Política

Mejor decir que tiene astucia a llamarla astuta, como se ufanaría la recordada Mafalda. Broma menor a quien se responsabiliza de la treta que le permitió dividir como una ameba al bloque oficialista en el Senado para obtener un delegado propio en el Consejo de la Magistratura.

La vicepresidenta insiste en cuestiones que, ante un cálculo objetivo que cualquiera puede hacer, están destinadas al fracaso. 

Tanto ruido y esfuerzo no atiende (ya hasta empeora) los problemas que padecen la mayoría de los argentinos 

Además de propiciar una interna en su partido, ahora se dispone a presidir una de las fracciones postulantes a encabezar la formula opositora en el 2023. 

La urgencia por bloquear el funcionamiento del Consejo de la Magistratura obligó a Cristina Fernández de Kirchner a sabotear el intento de colocar a Mauricio Macri en el centro de la escena política que Axel Kicillof había insinuado un día antes. “Macri los cagó” dijo en un Congreso organizado por la UOM en Mar del Plata.

Cerca de la vice acusan al Presidente por no haberse involucrado de lleno en la disputa. El entorno del mandatario lo justifica.

Cristina Fernández está enojada. Es la madre de la criatura, pero su consorte político que empezó jugando a ser presidente, ahora cree que puede serlo y en todo esto media el hijo putativo de CFK, Sergio Massa un cómodo alfil que puede estar con un pie en cada lado, pero nunca totalmente afuera que lo excluya del poder. 

La disputa se concentra ahora en el Congreso. El oficialismo frena las designaciones reclamadas por la oposición. El ministro y el vice de Justicia cargaron otra vez sobre la Corte. Hay operaciones en las dos cámaras. Y todo puede derivar en un nuevo capítulo de judicialización 

La vicepresidenta pateó el tablero y busca usar el fallo de la Corte y los argumentos de la oposición en su favor. Qué cambia en la pelea por el Consejo 

Un enrevesado debate legal desató una pelea entre el kirchnerismo y la Corte que le suma otro problema a la gestión de Alberto Fernández 

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