Opinión

Los resultados de las elecciones provinciales que se jugaron ayer en cinco provincias (San Luis, Mendoza, Corrientes, Tucumán y Córdoba) mostraron dos tendencias muy marcadas: el franco declive del kirchnerismo en todo el país y la incapacidad de LLA para lograr reproducir a nivel del interior lo que Javier Milei genera a nivel nacional. 

Un viejo refrán advierte que a veces la historia pega un giro inesperado en la dirección correcta. La frase parece irónica, puesto que lleva implícita la idea de que la mayoría de los giros inesperados suelen conducir al error o al desastre. Cada quien sacará sus propias conclusiones acera de si se trató de una suerte o de una maldición lo que aconteció aquella lejana noche febril, en una pizzería legendaria llamada “Casona de Roque”, donde un presidente recién elegido le reveló a un periodista famoso que para salvar al país traicionaría a su electorado. Los historiadores modernos persisten en ignorar esa crucial cita de medianoche, el martes posterior a las elecciones presidenciales de 1989.

Argentina es un país con una inflación delirante, con pobreza creciente, más del 40%, con niños desnutridos. Un país con sus valores y principios, rotos. A eso se le suma la posibilidad de romper sus coaliciones.

“El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición”. 
- Proverbio español

La historia del dictador rumano describe el síndrome de hubris; aunque con una trayectoria diferente, los santacruceños fueron presa de la misma pulsión

Las inconsistentes repeticiones de falacias que se siguen reproduciendo ocho décadas después de ese acontecimiento histórico, me motivan a presentar estas ideas, con la modesta pretensión de echar algo de luz sobre un pasado cuyas consecuencias no terminan de extinguirse

Si Gerardo Morales y Horacio Rodríguez Larreta hubiesen urdido un plan -válido en términos teóricos aunque contraproducente en términos electorales- para que escalase la tensión entre los dos principales contendientes en la interna de Juntos por el Cambio, ciertamente no habrían podido ponerlo en marcha en mejor momento que este. El timing ha sido perfecto y el motivo de la disputa ha resultado de peso, en atención al hecho de que cuanto se debate no es un detalle insignificante o una cuestión menor.

La evidencia empírica sugiere que, en líneas generales, la “novedad” suele ser mucho menos original de lo que sus protagonistas estarían dispuestos a admiti

Grandes son los desafíos a encarar para revertir la degradación a la que nos llevó una dirigencia manejada por un liderazgo ineficiente, anacrónico y corrupto.

Decíamos aquí dos meses atrás: “El cuadro actual de fuerzas políticas y coaliciones que todavía está a la vista debería ser considerado una imagen transitoria, apenas una instantánea en medio de la deconstrucción y recomposición de un sistema político que está fatalmente pinchado”. Las pulsiones del cambio ya están a la vista. “Van a ser unas elecciones atípicas, de tercios”, había confirmado Cristina Kirchner en una aparición televisiva, ante la evidencia de la vertiginosa descomposición del sistema político basado en la llamada grieta, que la ha tenido a ella como protagonista. 

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