Opinión

 

El affaire de la carta de la asesora presidencial al Fondo Ruso desnuda la realidad de un gobierno que antepuso la ideología al interés nacional. En contrapartida, debió procurar todas las vacunas que fueran posibles sin importar la procedencia de las mismas

 

 

El ministro de salud de la provincia de Buenos Aires, el comunista Daniel Gollán, afirmó que iban a lanzar un nuevo plan “Qunita”.

 

 

Estamos en una nueva etapa donde la innovación en el discurso intenta persuadir nuevamente la mente de los argentinos. Las nuevas ideas en acciones políticas y comunicacionales solo intentarán una vez más disimular la negligencia, la idiotez, el prebendarismo y la corrupción

 

 

¿Qué le importa más a la ciudadanía a la hora de votar? ¿El comportamiento antes y durante la campaña electoral de quienes, al menos en teoría, habrán de representarla en las dos cámaras del Congreso Nacional; la situación económica, tal cual se refleja en el bolsillo de cada uno de los ciudadanos que quedarán habilitados para concurrir a los comicios en los próximos meses de septiembre y de noviembre; o -en su defecto- la impronta ideológica que llevan a cuestas?

 

 

Con el oficialismo sin definir cabeza de lista en el distrito más grande del país, la primera fase de la danza electoral ya está en marcha. ¿Habrá sorpresa para el sábado a la noche cuando expire el plazo de inscripción? Puede ser. En política, cuando algo suena demasiado en los medios de comunicación, no siempre se concreta. De todos modos, cabe aclarar que la sorpresa puede ser política, pero no de opinión pública, con lo cual el juego pasa por otro lado.

 

 

“Por favor, un médico allí”, decía Raúl Alfonsín en los actos por la campaña presidencial de 1983, contrastando esa empatía con el cajón funerario de Herminio Iglesias. Nadie podía imaginar entonces que aquella misma frase, pronunciada treinta y ocho años más tarde en otra campaña política muy diferente, trastocaría por completo su sentido, pero mantendría la misma urgencia. La urgencia que imprimió la pandemia sobre la política.

 

 

En plena campaña preelectoral, en donde se están decidiendo las listas de candidatos a ocupar cargos que diseñarán por nosotros el destino que tendrá la Argentina, uno percibe, quizás más que nunca, cómo la corporación política ha plasmado un esquema para imponerse sobre la sociedad común, para que solo ellos sean los beneficiarios de privilegios intolerables y para que el ciudadano común se convierta en una especie de robot, metedor de papeletas llenas de nombre s que no conoce en una caja, para que esos nombres se repartan toda la riqueza y accedan a las fuentes del robo.

 

 

La semana abrió con aumento de la cotización del dólar libre, el riesgo país sobrepasó los 1.600 puntos básicos y el BCRA tiene que hacer malabares para pagar importaciones y la deuda externa

 

 

No todas las importaciones están en crisis y restringidas por la gestión kirchnerista. La política sanitaria oficialista privilegia ahora la importación de medidas sanitarias, aunque sean equivocadas para el “mercado de salud” interno.

 

 

Cristina Kirchner se ha propuesto dos grandes misiones en esta etapa de su existencia política: convencer al mundo de su inocencia y convencer a la historia de su eternidad.

 

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