Opinión

Ayer, seguramente sin darse cuenta, Estela de Carlotto resumió -en un sincericidio pocas veces expresado con tanta claridad antes- la verdad de la milanesa respecto de aquello por lo que se discute y por lo que algunos están dispuestos a quebrar la paz social y, si es necesario, derrocar a Javier Milei.

Si la transición fuera un producto de supermercado traería una electrizante alerta en blanco sobre negro: diría exceso de incertidumbre.

Leí el otro día que la ciencia sigue estudiando con sumo interés una antigua y difusa forma del horror: se llama afantasía, y es un mal congénito o adquirido que impide a determinadas personas imaginar. Estoy seguro de que si Dios, con su magnífica ironía, le hubiese dado a elegir a Borges entre sufrir ceguera o falta de imaginación, este habría optado de inmediato por su gloriosa no videncia, desde la cual fue capaz de pensar con lucidez el universo y también dictar algunas de las páginas más memorables de la literatura.

Llegó el domingo 19/11/2023 y los argentinos votaron. La fecha quedará en la historia. Javier Milei y Victoria Villarruel obtuvieron el 55,60% de los votos y la fórmula de Sergio Massa y Agustín Rossi el 44,40 %.

“Yo me conformaría con que el corazón de los argentinos     
tuviera tres cosas: honestidad, responsabilidad, solidaridad”.
   
- René Favaloro

La ciudadanía votó el domingo pasado con una contundencia que asombra. Se trata de un acontecimiento que, entre otras causas, toca de lleno en la crisis de representación de las democracias occidentales.

Llegados a esta instancia, es mucho menos importante repasar lo que ocurrió el domingo que analizar con cuidado qué puede suceder de aquí en adelante. De lo pasado, hace apenas horas es del caso apuntar algo a lo cual habíamos hecho especial referencia semanas atrás: si el comando de campaña de La Libertad Avanza lograba vertebrar una fiscalización exitosa -contando con la inestimable ayuda de la estructura macrista- llevaba todas las de ganar. Ello era lo previsible en atención al hecho de que votaría a Javier Milei el grueso de quienes lo habían hecho por Patricia Bullrich y Juan Schiaretti el 22 de octubre.

Empresas protegidas, sindicatos privilegiados, militantes subsidiados: cada golpe de motosierra provocará una reacción corporativa. El presidente electo tendrá que mostrar dotes de político y estadista para responder a las demandas y expectativas que cosechó.

El electorado argentino no solo decidió que hubiera un cambio en el rumbo del país, sino que también decidió poner a la Argentina en un laboratorio político. El sistema entra en su etapa de mayor fragmentación desde 1983.

El domingo 19 de noviembre se consumó en las urnas del balotaje un capítulo relevante de la reconfiguración del sistema político. Ese proceso, que venía desplegándose en los últimos años bajo la forma de la disgregación de las coaliciones y del ocaso de los principales liderazgos, se precipitó con el triunfo del candidato de La Libertad Avanza sobre el peronismo y la previa derrota (y posterior ruptura) de Juntos por el Cambio.

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