Opinión

 

Baudelaire tomaba opio para curarse, sin saber que el opio era precisamente aquello que lo enfermaba. Para mitigar sus malestares, las sociedades del siglo XXI acuden a las drogas más autodestructivas.

 

 

Las cuarentenas existen desde hace miles de años. Viene del latín, “quadraginta”, 4 veces 10. Se usó puntualmente en Venecia con la peste negra (bubónica) en 1348. Duró 40 días, no más. Hoy se sabe que la mayoría de las enfermedades se incuba en un tiempo menor.

 

 

“Los populismos del tercer mundo, una caricatura de los totalitarismos, fueron semitotalitarios escondidos en un marco democrático. El parlamento siguió funcionando, pero subordinado al poder ejecutivo, y la prensa fue sometida a todo tipo de presiones”.
- Juan José Sebreli

 

 

La posición del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta desde que surgió el coronavirus en la Argentina es bastante particular.

 

 

En las últimas semanas el gobierno que preside Alberto Fernández atraviesa un momento delicado: se combinan un agravamiento de la epidemia de Covid 19 en el ámbito metropolitano, la agudización de las tensiones con los bonistas en el capítulo decisivo de la negociación por la deuda y las derivaciones de un paso en falso propio (la iniciativa de intervención y expropiación de la empresa Vicentin, precipitada en el anuncio, turbulenta en su desarrollo y postergada en su concreción final).

 

 

El primer gran conflicto armado de la Guerra Fría se desató el 25 de junio de 1950, cuando Corea de Norte cruzó el Paralelo 38 e invadió Corea del Sur. La contienda enfrentó a tres gigantes: los Estados Unidos, la Unión Soviética y China Popular. Las motivaciones del gobierno argentino

 

 

Fabián Lorenzini parecía hasta el viernes de la semana pasada una suerte de convidado de piedra.

 

 

Para Hugo Chávez la palabra expropiar podía ser un verbo, un adjetivo e incluso un sustantivo. "Exprópiese" en los labios del jefe de la revolución bolivariana se parecía mucho a un canto de combate.

 

 

Como buen populista, el cuarto gobierno kirchnerista, ahora con Alberto Fernández como presidente, tiene que construir un enemigo feo, malo y sucio, frente al que todas sus acciones adquieren legitimidad. La división es clara: se está del lado del bien, es decir con el gobierno, o del lado del mal.

 

 

En medio de una pandemia que asuela al mundo y que condujo a un aislamiento obligatorio que lleva meses y ha sumido a millones de argentinos en la miseria o al borde de ella, el Presidente toma una decisión que profundiza la "grieta".

 

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