Opinión

 

El debate público no se conjuga en futuro y parece centrado en los prejuicios con los que salen del país

 

 

El escenario político recibe hoy, más que nunca, la influencia perniciosa del hedonismo que caracterizó siempre a Cristina Fernández. 

 

En las inmediaciones de Aviñón, durante el siglo XIII, un hombre ejecuta por la espalda al señor feudal, y al ser detenido declara el motivo del crimen: el conde en cuestión se acostaba con su mujer. A punto de ser decapitado, su esposa ingresa en la celda y le pregunta por qué mintió y por qué la llena de vergüenza. El condenado explica que fue una estrategia basada en su propia debilidad: “Si hubiera confesado que lo maté porque era un tirano, primero me torturarían”.

 

 

"Es hora de aullar porque, si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan y no hacemos nada por contrarrestarlos, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos".  
- José Saramago

 

 

Los intentos de Perón por acercarse a los Estados Unidos suelen asociarse con su segundo mandato constitucional y con la llegada del general Dwight D. Eisenhower a la Presidencia. Sin embargo, existen numerosas pruebas históricas que reflejan que Perón promovió acciones cercanas a los norteamericanos aún desde antes de su elección como presidente.

 

 

¿De veras el Gobierno tardó tanto en contratar Pfizer y otras vacunas porque son producidas en Estados Unidos? ¿Por las diabólicas multinacionales farmacéuticas? ¿Porque son “occidentales” y “capitalistas”? Pasó meses agarrándose de los clavos y poniendo excusas, pero cuanto más tiempo pasa, más evidente parece: ha comprado o descartado vacunas con base en criterios ideológicos. Como aquellos que no beben Coca-Cola ni escuchan rock porque son “imperiales”; no lo son ni más ni menos que el cine o el motor eléctrico, la teoría de la evolución o la de la relatividad, casi todo lo que usamos y consumimos cada día.

 

 

Conflicto con el campo: el Gobierno ataca al sector más eficiente, competitivo, globalizado y dinámico del tejido económico nacional

 

 

Cuando no hay opciones que puedan seguir emparchando la realidad, la única opción que queda es simplemente la radicalización de las acciones de gobierno y el enfurecimiento contra los enemigos

 

 

Se equivocaría de medio a medio quien creyese que los incondicionales del kirchnerismo habrán de decidir el resultado de las próximas elecciones. No menor sería el error de aquel que considerase que los enragés de Juntos por el Cambio serán la carta decisiva que tendrá esa agrupación para ganar en el próximo mes de noviembre.

 

 

Y finalmente Mauricio Macri aprendió que la política no es siempre pérdida de tiempo y pérdida de plata, como siempre pensó, echándole la culpa de todos los males argentinos (como se suele hacer desde los medios, desde los countries y en los bares donde se juntan los padres de clase media alta a charlar después de llevar a los chicos a la escuela).

 

Top