Opinión
Repasando a algunos autores clásicos del pensamiento occidental -entre otros Ortega y Gasset, confeso liberal-, encontramos una frase del ilustre madrileño que le cabe como anillo al dedo a Javier Milei, la nueva “vedette” del escenario político nacional.
Una verdad de Katopodis - Por Carlos Mira
Escrito por Carlos Mira
Uno de los tantos ministros impresentables de éste, el peor gobierno de la historia del país, Gabriel Katopodis, acaba de decir una gran verdad: “Hace un año la oposición ganaba caminando y hoy están partidos en mil pedazos”.
Que después de sesenta años el Movimiento Popular Neuquino (MPN) haya sido desalojado del poder constituye algo histórico. Otra cosa es desentrañar su verdadero alcance político. ¿Se trata, para decirlo en términos aristotélicos, de un cambio sustancial o de un cambio accidental?
El peronismo, en sus distintas vertientes, ha logrado imponer, aún en quienes habitualmente no lo votan, la idea de que es el único que puede gobernar. A la luz de la desastrosa situación actual de la Argentina, se trata de un argumento más bien curioso. Por lo menos en su variante kirchnerista, se ha demostrado que efectivamente solo pueden gobernar mal. Pero lo que subyace a esa idea es que, bien o mal, el peronismo asegura la gobernabilidad porque dispone de un conjunto de factores de poder al margen de la institucionalidad democrática.
Cuando algunos funcionarios y dirigentes kirchneristas todavía se entretenían con los entredichos entre Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta, apareció un inesperado aguafiestas. Aníbal Fernández se convirtió, súbitamente, en el triturador de sus ilusiones y les arruinó su incipiente festejo.
Se acercan las elecciones. Las PASO se realizarán el 13/8. El Jefe de Gobierno de CABA, Horacio Rodríguez Larreta, decidió de acuerdo a la ley, usar boleta única electrónica.
"Si la reforma es visualizada como transitoria, los afectados la resistirán; mientras
que, si consideran que llegó para quedarse, se ajustarán a las reglas de juego".
-Juan Carlos de Pablo
Toda decisión política tiene costo. La duda es cuánto gana o pierde Larreta por alejarse de Macri. ¿Hamlet o Julio César?
El país de estas cuatro décadas de democracia muestra un estado que ha consolidado el poder de las corporaciones y las ha llevado incluso a donde no estaban: la gestión de la pobreza.
La relación que tejieron Horacio Rodríguez Larreta y Mauricio Macri por espacio de casi dos décadas llegó a su fin el lunes pasado, cuando se hizo pública la decisión del lord mayor porteño de desdoblar las PASO en el distrito que él administra. Si bien el ex–presidente se ha situado -desde hace ya un buen rato- mucho más cerca de las posturas levantadas por Patricia Bullrich que de las de su principal contrincante, ello no implicaba que -luego de bajarse de la carrera presidencial- fuera a apoyar a aquella en forma abierta, a expensas de este. Lo más probable era que asumiese el rol de ‘honesto componedor’ y tratará de mediar entre ellos, de la mejor manera posible.
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A mitad de la presente semana, las principales figuras del Pro (hasta ahora, la fuerza hegemónica de Juntos por el Cambio) comprendieron que la descarnada exposición pública de las luchas sucesorias disparadas por la abdicación de Mauricio Macri debilitaba tanto a su propia fuerza como a la coalición opositora, justo en medio del proceso que culminará en octubre-noviembre en elecciones donde todos ellos vaticinan una victoria sobre el oficialismo.
Conocí a Eugenio Zaffaroni en la Constituyente de 1993, en su condición de diputado por el Frepaso y exponente de lo que entonces se conocía como el pensamiento progresista. Vivimos en una sociedad de rumores que a veces son noticias, a veces chismes y en algunas ocasiones verdades.
Las evidencias de una realidad casi arrasadora - Por Carlos Berro Madero
Escrito por Carlos Berro Madero
“Cuando se produce la quiebra de toda razón, la locura pierde el pudor y aparece el mal absoluto”
-Víctor Massuh
El viejo mito de la política dice que el “hijo” debe matar al “padre” para así dar nacimiento a un nuevo liderazgo. Algunos recuerdan que eso es lo que hizo Alfonsín con Balbín, Duhalde con Menem, Kirchner con Duhalde y así en una infinidad de ejemplos que muestra la historia argentina.

