por la CGT tendrá un alto grado de acatamiento. Pero el hecho de que en ese día sea notoria la merma de la actividad en las principales ciudades no significa -al menos, no necesariamente- que el paro resulte un éxito político para los Gordos de la central obrera y sus aliados.

Nació en cuna de oro, pero se comprometió con los pobres, como había propuesto el Concilio Vaticano II. En su viaje personal de la elite conservadora a la revolución de izquierda, pagó con su vida las dificultades del peronismo para resolver sus peleas internas con Montoneros.

En su reciente exposición en el Instituto Milken, en Los Ángeles, Javier Milei desplegó con amplitud y claridad lo que podría definirse como su visión de la Argentina en el mundo y la misión que él atribuye en ese contexto a la revolución libertaria que personalmente encarna. El texto permite vislumbrar el ambicioso programa que Milei se ha impuesto y también comprender, confrontando la magnitud del objetivo con las estructuras organizadas sobre las que se asienta su presidencia, porqué se encomienda con tanta frecuencia a “las fuerzas del cielo”.

La herencia de 70 años de peronismo y 20 de kirchnerismo –cultores ambos de un detestable autoritarismo verticalista, al que algunos de sus fanáticos definen como “aquellos buenos tiempos” (¿)-, nos ha legado un escenario revulsivo, donde nadie debate los problemas con fundamentos racionales que respeten la diversidad de ideas y opiniones.

Más allá de la probable aprobación de la Ley Bases, para la administración de Javier Milei hay además otra contribución esencial: lo funcional que resulta para sus intereses la férrea oposición del peronismo anclado, pese a que no lo asume, en la gestión anterior.

El regreso a escena de Cristina Kirchner y por qué Milei la elige como rival. Las divisiones en el peronismo.

El gobierno obtuvo –se dice– una victoria consiguiendo la aprobación parcial de la ley Bases en Diputados. Me parece que más allá de los contenidos convalidados, vale la pena analizar el proceso político de esta reforma legal de gran alcance.

Las diatribas de Milei son ofensas; palabras como “basuras”, “ratas”, “idiotas”, “ensobrados”, algunas de las más habituales, abundan en su vocabulario hasta constituir algo así como la letanía de un relato dominante

Existe el mito de que el diplomático británico fue la contrafigura del economista austríaco. Pero ambos tenían muchas coincidencias y se profesaban una mutua admiración

Además de autopercibirse un personaje desmesurado de una ópera de Puccini, el Presidente también se sueña como un célebre “piloto de tormentas”: Carlos Pellegrini, que asumió en medio de un caos económico, llevó a cabo una serie de reformas dolorosas con alto costo social, soportó críticas altisonantes y al final “se abrochó el frac, se puso la galera y se fue caminando a su casa aguantando los insultos”, como le contó el actual jefe del Estado a su amigo Nicolás Márquez: “Yo quiero ser el Pellegrini del siglo XXI”. Márquez recuerda ese deseo presidencial en un flamante ensayo biográfico llamado Milei, la revolución que no vieron venir (Hojas del Sur) que firma junto con el periodista Marcelo Duclos y que se lanzará formalmente el miércoles en la Feria del Libro con un “presentador sorpresa”.

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