Política

El entorno del Presidente considera que llegará al día de las elecciones con al menos la mitad de la población nacional vacunada.

La campaña proselitista tiene un eje central: la aceleración de una vacunación masiva; el Gobierno celebra que habrá más vacunas, pero menosprecia los problemas logísticos; se entiende ahora el valor de haber postergado las elecciones

Un cóctel explosivo de impericia, negligencia y procrastinación, por un lado, y ambición desmedida, malicia y falta de transparencia, por el otro, en la base de una deficiente administración

La escasa popularidad del Presidente instala el 2023 en el oficialismo.

El Senado de la Nación confirmó que las elecciones legislativas se postergarán un mes. Idea surgida del propio oficialismo que hasta pensó en la posibilidad de saltear las primarias, pero encontró allí el límite de una oposición que modera su dureza según las circunstancias (e intereses, como el caso de la cláusula "negligencia" para la compra de vacunas). De igual forma, el tiempo electoral ya se hace presente en todos los sectores políticos quienes sostienen una máxima discutible, en función de la evidencia empírica: "sin 2021 no hay posibilidades en 2023".

El voto contra Israel en el foro internacional más importante sobre los derechos humanos fue una nueva sorpresa de Alberto Fernández

El hecho de que la familia Kirchner y Alberto Fernández tengan apreciaciones divergentes sobre cómo tratar a Patricia Bullrich no sólo confirma la incompleta coordinación que existe entre los socios de la coalición gobernante. Lejos de ser un asunto protocolar habla de un endeble marco democrático.

El fracasado intento de que la Copa América se juegue en Argentina refleja el desorden en que se desarrolla la gestión de Alberto Fernández y los tironeos dentro del oficialismo a poco más de 90 días de las PASO. También es testimonio de la constante improvisación del presidente y de los límites que Cristina Kirchner le impone en la toma de decisiones.

El armado electoral de Juntos por el Cambio en Buenos Aires luce incierto. Mientras Diego Santilli no termina de confirmar su desembarco bonaerense y especula con armar una lista con Carrió, Manes, Pichetto, Ocaña y De la Torre, los intendentes del PRO siguen rebeldes y Jorge Macri quiere competir.

El efecto burbuja del kirchnerismo parece acentuarse en este atípico año electoral y genera un resultado preocupante: la fabricación de más incertidumbre

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