Dardo Gasparre
La persecución de su patrimonio es la parte más dura de la sentencia contra la viuda de Kirchner.
Con toda prepotencia, con toda alevosía y con toda impunidad, Cristina Fernández terminó el jueves de implementar la dictadura.
Se debe comprender que el país está en quiebra. Fraudulenta, aunque la ley no lo tipifique así.
Además de todos los padecimientos, manoseos, despojos, apoderamientos e injusticias que se viven, la negación de la realidad es el peor síntoma.
El gobierno de berrinches de la dueña del Senado, además de ser actuado y aburrido, es otro acto de hipocresía que lastima a la república.
Varios de los problemas que acucian a las sociedades se crean por su actitud hipócrita de no pensar en los costos de todo tipo que pagarán si se les concede lo que reclaman con urgencia y vehemencia, o violencia.
Una agrupación política, una alianza, un líder carismático, con su elección interna o a puro dedo índice, puede hacer de alguien el Presidente de la Nación. Puede ponerlo, pero ya no puede sacarlo hasta que finalice su mandato.

Tras la sumisión a su vice, Fernández pareció anoche extender ese sometimiento al FMI y a su plan de redistribución de miseria y destrucción de la clase media. ¿La oposición también será sumisa?

Todos a una, como en el citadísimo drama de Lope de Vega, o como en el coro de una tragedia griega o de una ópera, los políticos, economistas, politólogos, comentaristas, columnistas y consultados de todos los colores repiten el mantra que los salva de pensar y de jugarse: “Está claro que es preferible un arreglo con el FMI, por malo que fuera, a un default”, dicen antes de emitir opinión, o después de aclarar con ese introito que todo lo que van a decir después no sirve para nada.

El Movimiento, como se autodenominó desde siempre, ha entregado sus seguidores a la miseria, a la ignorancia, al fanatismo y a la droga, todas condiciones subhumanas.

Cualquiera fuera la razón, ayer se rechazó al kirchnerismo: el país necesita un gobierno serio.

El solo intento de elaborar un proyecto orgánico común muestra una realidad que no parece tener solución y una profunda división insalvable.

La tradicional metáfora de suspenso e incertidumbre electoral ahora adquiere significados más graves, simbólicos y no simbólicos.

Se debe comprender que las elecciones de medio término sólo son la oportunidad de iniciar un cambio que llevará una década, cuando menos.

La conveniente y fingida ignorancia que hace que la divisa pueda ser confiscada de mil maneras, con sorprendente y tolerante anuencia generalizada.

El país pende de una elección que en el mejor de los casos le dará respiro y una leve esperanza, gobernados por una maraña incomprensible de peronismos.

El plan del gobierno para recuperar votantes es simplemente coimearlos, o sea, lo mismo que hizo hasta ahora, más rápido y alevosamente, con peor resultado.

Lleno de cadáveres reales y virtuales, sin principios ni valores, el país despide un hedor trágico y terminal

Buscando a los candidatos que representen a una sociedad harta de relato, versos y acomodos, capaces de patear el tablero.

El destino del país siempre fue inevitable, como era fácil pronosticar desde que ganó las PASO el peronismo kirchnercamporista. Sólo se aceleró la decadencia.

Algunas muletillas que repite la oposición son casi una expresión de anhelo, o una simplificación peligrosa e infantil

Las contradicciones políticas y económicas que se arrojan sobre la sociedad global como si fueran verdades reveladas son relatos baratos para vender viejos fracasos

Fernández mató varios pájaros de un tiro, por eso es oportuno poner el triste cartelito posdiscurso.

El ciudadano trabajador, emprendedor y sufriente pierde siempre ante una mayoría creciente que cada vez pide más dádivas, se esfuerza menos, y quiere participar de su ahorro hasta fundirlo.

La sociedad real, estupefacta, duda si entender lo que hace y dice Fernández como fruto del odio y el desprecio o como parte de la ejecución de un plan monárquico burocrático.

No hay que engañarse, ésta es la última chance para oponerse al socialismo exprés y a la demagogia de tirar plata sobre la sociedad como hacían los reyes más groseros

Ni la Patria, ni la Nación ni la historia perdonarán nunca a quien tanto daño les hizo, tanto las humilló, tanto las saboteó y tanto las despreció.

La conexión fatal entre los gobernantes inútiles y corruptos y la gobernanza supranacional es un peligro mayor que cualquier pandemia

Recrudece el plan Andinia mapuche - auténtico esta vez - del brazo de sus socios terroristas peronistas, de los jueces venales de las satrapías y de la mafia de las regalías, con el viejo truco indio del genocidio y la segregación

Todos los caminos conducen a la virtual desaparición de la sociedad. Los ciudadanos entre la rabia, la resignación y la desesperación, empiezan a padecer el totalitarismo.

