Opinión

Ya que somos testigos impotentes de una regresión hacia modelos que creíamos superados, no debemos bajar los brazos; hay que afrontar esta deshumanización con una pedagogía tenaz.

La credibilidad de los presidentes es la de los países y debe ser cultivada y honrada.

Los malos no te hacen bueno. Pero te dan fueros para ser provisoriamente inmune a las secuelas de tus propias trastadas y vilezas. El miedo cívico y social a los malos te conecta a un pulmotor de tiempo y te inocula una poción considerable de tolerancia oxigenada; te arropa cuando cometés errores gruesos y pecados vergonzosos, e incluso te sostiene cuando bailás sobre el abismo. Es la hormona política del mal menor, que circula por el sistema sanguíneo del votante un buen rato, y que parcialmente lo ciega o anestesia.

“El Emperador sólo podrá ser derribado desde adentro”.
- Santiago Posteguillo

Los que se suponen representan la nueva política, están repitiendo errores ya cometidos por los de la vieja política, porque los están copiando en vez de superarlos. O a veces los están superando, pero en torpeza.

La economía resulta ser la única trinchera de una gestión que, por impericia, obcecación y desdén institucional, se desestabiliza en su seno.

Charles de Gaulle, fue uno de los grandes líderes europeos del siglo XX que junto a otros de pensamiento similar como Winston Churchill, querían formar los Estados Unidos de Europa para no depender tanto de Norteamérica cuyas tendencias aislacionistas hoy se verifican más que nunca.

Semanas atrás fue el propio gobierno el que hizo referencia a la posibilidad de que aparecieran en el horizonte determinadas turbulencias, sin especificar su naturaleza ni envergadura.

Se abre una jornada marcada por las decisiones que se tomen en el Congreso y su repercusión en la calle. Mientras el dólar pegaba este martes un inesperado brinco, vibración que afectó también en el exterior a las acciones de empresas argentinas, la Capital vivía las vísperas de dos días, miércoles y jueves, signados por posibles decisiones del Congreso y su repercusión en la calle. 

Pese a los contundentes argumentos que confirman el advenimiento de una desaparición política que alguna vez ocurrirá, puede advertirse de qué manera irracional luchan los protagonistas de la vida pública para impedir que esto les ocurra a ellos.

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