Opinión

Una de las primeras palabras que cualquier estudiante de Derecho escucha cuando entra a una facultad en la Argentina es la palabra “litis”. Parecería que uno no puede caminar por los pasillos de la facultad si no sabe lo que es la “litis”.

La primera ya pasó, fue el 13 de enero, en Taiwán; ganó el Partido Independentista, que está en el poder desde 2016. Esto explica el “nerviosismo” de la República Popular China, que gobierna China desde 1949 y reivindica la doctrina de “una sola China” incluyendo a Taiwán en su territorio. Pekín ha advertido que una declaración de independencia de la isla sería contestada con la inmediata invasión militar. Por su parte, EE.UU. tiene un tratado de defensa con Taiwán, por el cual un ataque chino a la isla es equivalente a uno en California, por lo tanto, sería la guerra total.

Tengo un amigo sensible que se ha aficionado a las películas apocalípticas para tolerar mejor, en contraposición, la montaña rusa de la realidad argentina. Este verano seguí su consejo y vi Dejar el mundo atrás después de haberme tropezado con un irónico afiche callejero que así la promovía: “En el final, ni los dólares te sirven”. 

“Si de algo soy rico es de perplejidades, no de certezas”. 
- Jorge Luis Borges

Milei, el admirador de Menem, hizo menemismo al revés. Entregó lo importante para proteger lo accesorio.

Despejar la economía del capitalismo de amigos debería ser una de las funciones primordiales del liberalismo derogatorio que hoy se presenta en las palabras, pero todavía no en los hechos.

Es posible que el dilema que se le presenta a Javier Milei gira entre los imperativos del realismo político que repele todo tipo de dogma y su fe ideológica de anarcocapitalista, o como mejor lo quiera llamar, que lo transforma en una suerte de predicador decidido a iniciarnos a los argentinos en las delicias de la buena nueva.

En lo que va de la semana hubo dos hechos excluyentes que merecen análisis. Por un lado, el paro y acto planeados por la CGT a menos de dos meses de iniciado el mandato presidencial de Javier Milei. Por otro, el punto al cual se ha llegado en la negociación desenvuelta entre el gobierno y parte del arco opositor respecto de la ley ómnibus.

Milei quiere “defender los valores de Occidente”; democracia, pluralismo, derechos humanos, libertades civiles, laicidad, respeto a las minorías: en Davos no los mencionó, solo la “libre empresa”. ¿No será una visión mezquina de la historia occidental?

La lástima produce sentimientos encontrados. Mientras algunos la consideran un valor, si no plausible, al menos “tierno” y empático, otros lo entienden poco menos que como un insulto: tenerle lástima a alguien es, para esta segunda acepción, algo casi degradante.

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