Política

Daniel Rafecas, su candidato, se aleja de la Procuración, empujado por el ultrakirchnerismo. Un Presidente débil que puede serlo aún más.

El uso político que un sector del Gobierno le otorga al mapa global en función de sus intereses domésticos

El 4,1% de inflación de abril le pone más combustible a la tensión política interna del Frente de Todos. El kirchnerismo considera que, si bien pudieron frenar el ajuste de Alberto y Guzmán, no saben si aún hay tiempo para revertir la pérdida de poder adquisitivo de su electorado.

El Presidente tiene fuertes problemas con el oficialismo, que limita las gestiones que hizo en la gira por Europa. El apoyo del Papa en la renegociación de la deuda.

La gira de una semana del presidente Alberto Fernández por Europa deja en una primera mirada resultados que en el oficialismo consideran como “muy positivos”, en función de los objetivos centrales que se fueron a buscar y que son básicamente dos: conseguir mayores plazos para pagar la deuda con el Fondo Monetario Internacional y forzar la posibilidad de un acuerdo más largo, y por el otro refinanciar hasta al menos finales de año el pago que la Argentina debe hacerle en los primeros días de junio al Club de París.

Va y viene. Otro cambio de planes para el Presidente. Tendrá que haber acuerdo con el Fondo Monetario antes de las elecciones (cuanto antes, más bien) si quiere que el Club de París no declare al país en default. Alberto Fernández se acomodó a esa realidad, dialécticamente al menos, aunque nadie sabe qué sucederá con Cristina Kirchner en la Argentina.

Nadie sabe lo que dura la palabra del Presidente, ni si Cristina le permitirá cumplir lo que promete. Casi un golpe “blando” si uno se remite al siglo pasado, a las caracterizaciones de la época con las que suele enajenarse el kirchnerismo.

Es el jefe del estudio jurídico más grande del país: a él reportan más de 7000 abogados. En su cartera tiene juicios que involucran al Estado por montos que superarían los 20.000 millones de dólares. Pero no se trata del titular de un bufete privado, sino de un organismo estatal que debe velar por bienes que son públicos. Aunque muchas de las decisiones que ha tomado la institución bajo su mando, desde diciembre de 2019, tienen su impronta personal y están marcadas por el sesgo de su pertenencia política. No sorprende.

Esta vez, Francisco lució disgustado junto al Presidente. Lo mismo hacía con Macri. Con Cristina se mostraba sonriente.

Kicillof se encamina a establecer una marca difícil de superar por quienes lo sucedan. Ser el primer gobernador desde la recuperación de la democracia en no designar ni un solo funcionario en el Poder Judicial en la primera mitad de su mandato. Un récord construido con el congelamiento de unas 500 vacantes sin cubrir.

 

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