Política

Ya está en marcha la disputa, en un lado y en el otro, por las candidaturas de las elecciones del año próximo. Horacio Rodríguez Larreta desafía a Mauricio Macri, y Alberto Fernández a Cristina Kirchner. 

El debate viene escalando. Sí, es una frase absurda. Escala un conflicto, no un debate. Pero nos explicaron que entre los dos bandos gubernamentales no hay pelea alguna: están debatiendo. Para más datos, ideas. 

El Gobierno está paralizado, la oposición también, Cristina Kirchner, no. Tiene plan, estrategia, objetivo y nuevo enemigo. Esto último es indispensable para su concepción partisana de la política. Ni ella, ni Néstor Kirchner podían construir poder sin confrontar. Néstor conocía el oficio y elegía adversarios débiles. Por ejemplo, los militares octogenarios del Proceso. Su sucesora se equivocó y eligió a los combativos chacareros aportantes de dólares. El error le costó su primera derrota. Pero aprendió y ahora eligió uno impotente. 

Los propios hombres y mujeres del Presidente admiten que la tensión y la indefinición de las luchas internas son insostenibles en el mediano plazo 

Cristina está sembrando un campo minado en el núcleo restante de la legitimidad presidencial. 

Cristina Kirchner va delineando una estrategia que apunta a consolidar su capital político de cara a su futuro. El viaje a Europa de Alberto Fernández. 

Mientras la palabra “traición” sobrevuela los auditorios cristicamporistas, en el Gobierno se cree que Cristina Kirchner busca tomar distancia de la gestión sin romper la coalición 

Aunque vive reprochándose la designación de Alberto como máximo error, Cristina insiste en elegir nombres para su elenco soñado. Una debilidad esa repetición de pifias políticas que, aparte del Presidente, incluye fracasos varios (Zannini acompañando a Scioli, Cobos a su propia vera, Boudou en la Casa de la Moneda, Guzmán como alumno de su endiosado Stiglitz).

El cristicamporismo busca que el Presidente entregue el control de la economía para llegar en pie a 2023 con su Plan Aguantar; mientras, Fernández cree en su recuperación 

Cambiante en el ánimo, mantiene la doctrina Scioli de la "nada". Al menos, en relación con la temperamental Cristina. Ni una respuesta. Aunque alienta la actividad de un especialista en terapia de parejas, Sergio Massa. 

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