Política

Wado De Pedro respondió a las invitaciones de Katopodis, Cafiero y Zabaleta para recrear un ámbito de "diálogo con todos los sectores" y ampliar el Frente de Todos para 2023. ¿Cómo será el acuerdo que negocian ambos sectores? 

Alberto Fernández cerrará, como orador, un acto organizado para respaldarlo. El apoyo le llega desde el movimiento obrero, específicamente desde el gremio de la construcción que conduce Gerardo Martínez, una organización que recuperó asociados en los dos últimos años (porque la actividad se reanimó significativamente) y hoy se apoya sobre el segundo padrón de afiliados del movimiento sindical.

Hay algo seguro sobre Mauricio Macri: es el principal adversario elegido por el Gobierno, que sigue con entusiasmo el caso del Correo Argentino 

Es una verdadera novedad histórica lo que está pasando a nivel político institucional. Hay un presidente débil y un desencanto social mayúsculo, pero sin que se escuche –afortunadamente- al golpismo rugir, no al menos de la manera tradicional, esto es, que hubiera interesados en tomar precipitadamente el poder -detestable atajo- para hacer algo distinto de lo que está haciendo el presidente Alberto Fernández (que no es mucho). ¿Falta absoluta de ideas alternativas acerca de qué hacer con el país? ¿Madurez cívica? 

El Presidente y la Vice aparentaron la cohabitación pacífica hasta reconocer que sus perspectivas personales ya eran incompatibles frente a la agenda económica que acorrala al Gobierno

La pretensión de cambiar los principios de la arquitectura mundial mientras no se logran arreglar las goteras que vienen arruinando la casa propia no se negocia 

Macri y CFK ganan protagonismo, porque el conflicto es entre modelos antagónicos y ellos son los que mejor los representan. Comparten también el mismo obstáculo: la alta imagen negativa 

Tratando de explicar en Europa la realidad argentina, el presidente Alberto Fernández cometió una serie de errores memorables. 

La arrogancia, la mitomanía y una dosis no menor de maldad de Cristina Kirchner han llevado al país a la crisis institucional más profunda desde 1983 

Justo tocó el punto G de la ira femenina. A Cristina, claro. Una provocación de Alberto con declaraciones que, para ella, fueron ofensivas. Quedó estupefacta, evitó responder con la excusa de que ocupaba la Presidencia y no correspondía complicar a la institución en el vaudeville oficialista.

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