Opinión

“Milagrosamente” (dijo CFK) paró la lluvia para que Cristina Fernández, pudiera empezar a hablar. Milagrosamente, ella tuvo la gentileza de dar comienzo a su acto media hora antes de lo previsto, para que la gente no se mojara tanto.

“El castigo del mentiroso no consiste en lo más mínimo en   
que nadie le crea sino en que él no puede creerle a nadie”.

-George Bernard Shaw

Las recientes elecciones en La Rioja, Misiones, Jujuy, Salta, La Pampa, Tierra del Fuego, Rio negro y Neuquén han dado lugar a un comentario que se repite invariablemente: en esos ocho distritos pequeños ganan, en efecto, los oficialismos. He destacado este hecho durante estos cuarenta años de democracia; de tanto repetirse, va marcando una tendencia que afecta al principio republicano de la alternancia entre gobierno y oposición.

En el país preconstitucional el empresario es capitalista de Estado y el sindicalista es empresario. O sea que en vez de un sistema de mercado, lo que se construye es un capitalismo corporativo no competitivo y subsidiado por un Estado gigantesco en lo cuantitativo. pero por demás ineficiente en lo cualitativo. En las provincias feudales ni siquiera hay capitalismo de Estado sino patrones de estancia privados que en alianza con los caudillos políticos concentran la economía en sus solas manos, impidiendo todo tipo de libre competencia.

Todo el espacio político argentino, y por supuesto los mercados, se hallan pendientes de la negociación que desde hace un mes —cuando menos— han entablado el staff del Fondo Monetario Internacional y el gobierno kirchnerista. 

Cuando Juan Grabois asegura: “El dinero es el estiércol del demonio”, no solo hace un aporte fundamental a la ristra de declaraciones políticas absurdas, terreno en el que Alberto Fernández busca con empeño destacarse. También, como potencial y pretendido representante de pobres y marginales (las peores víctimas de la deriva de políticas económicas autodestructivas implementadas por la fuerza política a la que ambos pertenecen), proyecta un horizonte similar o peor que el desastre actual.

“La lista de invitados la hago yo”; dijo la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner mientras en su entorno diseñan y piensan en cómo hacer para nutrir la convocatoria del acto de este 25 de mayo, para conmemorar los 20 años de la asunción de Néstor Kirchner, donde la jefa será la única oradora. En el Instituto Patria convocan a todas las estructuras partidarias, gremios organizaciones sociales, fundaciones, organismos de DDHH, es hora de hacer valer la inversión que hacen en ellos con dinero público.

La militancia kirchnerista se congregó este jueves para conmemorar el 25 de mayo de 2003. En rigor, asistió a un discurso de Cristina Kirchner en el que celebró una derrota

Una de las noticias de la semana fue el “renunciamiento” de Cristina Kirchner a ser candidata a presidente. Los medios le dieron una relevancia excepcional, pero cuesta entender el motivo, ya que desde diciembre pasado lo había dicho en por lo menos dos oportunidades más. Y no le debería asombrar a nadie, ya que de acuerdo a todas las encuestas su imagen negativa es tan alta que perdería ampliamente en cualquier escenario.

A un mes de la fecha límite para la presentación de listas de precandidatos que competirán en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, la turbulencia interna de las principales fuerzas políticas se vuelve frenética. Hasta la pequeña fracción opositora en la que milita Ricardo López Murphy (un dirigente que se distingue por su imperturbable discreción) experimentó un sacudimiento que desalojó al economista de su rol de candidato a jefe de gobierno porteño y consiguió impacientarlo hasta el punto de calificar como “oportunistas y arribistas” a los autores de la maniobra, particularmente al hasta ese momento su compañero de ruta, Roberto “Pampito” García Moritán, empeñado en conseguir la candidatura arrebatada a López.

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