Opinión

La grieta argentina es más profunda y de otro tipo: enfrenta a un supuesto pueblo contra un supuesto antipueblo, uno y otro con su derecha y su izquierda.

Elecciones: lo ocurrido hasta ahora configura un sistema político con características innovadoras, por las autoridades que están siendo designadas y por los estilos de liderazgo que la sociedad parece reclamar

La Argentina tiene con el nacionalismo idiota una cuestión con la que tropieza casi a diario. Muchas veces parecería que no hay tema que se salve de ser pasado por ese tamiz. A tal punto que no son pocos los que, antes de emitir una opinión públicamente, verifican si la misma supera la prueba ácida del nacionalismo, porque si no la superan muchos podrían considerar que es mejor callar.

“Tiene que haber tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario”, decía Willy Brandt en 1958, cuando era alcalde de un Berlín dividido y que aún luchaba por resurgir después de la derrota de la Alemania nazi. Brandt tuvo una carrera política exitosa que coronó como canciller alemán entre 1969 y 1974, y mucho tuvo que ver en el desarrollo de uno de los países que pasó de la destrucción total a ser una potencia mundial, además de ser reconocido con el Premio Nobel de la Paz.

Las noticias y los textos que acompañan las imágenes divulgadas por los líderes supuestamente más exitosos desde el punto de vista de sus chances electorales se asemejan bastante a algunos vientos huracanados que se llevan todo a su paso.

Javier Milei, candidato a Presidente de La Libertad Avanza, ha manifestado que la economista Diana Mondino, quien a la vez es candidata a diputada nacional, será su ministra de Relaciones Exteriores en caso de ganar las elecciones. Mondino, en una reciente declaración periodística a un medio británico, planteó un giro copernicano de la política exterior argentina en su lucha por la soberanía de las Islas Malvinas que es a todas luces inaceptable para el pueblo argentino.

Más allá de quien sea el ganador de la contienda electoral, a partir del 10 de diciembre comienza una difícil tarea para el mundo de la política que será la construcción de gobernabilidad. La mirada está puesta en el Congreso y más específicamente en la Cámara de Diputados.

En una extensa y por momentos ininteligible columna para LA NACION escrita desde el avión presidencial en su regreso de la cumbre del G20, el presidente de la República se entregó a redactar un compilado sobre su errada forma de interpretar qué sucede en el mundo. 

La izquierda y la derecha chilena aprendieron de sus errores y pudieron alternarse en el poder sin entrar en ese péndulo que caracteriza a las sociedades mas inmaduras, como la argentina. 

La reunión de líderes en Nueva Delhi mostró los obstáculos que atraviesa el multilateralismo en un contexto caracterizado por las rivalidades entre potencias y la excesiva confrontación

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