Opinión

Muchos políticos que irrumpen en el escenario social suelen vivir sus epifanías rodeados por el incienso de seguidores muy fanatizados que confirman su ascenso en la consideración popular, hasta que llega un instante en que, por motivos generalmente imputables a sus fallas conceptuales, dicha atmósfera devota se desvanece, dejándolos presos de su propia inconsistencia.

La Argentina “inauguró” un gasoducto (parece mentira que un conjunto de payasos sea exitoso en la tarea de hacerle creer a un número importante de argentinos que, por el hecho de darle unas vueltas a una manivela, el gas empezó a correr por un tubo que, 40 metros más hacia la derecha terminaba en la nada misma) que lleva el nombre del principal responsable de aplicar una política que dejó sin gas al país. Son las paradojas que se da el gusto de tener un país paradójico.

Ahora sí. Acaba de empezar el baile en serio. El país entró en modo electoral pleno, con cinco etapas bien diferenciadas.

La secretaria del Tesoro de los Estados Unidos visitó China para mantener encuentros de alto nivel con funcionarios del régimen de Beijing

Hay dos herramientas clásicas para explicar la vida de Javier Milei: la literatura fantástica y la psiquiatría. La segunda perjudicó mucho a la primera, que tuvo su apogeo y declinación en la primera parte del siglo XX; juntas se dan cita ahora en los primeros capítulos de “El loco” (Planeta), la asombrosa crónica periodística de Juan Luis González donde se cuentan algunas escenas que parecen surgidas de una película de John Carpenter.

De acuerdo al diccionario, un poliedro es un cuerpo geométrico limitado por varias caras planas. Viene del griego antiguo, “polys”, muchas y “hedros”, tiene varias acepciones entre ellas, caras.

“Una mentira da media vuelta al mundo mientras la verdad aún se está calzando”.
- Ken Follett

La “kirchnerización” del ministro de Economía es una alerta para los empresarios que ven con buenos ojos su postulación.

Bastó que se diera de baja la candidatura improvisada de Wado de Pedro y que Cristina Kirchner diera -menos por convicción que por necesidad- el visto bueno a Sergio Massa -a La Cámpora y al actual ministro de Economía no los une el amor sino el espanto- paraque muchos analistas se preguntaran si el oficialismo, con un postulante más potable que el representante de la ‘generación diezmada’, no está ahora en condiciones de ganar las elecciones presidenciales que se substanciarán, por etapas, en agosto, octubre y en noviembre, si acaso hubiese una segunda vuelta.

El kirchnerismo se negó a derogar la ley de alquileres. La norma que hundió la oferta de propiedades y está condenando a centenas de miles de argentinos a pagar precios exorbitantes por sus departamentos, a otros tantos a no encontrar donde vivir (o lo que es peor, enfrentar el desesperante momento de un vencimiento de contrato sin poder renovarlo y no encontrar otra propiedad dónde mudarse) y a los propietarios a deshacerse de sus propiedades porque no pueden alquilarlas y les resulta demasiado oneroso mantenerlas, seguirá vigente simplemente porque un conjunto de dogmáticos, estatistas, arruinadores seriales de la vida de millones se les ocurrió que el credo socialista está por encima de la realidad cotidiana de personas que no encuentran dónde vivir.

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