Política

El Gobierno anda siempre necesitado de medidas -aunque más que medidas casi golpes de efecto- para afrontar una realidad que a la vez tiene que ir acompañada de garantías que supongan algo más que un trazo del relato kirchnerista.

Hay varias maneras de analizar la crisis de la economía, pero solo sirve una para explicar por qué el Gobierno aparece siempre tocando el botón equivocado. Es la falta de confianza política de los mercados y de la sociedad en los dirigentes políticos de la administración y en los que conducen la economía.

Contra una desmesurada opinión desfavorable, generada por información errónea, esta semana se podría conocer la aceptación del gobierno de Israel a la candidatura de Cristina Caamaño como embajadora en ese país.

Si bien el aumento de la conflictividad se da en todo el país, el epicentro es la Ciudad de Buenos Aires. ¿Cuánto se puede seguir tensando la cuerda sin que se generen episodios más complejos en materia social? 

Las recientes turbulencias financieras abrieron paso a nuevas incógnitas y especulaciones, lo mismo que las opacidades, contradicciones y omisiones en las que incurrieron las más altas autoridades argentinas ante el affaire del avión venezolano-iraní 

Scioli asumió con la expectativa de convertirse en el heredero presidencial del oficialismo, pero ya se entierra en el barro gubernamental y Rossi declaró sin inteligencia sobre el aterrizaje de un avión marginal. 

Marco Lavagna le daría al kirchnerismo una noticia peor que el índice de precios al consumidor en mayo. El censo poblacional del Indec demostraría que La Matanza no tiene 2,4 millones de habitantes como volvió a repetir en marzo su intendente, Fernando Espinoza, al habilitar las sesiones ordinarias en el Concejo Deliberante.

Desde hace una semana determinados círculos políticos y periodísticos vienen desplegando un relato de misterio alrededor de un avión de carga venezolano -originalmente propiedad de una compañía iraní- que, después de que Uruguay rechazó su pedido de aterrizaje en Montevideo, fue admitido en Ezeiza, de donde había partido.

Si bien hasta hace menos de un mes emergía como el “cuco” de la dirigencia tradicional, varios errores no forzados provocaron una súbita caída del líder libertario en las encuestas 

La aeronave se quedó en Ezeiza porque no tiene combustible; Solo por eso, si hubiera contado con el combustible necesario, ya no estaría aquí, donde aterrizó todas las veces que quiso 

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