Opinión
En la superficie de la política criolla la centralidad de Cristina Kirchner no admite dudas. Todo lo que se relacione con su futuro inmediato o mediato ha sido materia de análisis en el gobierno, en los estrados judiciales y en el estado mayor peronista por igual. ¿Deberá usar tobillera o no es necesario ponerle esa suerte de candado para estar seguros de que no saldrá sin aviso de su domicilio? ¿Podrá recibir cuantas visitas le vengan en gana o quedará reducida esa posibilidad a unos pocos y escogidos? ¿Tendrá libertad para salir al balcón y arengar a su tropa o eso le estará vedado? ¿Se le permitirá navegar sin condicionamientos por las redes para hacerse oír o ello le estará prohibido?
A esta unidad repentina del peronismo surgida de la condena definitiva a Cristina Kirchner no es fácil hallarle antecedentes históricos. Se habla de Perón, de Puerta de Hierro, de Gaspar Campos. Pero Perón no se hacía el prohibido, estaba prohibido.
Su condena es la consecuencia de años de cleptocracia. La disyuntiva del Gobierno sobre qué hacer con ella presa. A qué juega el peronismo.
La falta de criterio mantiene a Cristina en la oscuridad – Por Carlos Berro Madero
Carlos Berro Madero
Como dice el filósofo catalán Jaime Balmes, “criterio es un medio para conocer la verdad en las cosas y quererlas como es debido”; y también una manera de ejercitar la voluntad para verlas claramente, afirmando por consiguiente la validez de los conceptos que logremos formarnos sobre ellas.
Compañero, vive tu propia aventura peronista - Por Jorge Fernández Díaz
Escrito por Jorge Fernández Díaz
“La mentira más común es aquella con la que una persona se engaña a sí misma”, denunciaba Nietzsche. En una tecnocultura de tribu –cultivada con relatos políticos, burbujas identitarias y sesgos de confirmación–, ese fenómeno individual se multiplica y se vuelve perenne y colectivo: elijo creer, vivamos la ficción, finjamos demencia.
“Una verdad a medias es la mentira más cobarde”.
- Mark Twain
1985 y 2025, los juicios de la República recuperada - Por Carlos Salvador La Rosa
Escrito por Carlos Salvador La Rosa
El juicio a las juntas militares y el juicio a la corrupción kirchnerista son dos instancias trascendentales ocurridas dentro de nuestra Democracia, que fortalecieron singularmente a la República, protegiéndola incluso de aquellos gobiernos que, aun siendo elegidos por el pueblo, la intentan debilitar o incluso cambiar por otro sistema político.
Condenamos a una expresidenta, tenemos boom minero, un aquelarre político y una macro envidiable.
Las crisis económicas mundiales siempre han afectado a la Argentina, como al resto de los países, pero los argentinos solemos atribuir todos nuestros problemas a cuestiones locales porque el aldeanismo impera entre nosotros.
No hubo que contener el aliento o esperar demasiado. Sucedió lo que resultaba, a esta altura, un secreto a voces. Como era de esperar, la Corte Suprema de Justicia de la Nación decidió la suerte de Cristina Fernández, dejando firme la condena en dos instancias que sobre ella pesaba. A modo de consecuencia, la condenó a pasar los próximos seis años de su vida detenida en su domicilio e inhabilitada a perpetuidad para ejercer cargos públicos.
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Para terminar con la cultura de la impunidad, es necesario que todos cumplan con sus deberes institucionales.
La inequívoca sensación de que se hizo justicia. Ni alegre ni triste, pero sí satisfecho. Hubo un "Nunca más" a los militares; hoy somos testigos de un "Nunca más" a los corruptos. A veces, muy de vez en cuando, los poderosos, o las poderosas en este caso, pagan. Supongo que resulta inútil explicarle a Cristina Fernández y a su círculo áulico que no está condenada por sus ideas, o por su militancia política, o por su aguerrido compromiso nacional y popular, o por el riesgo que su presencia podría ocasionarle al capitalismo, sino por ladrona y corrupta.
Un fallo que afianza la Justicia y fortalece a la República - Por Jorge Enríquez
Escrito por Jorge Enríquez
La Corte Suprema revisó que no se hayan violado garantías constitucionales y que la sentencia condenatoria contra la ex presidente no sea arbitraria. Todo, de acuerdo a Derecho.
En las primeras horas siguientes a la condena ratificada por la Corte, la centralidad de Cristina Kirchner no ha hecho más que expandirse; la defensa fallida de la expresidenta y Kicillof, una de las grandes víctimas de la resolución judicial.