Una muestra y un resumen perfecto del marxismo de ayer, hoy y mañana en todos sus formatos.

Si se intentase, como es habitual, hacer un balance del año que se cierra, (felizmente) habría que partir de un disclaimer, de una prevención al lector: se está haciendo un balance de doce meses que no existieron. Un conjunto vacío de horas, días y meses, donde la vida se paralizó como en una película de ciencia ficción de los años 70 y los personajes quedaron congelados y al despertar advirtieron que el calendario había saltado a 2021, sin que guardasen memoria de lo transcurrido u ocurrido en 2020.

Urge una vacuna para la nueva cepa de Cristina, capaz de demoler cualquier economía, cualquier sociedad, cualquier país
Desde principios de diciembre arrecian los avisos en todos los medios explicando los logros del gobierno, repitiendo la cascada voz de Alberto Fernández enumerando logros que sólo él ve y predicando el bienestar que está consiguiendo el pueblo bajo su mandato. (Jubilaciones, destacó anoche entre sus éxitos)

A medida que se profundiza el experimento social del peronismo cristinista se escucha crecientemente el concepto de escisión, secesión o emigración.

Tu vida desde entonces fue un suicidio,
vorágine de horrores y de alcohol.
Anoche te mataste ya del todo y mi emoción
te llora en tu descanso... ¡Corazón!
- Infamia, tango; Enrique Santos Discépolo. Filósofo y Sociólogo mayor de la República Argentina.

Es archisabido que el método elegido por el socialismo después del fracaso estrepitoso del criminal, torpe y ruinoso experimento social estalinista, es el preconizado por Antonio Gramsci, un marxista italiano más papista que el Papa, que propugnó como mecanismo de penetración ideológica la utilización de la educación, y la acción intelectual, filosófica, sociológica y periodística para doblegar y someter a las generaciones futuras al pensamiento y sumisión colectivista, tarea en que la violencia sanguinaria de Stalin había fracasado.

No es original decir que el gobierno miente. Viene haciéndolo sobre todo lo que toca. La cuarentena, los testeos, los muertos, los costosos y actuados viajes a China para traer donaciones, las curvas, los gastos de salud, las vacunas, los virtuales asesinatos que se cometen a diario en los hospitales de provincia, con estructuras sanitarias que matan gente, caóticos y vaciados por las satrapías concesionadas en un sistema que la política capitanea y apaña. Muchas de los certificados de defunción bien podrían decir en la causa del deceso “corrupción”, en vez de COVID 19.

Se sabe que Argentina no venera héroes. Adora mártires y cadáveres. Una tradición que viene desde Mariano Moreno, o desde el drama del corazón masón de San Martín que el Libertador pidiera que reposara en el país y que la Catedral se negara a albergar, para finalmente permitirle yacer como una concesión en la medianera lindera, hasta el cuerpo calcinado de un Gardel que peregrinó por el mundo para llegar luego de meses al país recién cuando convenía a la política de turno al mismo tiempo que cantaba desfigurado y enmascarado en los bares de Colombia y Venezuela.

Al ser el fundador de una doctrina como él decía, importa bucear en los orígenes de lo que Juan Perón denominó su movimiento, pese a los años transcurridos, sobre todo para beneficio de las generaciones jóvenes, aún con el riesgo de que a éstas no le interese la historia.

El país se incendia, literal y figuradamente, y el gobierno apaga el fuego con nafta y con engañifas y parches improvisados

Aunque luzca imposible, la justicia es la única que puede empezar a soldar y cicatrizar la brecha de mil tajos que separa a los argentinos.

La tendencia generalizada a concentrarse en el desmadre económico que está creando el Gobierno saca el foco del objetivo principal del peronismo de Cristina: el control de la sociedad.

La sociedad agotada y dolorida, se vuelve hacia el gobierno y sólo encuentra la mirada gélida del desinterés, un presidente contradictorio y ningún liderazgo ni empatía en qué apoyarse.

Hay que cambiar con urgencia el foco de la discusión. Para empezar, hay que llamar a las cosas por su nombre. Partir por reconocer, como un hecho incontrastable, que ésta es la tercera presidencia de Cristina Kirchner.

El Gobierno se enfrenta a la peor pesadilla del populismo: el momento en que debe decirles a las masas que se acabó la plata que repartía

El gobierno se empeña en usar y vender el relato de un proyecto económico-social que no tiene modo de llegar a buen puerto, que implosionará hacia un agujero negro colosal

Seriamente dañados los principios republicanos y con un futuro económico penoso y sin esperanzas, el país también necesita un remedio providencial drástico que el gobierno no aplicará
La imposibilidad de hacer cambios en serio hace desear que la cuarentena sea eterna, para no tener que enfrentar el caos económico.

