Opinión

 

Si bien el último dato de pobreza debería causar escozor, en Argentina el nivel de deterioro general y crónico hace que estos datos decadentes, por desgracia, ya no le sorprendan a absolutamente nadie

 

 

El kirchnerismo está constituido por fanáticos que suelen utilizar las palabras como si fuesen precipitaciones pluviales, dando pábulo a las suposiciones de Adolfo Bioy Casares, cuando decía: “detrás de cada una de estas manifestaciones de afectación, ligeramente sorpresivas y ridículas, ha de haber un señor vanidoso, que se desvive porque lo admiren”.

 

 

El espejo histórico de 2001, a la luz de la incertidumbre política que atraviesa al 2021

 

 

El corazón peronista acompañaba CFK por sus votos. Si esa capacidad se pone en duda, el viejo y tradicional peronismo irrumpe.

 

 

Respuesta: ensamblar una amplia libertad de mercado con una mirada de respeto a la identidad del otro, que debe reforzarse cuando el prójimo está en problemas 

 

 

“Darse cuenta” es un cuento de Jorge Bucay que habla de una persona que todos los días tropieza con el mismo pozo, hasta que finalmente decide caminar por la vereda de enfrente y solucionar su problema. Este breve relato lleva a pensar que a veces es necesario chocarse en reiteradas oportunidades con el mismo obstáculo para poder transformar, superar, eliminar o aceptar algo.

 

 

Suponer que lo sucedido en las PASO carece de significado político o se reduce a un rapto de mal humor, es un error.

 

 

En las recientes PASO perdió una fórmula de gobierno. No sufrió en soledad el Presidente este revés ni tampoco la Vicepresidenta es la única responsable de ese descalabro. La responsabilidad es compartida porque se ha puesto en entredicho una malograda experiencia de gobierno, por al menos tres razones.

 

 

El episodio confuso, y cuya falsedad se probaría más tarde, tendría consecuencias decisivas para contribuir al malestar entre el presidente argentino y las Fuerzas Armadas

 

 

“Esto no parece un gobierno peronista”. La frase está datada a mediados del año 2020 y se le atribuye a cierta arquitecta egipcia, aunque no hay certeza de que ella efectivamente la haya pronunciado en su pirámide del Instituto Patria. Es, sin embargo, una frase verosímil, susurrada por ciertos adláteres en los oídos de algunos cronistas del poder.

 

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