Política

Alepo-Ucrania-Argentina. Semeja el letrero de una terminal de tren esta curiosa continuidad militar y política. Si Putin en Siria y ahora en Ucrania rodea las ciudades, bombardea y obliga a la fuga masiva de sus habitantes como objetivo superior, más de uno tuvo la ocurrencia de comparar ese cerco castrense al exultante cristinismo que hoy acecha al gobierno de Alberto Fernández desde el terreno político. 

No hay que confundirse: la capacidad para reunir una inmensa cantidad de gente no guarda ninguna relación con el poder institucional y electoral. Movilizó a todo su aparato y una gran cantidad de recursos, de dudosa procedencia. 

Lo que nadie augura es que se alcance por ánimo de concordia, sino por espíritu de supervivencia 

"Tierra o nicho" para Alberto y Guzmán, el deseo cristinista que abre la pregunta: ¿Llegó el momento "Isabelita" de Alberto Fernández? 

"Otra vez me equivoqué", confesó desolada Cristina sobre la elección de Alberto. La interna nunca zanjada, revisitada, transfigurada, que domina al peronismo. 

Los kirchneristas que están más cerca del poder apuestan a que el simulacro se parezca más a un acompañamiento triste de la agonía del albertismo poniendo cara de distraídos. Casi como si a la criatura del Frente de Todos no la hubiera diseñado CFK. 

Cristina Kirchner ya no ve sentido en buscar una tregua con Alberto Fernández, cuya fragilidad política aumenta al ritmo de las carencias económicas 

El Frente de Todos atraviesa una inocultable crisis interna. Las diferencias entre los heterogéneos sectores que conforman la coalición siempre existieron, pero en el pasado el Gobierno al menos hacía esfuerzos por disimularlas.

Los analistas políticos dicen que algo importante está por pasar. Es cierto que en la política argentina las novedades hacen fila para entrar a escena, nunca se agotan. Los hechos más o menos sensacionales, sean epidérmicos o profundos, se suceden en forma continua, fenómeno que no es ajeno al vértigo que impone el influyente mundo de los medios. 

La disputa en el poder complica seriamente la gestión. Y hasta esteriliza el efecto de haber evitado el default. Alberto Fernández habló con la jefa del FMI para ratificar el compromiso del acuerdo. Y la ex presidente mantiene el silencio sobre el tema, pero no ahorra mensajes 

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